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El teclazo por la verdad

Diez familias financiaron el golpe en Honduras

Así de simple: los poderosos mandan. Un reducidísimo grupo de magnates decidieron torcer el destino de una nación. Honduras vive todavía jornadas duras, enfrentamientos entre golpistas y golpeados. Muertos, desaparecidos, torturados, y en torno a una lujosa mesa, los 10 jinetes del apocalipsis celebran el golpe, cuando afuera de sus mansiones derraman sangre, ellos derraman champaña. Ese el verdadero poder de los millonarios. Adiós el pueblo, y vuelven a juntar las copas. Veremos a ver hasta cuándo. 
 
Aquí les anexo, la denucnai pública, sobre los magnates que acordaron derrocar a Zelaya y colocar en su sitio a Goriletti, a la usanza de los viejos tiempos de las dicataduras militares en América Latina.
La mayor experta en temas militares de Honduras, la investigadora de la Universidad Nacional Leticia Salomón, destapó los entresijos del golpe de Estado. Y lo explicó como un detalle sin importancia ante una concurrida audiencia presente en una mesa redonda: "Fue planeado por un grupo empresarial liderado por Carlos Roberto Facussé, ex presidente de Honduras (1988-2002) y dueño del periódico ‘La Tribuna', que junto con ‘La Prensa', ‘El Heraldo', los canales de TV 2, 3, 5 y 9 fueron el pilar fundamental del golpe".

El grupo al que se refería Salomón se completa con Jaime Rosenthal y Gilberto Goldstein, dirigentes el Grupo Continental, el emporio que monopoliza la banca hondureña, la agroindustria y medios de comunicación como ‘El Tiempo' y ‘Canal 11'. El resto de las familias que apoyaron el golpe contra Zelaya y que controlan el 90% de la riqueza que produce el país son: José Rafael Ferrari, Juan Canahuati, el financiero Camilo Atala, el maderero José Lamas, el empresario energético Fredy Násser, Jacobo Kattán, el industrial azucarero Guillermo Lippman y el constructor Rafael Flores.

Un personaje fundamental en esta conspiración fue el magnate Miguel Facussé, condecorado por el Senado colombiano en 2004 con la Orden Mérito a la Democracia, y quien hoy monopoliza el negocio de la palma aceitera y en 1992 apoyó la compra de tierras a los campesinos a menos del 10% de su valor real.

Estados Unidos es una espina clavada en América Latina

Estados Unidos es una espina clavada en América Latina

Con su estilo desenfadado, y su vocación por un mundo mejor, que sabe que es posible y necesario, Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz en 1980, concedió esta entrevista.
Por sus valiosos argumentos, he decidido replicarla en este blog.
Público

 

 

Adolfo Pérez Esquivel (Buenos Aires, 1931) llega a la entrevista con sandalias y el pelo alborotado. El premio Nobel de la Paz en 1980 tiene la voz dulce y parece como si, para él, el tiempo no tuviera importancia y pudiese pasarse toda una vida hablando de lucha, de cambios y de esperanzas.

Usted ha dicho que el golpe de Estado en Honduras no se habría podido producir sin el consentimiento de los estadounidenses. ¿No confía en el Gobiernode Barack Obama?

Creo que Obama es un hombre con buenas intenciones pero una cosa es llegar al Gobierno y otra cosa es llegar al poder. Creo que Obama fue el primer sorprendido con el golpe de Estado en Honduras. Pero si Obama no tiene posibilidades de cambio reales sobre la herencia de Bush será un Gobierno pésimo. Una cosa es el discurso y otra cosa es la realidad. Obama quiso cerrar la cárcel de Guantánamo y no pudo; quiso cerrar la de Abu Ghraib y no pudo. Obama gobierna pero no cambia las estructuras de poder. Hay que ayudarle.

¿Los otros gobiernos tienen que ayudarle?

Hay que ayudarle a poder construir una democracia real en los Estados Unidos.

Pero los americanos sí creen que viven en una democracia real

No la tienen porque el gobierno real no está en los gobiernos sino en las empresas multinacionales, que son las que definen las políticas de losgobiernos.

Hay quien dice que lo peor que le ha pasado a México es estar tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. ¿Esto vale para toda América Latina?

Yo creo que Estados Unidos es una espina clavada en América Latina. Históricamente, Estados Unidos ha considerado América Latina como su patio trasero, como su territorio y no permite que nadie se meta allí. Y eso es peligroso. Hay tres grandes ejes que Estados Unidos ha establecido para América Latina: el Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y la triple frontera, las bases militares norteamericanas que están en Paraguay y las fronteras de Brasil y Argentina. Las bases en Paraguay están a 200 kilómetros de la frontera con Bolivia y esto está generando una situación preocupante, y más con los gobiernos emergentes que quieren tener voz propia.

