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El teclazo por la verdad

Mi colega opina sobre la guerra mediática contra Cuba

Mi colega opina sobre la guerra mediática contra Cuba

Aquí les dejo un comentario que publicaremos en la edición de este sábado 24 de abril, escrito por nuestro colega Yandrey Lay Fabregat. Oportuno y agudo. Y después de leerlo, coménteme.

El ojo de Sauron

Por Yandrey Lay Fabregat

 

En El Señor de los Anillos el escritor británico J. R.R. Tolkien describió a Sauron, un ojo insomne que controlaba la Tierra Media desde la Torre de Barad-dur. La metáfora, que se refería a la imagen de Hitler prisionero en su búnker de hormigón y acero, se ha convertido en una profecía siniestra.

Sauron ha regresado. Usa trajes a la medida, pertenece a la clase jetset y guarda su dinero en el Citibank. Ya no necesita a los nazgul para controlar el mundo. Cambió el anillo por euros durante la devaluación del dólar. Ganó muchos millones con el alza del petróleo y, después de leer a George Soros, creó su propia burbuja inmobiliaria.

Sin embargo, se percató que los poderes tradicionales (basados en el ejército, la política y el dinero) lentamente se han fusionado a la tecnocracia. Por eso vendió las acciones antes que la burbuja explotara. Entonces creó una compañía fantasma para invertir en los medios de comunicación. Ahora posee un par de cadenas de televisión, cinco periódicos y un dominio en Internet. Varios gobiernos le pagan porque emita mensajes a favor de la campaña global contra el terrorismo.

En uno de sus mejores trabajos, titulado Para una guerrilla semiológica, Umberto Eco afirma que los medios de comunicación pueden dominar un país. El ensayista italiano cuenta que cuando Brezhnev sustituyó a Krushov al frente de la Unión Soviética sólo se cambiaron los directores de Pravda, Isveztia y de las cadenas de radio y televisión. No se efectuó ningún movimiento en las capas militares.

George Bush senior, para ganar su segundo período, planeó una operación militar en Somalia. Cuatro meses antes de los comicios, la CNN comenzó a transmitir reportajes sobre los niños que morían de hambre en el país africano. Una encuesta realizada entre los televidentes del noticiario arrojó que el 82% de ellos apoyaba una invasión.

Al ocupar la Casa Blanca, Clinton se encontró con el hecho de que el noticiero transmitía los sepelios de los marines muertos en la guerra. Las encuestas reflejaron que el 85% de la opinión pública quería retirar las tropas de Somalia. El presidente Clinton expresó su preocupación al decir: «No puede ser que la CNN maneje la política exterior de los Estados Unidos».

Detrás de los medios de comunicación se ocultan los mismos grupos de presión que dominan las empresas petroleras, el comercio, la industria armamentista, los partidos políticos, todos los bancos. Ellos saben que no sólo de pan vive el hombre. Por eso compraron el lugar donde se producen los alimentos del espíritu.

El proceso de concentración del capital, que Carlos Marx describió en el siglo XIX, ha reunido en las manos de pocos una cuota de inmenso poder. A principios de los 80 medio centenar de compañías controlaban el espacio audiovisual del planeta. Con el correr de los años la cifra se rebajó sucesivamente a 25 (1985), 12 (1999), 6 (2002). Hoy sólo permanecen cuatro con vida: Disney, Viacom, News Corporation y Time-AOL-Warner.

Esta última surgió en febrero del 2000 a partir de la fusión de AOL (trasnacional de las redes que por aquella época controlaba 22 millones de usuarios) y el grupo Time-Warner-CNN-EMI (número uno de las comunicaciones).

La nueva corporación maneja miles de millones de dólares. Su mensaje llega a mil millones de espectadores, 13 millones de usuarios de la televisión por cable, 120 millones de lectores de revistas y a los compradores de sus mil millones de libros vendidos. Ofrece conocimiento, informaciones, distracciones, ocios, servicios a tiempo real. Los siete días a la semana, las 24 horas.

El dato me llegó de la mano de Propagandas Silenciosas, un libro de Ignacio Ramonet. En sus páginas se puede leer, además: «ya los medios no se ocupan de sus funciones principales: educar, entretener e informar, sino de anunciar, vender y vigilar».

Joseph Goebbels, ministro de propaganda en la Alemania nazi, solía decir que una mentira repetida mil veces podía convertirse en verdad. Sus enemigos asimilaron la teoría. Una investigación realizada en Hiroshima demostró que un alto número de niños japoneses creen que fueron los rusos quienes arrojaron la bomba atómica sobre esa ciudad asiática.

Los escolares no leen a Tolkien. Según las estadísticas, en Estados Unidos al terminar la secundaria han visto 16 mil horas de televisión por 13 mil de clase. Cuando uno de ellos pide alcohol por primera vez en un bar ya presenció un millón de anuncios sobre el tema. Los televidentes consumen no sólo los mensajes emitidos sino también el sistema ideológico propugnado por el medio.

Hugo Chávez sufrió la ira de los medios opositores en abril de 2002. De milagro salvó la vida y el cargo. También en México por esa misma época se vieron fenómenos parecidos: filmaciones, con personal pagado, de supuestos asaltos y actividades de protestas en contra del gobierno.

El ojo de Sauron puede posarse sobre cualquier pobre diablo y amplificar su mensaje para todo el globo terrestre. Puede sentarlo a la cabeza de todas las mesas, entregarle premios y conseguirle entrevistas con presidentes. Sin embargo, habría que preguntarse qué objetivo persigue ese que ilumina a un desconocido entre las oscuras multitudes.

Los que deseen encontrar el sendero correcto deberán leer entre líneas. Buscar los motivos de cualquier campaña mediática y pensar que nada en este mundo se hace por gusto. Hace mucho tiempo Sauron se amoldó a aquella frase de Winston Churchill: «La verdad es tan preciosa que deber ser protegida por una guardia de mentiras».

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