Desde Europa muchas veces se tacha a Hugo Chávez o a Evo Morales de líderes populistas y poco serios.

¿Europa es seria? Europa es muy eurocentrista. Si Chávez no hubiese hecho nada, [Europa] hubiese estado conforme con Chávez. Si Bolivia no hubiese comenzado a revertir su situación, nadie hablaría de Bolivia, como nadie habla de Paraguay ni de la dominación que sufre. Tampoco nadie habla de las grandes trasnacionales o de ladominación europea.

Pero son gobiernos muy personalistas y puede que a veces Europa no entienda su manera de actuar.

Venezuela tenía entre el 70% y el 80% de la población analfabeta y una gran concentración del poder económico y cultural estaba en manos de unos pocos. Hace dos años, la UNESCO declaró Venezuela libre de analfabetismo. Lo mismo está pasando en Bolivia. En Argentina, sin embargo, hoy tenemos muchísimos analfabetos, pobreza. Cuando un Gobierno comienza a mirar a los sectores más necesitados hay reacciones.

Pero, ¿por qué todo giraen torno a la figura deun único líder?

¿Qué ha hecho Chávez? Es un hombre con una visión intercontinental y, por eso, está tratando de articular varios países. Por ejemplo con el Banco del Sur o Tele SUR. Ahora empezamos a tener una voz propia. La dominación no empieza con lo económico, empieza con lo cultural, y eso es lo que les molesta de Hugo Chávez.

¿Y de Evo Morales?

Evo Morales y yo nos conocemos desde hace más de 30 años. Es un hombre que empezó a pensar en su pueblo y eso choca a quienes controlaban los grandes intereses y tenían el petróleo, el gas, la energía, los recursos naturales. En Argentina, por ejemplo, hay una democracia aparente. Argentina no es un país soberano, hemos privatizado todo excepto tres cosas: el perro, el gato y el loro. ¿El petróleo dónde está? Repsol, que está haciendo desastres, se lleva todo y no deja nada. Se llevan el oro, la plata, el cobre, los minerales estratégicos, no queda nada en el país. ¿A eso lo llamamos democracia? ¿Hacia dónde va América Latina con tantas bases norteamericanas, con tanta pobreza, con tanta marginalidad? Pero Europa se da el lujo de criticar a Chávez, a Morales, a Correa y a todos aquellos que no sostienen el modelo que Europa quiere.

Usted dice que hay que plantearse un nuevo contrato social.

Este sistema capitalista se está cayendo, aunque tampoco queremos lo que está surgiendo con China. ¡Cuidado! ¿Hacia dónde vamos? Necesitamos un nuevo contrato para nosotros mismos, aunque puede que no lo veamos.

¿No es esto una utopía?

En un libro mío digo que si la utopía no existe tenemos que tener la capacidad de inventarla. Es la resistencia de los pueblos.

¿No está cansado, no se le agota la capacidad de luchar? ¿De verdad cree que las cosas cambian?

Sí cambian cosas; nunca las cosas son estáticas. Llevo 40 años de lucha y uno va viendo avances. Y algunos de estos avances los vemos hoy en día en América Latina.

Las falsedades sobre Honduras

Público

A raíz del golpe de Estado ocurrido en Honduras, las derechas –tanto en España como en el extranjero– se han movilizado para explicar (y frecuentemente justificar) tal golpe con el argumento de que, en realidad, casi nadie en Honduras quería al depuesto presidente Zelaya y que muy pocos desean ahora su vuelta a la Presidencia de aquel país. Tal mensaje ha sido ampliamente promovido por autores y medios conservadores y liberales, expresándose en narrativas distintas y con matices diversos con un mensaje prácticamente idéntico. Así, J. Ibarz escribió en La Vanguardia (16-07-09) que “los hondureños no parecen desear el retorno de Zelaya”. La Vanguardia también publicó una entrevista con el cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, en la cual defendía el golpe militar refiriéndose a la falta de apoyo al presidente depuesto que había violado –según él– la Constitución hondureña (12-07-09). Mario Vargas Llosa se refirió también a esta falta de apoyo popular al presidente depuesto en su artículo publicado en El País (12-07-09), en el que criticaba el golpe militar por haber hecho del presidente depuesto un mártir para la opinión internacional, aunque no en la hondureña, donde Zelaya era muy poco popular, con poca gente deseando su regreso.

A nivel internacional, el liberal The Economist (que apoyó la elección de los candidatos republicanos a la Presidencia de EEUU en las últimas cuatro elecciones estadounidenses) promovió la misma visión de los hechos en Honduras, subrayando que el apoyo internacional al presidente depuesto no se reflejaba en la propia Honduras, donde no había habido una protesta por su deposición (04-06-09).Y en EEUU, The Wall Street Journal (cercano a la ultraderecha republicana de EEUU) publicó un artículo en el que, por primera vez, se cuantificaba esta falta de apoyo al presidente Zelaya haciendo referencia a una encuesta Gallup realizada en Honduras que señalaba que nada menos que el 41% de los hondureños estaban a favor del golpe que depuso al presidente Zelaya y sólo un 28% se opuso (10-07-09). Esta información fue distribuida por la agencia Reuters y puesto que esta era la única noticia en la que estadísticamente se podía mostrar el grado de apoyo al golpe y desafecto con el presidente, se convirtió en la referencia utilizada por todos aquellos que deseaban promover tal visión de falta de apoyo popular que explicaba (cuando no justificaba) tal golpe militar. En España, estamos familiarizados con este tipo de argumentos, pues también los utilizaron los golpistas de 1936.

El único problema de esta explicación es que es falsa y los números son erróneos. En realidad, los números eran precisamente contrarios a lo que todos aquellos individuos y agencias habían indicado. El presidente de la compañía de encuestas Gallup, en una entrevista que dio a Voice of America (09-07-09), mostró los datos reales. Indicó que la encuesta realizada por su agencia mostraba que el 46% se oponía al golpe militar que depuso al presidente y sólo un 28% lo apoyó, precisamente al revés de lo que las derechas han citado. The New York Times (10-07-09) sí que publicó aquellas cifras correctamente, como también lo hizo The Associated Press. Hasta hoy, ninguno de los autores, medios o agencias que informaron incorrectamente de los resultados de aquella encuesta ha pedido disculpas por aquel error (o manipulación), ni tampoco han clarificado que era un error. Tampoco es cierto que el presidente Zelaya fuera impopular antes del golpe, tal como han indicado aquellas voces de derechas. Según una encuesta Gallup realizada el 8 de febrero, el 53% de los hondureños tenía una opinión favorable del presidente Zelaya y sólo un 23% la tenía favorable de Micheletti, que lideraba, en la práctica, la oposición al presidente.

Hoy, la mejor prueba de que hay oposición al golpe militar es el propio estado de sitio, enormemente represivo, con completa anulación de las libertades elementales en una democracia, incluida la libertad de prensa. Si hubiera tal apoyo generalizado al gobierno golpista de Micheletti, no se necesitaría tal brutal represión.

Otra justificación que se le ha dado al golpe militar es la necesidad del golpe para impedir la continuación de Zelaya como presidente, lo cual hubiera ocurrido de hacerse el referéndum. Aquí, de nuevo, la falta de veracidad es la norma. En primer lugar, lo que se llama referéndum no era tal. Era una encuesta (la Encuesta de Opinión Pública, Convocatoria de Asamblea Constituyente), que estaba gestionada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El presidente tenía plena autoridad, según la Ley de Participación Ciudadana de 2006, de pedir al INE que realizara tal encuesta. En tal pregunta de la encuesta, no se hacía ninguna referencia a la reelección del presidente. Se pedía a la ciudadanía su opinión sobre la conveniencia de que la Asamblea, que la población elegiría el día de las próximas elecciones en noviembre, se encargaría de escribir una nueva Constitución. La versión actual de la Constitución fue escrita en 1981 y fue aprobada al término de la dictadura militar (que tuteló su preparación), que impuso toda una serie de cláusulas que protegen el enorme poder económico y político de la oligarquía que rige el país, así como de los intereses extranjeros, predominantemente estadounidenses, que han tenido una enorme influencia en la vida económica y política de aquel país (la expresión “república bananera”, utilizada para referirse a un país gobernado en la práctica por una compañía bananera, se utilizó precisamente para definir a Honduras).

La enorme hostilidad de la oligarquía hondureña a que se modificaran tales privilegios garantizados en aquella Constitución fue la causa real del golpe militar. En cuanto a la continuidad de Zelaya en su mandato, el calendario –incluso si se hubiera iniciado el proceso constituyente– impediría que Zelaya continuara, pues el proceso constituyente no es un proceso inmediato y el mandato terminaría cuando se eligiera una nueva Asamblea. Este hecho, como otros, es ignorado en la constante manipulación derechista.

La diferencia entre ser bloguero opositor en Cuba o en Egipto: La famosa Yoani y un tal Kareem

Hoy, leyendo noticias en la Internet, me encontré este trabajo de Pascual Serrano, en el sitio www.Rebelion.org. Es uno de los que consulto casi todos los días por la profundidad de los materiales que publica.

Lea usted y comente después, para que nadie le cuente: la coterránea nuestra es de esas personas que se la pasan todos los días buscándole manchas al sol.

 

Pascual Serrano

Rebelión

 

 

La periodista Olga Rodríguez nos cuenta en su magnífico libro “El hombre no teme la lluvia” (Debate, junio 2009) la historia del bloguero egipcio Kareem el Behirey, nacido en 1983. Vale la pena conocerla para compararla con otra bloguera que, según nos cuentan los medios, vive acosada y perseguida por el gobierno cubano, Yoani Sánchez.

Es habitual presentar a Cuba como una dictadura que persigue la libertad de expresión, escenario no tan habitual cuando las informaciones tratan a Egipto. Por ello conocer la situación de estos dos blogueros, cada uno crítico con el gobierno de su país, puede ser ilustrativo del talante democrático de cada gobierno y de lo acertado o no de la imagen que se proyecta en nuestros países.

Según relata Olga Rodríguez, Kareem es de origen humilde, vive con sus padres y hermana en un edificio de pisos destartalados cerca de El Cairo, su madre está prejubilada tras contagiarse en su trabajo de enfermera la hepatitis C, sin que pueda garantizarse los recursos para pagar la medicación. Kareem tuvo que financiar sus estudios trabajando de camarero. Cuando terminó su carrera no tuvo otra opción que incorporarse como obrero en la mayor fábrica textil del país, allí pasaba horas pedaleando en una máquina de coser envuelto en un ruido ensordecedor por treinta dólares al mes. Al salir de la fábrica se va a trabajar al periódico donde termina de madrugada, sin que le de tiempo a volver a casa por lo que debe pernoctar en el domicilio de un amigo. Aquí ya vamos encontrando diferencias con la cubana Yoani Sánchez. Su familia tiene en Cuba acceso gratuito a los servicios médicos y garantizados sus estudios de filología sin tener que trabajar, el estado cubano también le asegura el trabajo como filóloga, aunque ella ha renunciado para sobrevivir con los ingresos que le proporciona su blog reproducido en numerosos medios extranjeros.

En diciembre de 2006 Kareem fue expulsado seis días de la empresa textil por apoyar una huelga de trabajadoras. Fue entonces cuando decidió abrir su blog que ha terminado siendo una referencia para los movimientos sociales egipcios, a pesar de que en esa época uno de los blogueros más conocidos en Egipto fue detenido y condenado a tres años por criticar al presidente egipcio Hosni Mubarak. En septiembre de 2007 comenzó una nueva huelga en su empresa textil, la situación del país era explosiva, a principios de 2008 el precio del pan se había incrementado un 50 por ciento en un año y los disturbios se saldaron con quince muertos en tan solo dos semanas. En Egipto, el presidente Mubarak mantiene el estado de emergencia desde que subió al poder en 1981, por lo que muchos derechos y libertades están limitadas. El 6 de abril de 2008 las Fuerzas Armadas egipcias, provistas con rifles de asalto, gases lacrimógenos y pelotas de goma, rodearon una manifestación de obreros y abrieron fuego contra ellos. Murieron un niño de nueve años y un joven de veinte, y otras noventa personas resultaron heridas. Cientos de activistas fueron detenidos, entre ellos el bloguero Kareem. Las autoridades le acusaron de haber incitado a la huelga a través de su blog. Al igual que otros detenidos, fue golpeado y maltratado en su celda, recibió descargas eléctricas durante los primeros días. Hubo un amplio movimiento de solidaridad dentro del país, decenas de blogueros expresaron su apoyo a los detenidos y diez días más tarde un fiscal ordena su puesta en libertad, sin que fuera cumplida por la policía. Kareem fue expulsado de su trabajo en la industria textil y, junto con otros presos, comenzó una huelga de hambre para protestar contra los malos tratos en la prisión.

Según cuenta Olga Rodríguez, salieron finalmente de prisión tras la presión internacional de varias asociaciones de derechos humanos. También fue readmitido en la fábrica y pudo volver a su vida de pluriempleado, con la que no llega a fin de mes y con la que apenas le queda tiempo para dormir. No ha abandonado su blog. Se puede ver en http://www.egyworkers.blogspot.com/ y http://yalhwy.maktoobblog.com/. En él difunde datos de las protestas que se celebran en todo Egipto, acompañados de vídeos y fotos que él mismo capta. En uno de sus correos electrónicos a Olga Rodríguez terminaba así: “Por lo demás, bien. Feliz por leerte y feliz por estar libre. En total estuve setenta y tres días en la cárcel. La policía me sometió a descargas eléctricas por todo el cuerpo durante los tres primeros días de mi arresto. Acabo de regresar de la fábrica, me han readmitido. Sigo estando pluriempleado, duermo poco. Pero mantengo el blog, por supuesto, con más energía que nunca. Lamentablemente aquí todos los días hay mucho que denunciar. Salam maleicum”. En las últimas noticias de Kareem enviadas a Olga Rodríguez, ya después de la publicación del libro, le informa que se han repetido sus problemas con la policía egipcia cuyas presiones han provocado que le despidan de su trabajo.

Volvamos ahora con la cubana Yoani Sánchez. Ella no puede informar y fotografiar represiones policiales con fusiles y pelotas de goma en La Habana porque no las hay. Yoani no ha pisado una cárcel cubana, pero la presentan todos los medios como un icono de la lucha contra la dictadura.

Mientras Kareem debía trabajar de sol a sol para pagar sus estudios y las medicinas de su madre, Yoani, que abandonó voluntariamente su trabajo estatal de filóloga recordaba sus angustias de falta de privacidad en los campamentos de estudiantes:

Salí del preuniversitario en el campo sintiendo que nada me pertenecía, ni siquiera mi cuerpo. Vivir en albergues crea esa sensación de que toda tu vida, tus intimidades, tus objetos personales y hasta tu desnudez han pasado a ser bienes públicos. “Compartir” es palabra obligatoria y se llega a ver como normal el no poder estar –nunca– a solas. Después de años entre movilizaciones, campamentos agrícolas y una triste escuela en Alquízar, necesitaba una sobredosis de privacidad.

Cuando Kareen se recupera de las torturas y descargas eléctricas en la prisión, Yoani Sánchez se indigna porque el Estado no le arregla el ascensor de su vivienda:

Ya van a cumplirse cuatro meses desde que estoy sin ascensor. Catorce pisos para abajo, catorce pisos para arriba y no hay una fecha clara de cuándo estará listo el dichoso artefacto. El montaje va a ritmo cubano, que se parece al de esos galápagos que necesitan horas y horas para avanzar unos pocos metros. Siempre surge algo que prolonga el plazo para inaugurar los nuevos ascensores rusos, mientras mis piernas emulan con las de cualquier alpinista.

A Yoani la presentan como una bloguera que debe enfrentarse a la censura en Cuba, pero en La Habana se le puede encontrar con su portátil donado desde el exterior en las antesalas de los mejores hoteles de la ciudad. La historia de Kareem no interesó a los medios de comunicación occidentales, sin embargo la agencia Reuters ya informó del blog de Yoani nada más inaugurarse, The Wall Street Journal le dedicó una página completa con llamada en primera plana y el periódico español El País le publicaba entrevistas en contraportada. Con motivo de la elección del nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, en febrero de 2009, el propio marido de Yoani contaba que hacían cola para entrevistarla The New York Times, The Zeit, Newsweek, Washington Post, Reporteros sin Fronteras, la televisión alemana, la española, Aljazira… 

El blog de Yoani es traducido a doce idiomas, a diferencia del de Kareem que solo está en árabe. En abril de 2008, el diario El País concede a Yoani el premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital, noticia que titulan Premio al periodista comprometido. Kareem, el bloguero egipcio, nunca ha sido citado en el diario. Introducido el nombre de Kareem en el buscador no aparece ninguna noticia, en cambio en el último año Yoani Sánchez apareció en 29 ocasiones, una vez cada trece días.

La misma prensa occidental que ha encumbrado a Yoani no ha dicho ni una palabra de Kareem el Behirey. La revista estadounidense Time sitúa a la cubana entre las 100 personas más influyentes del mundo  en la categoría “héroes y pioneros”. El dominical de El País la incluye en los 100 hispanoamericanos más notables del año, la revista Foreign Policy la elige entre los 10 intelectuales más importantes del año en Iberoamérica y la revista Gato Pardo, desde México, la incluye entre los 10 personajes de 2008. Pero para todos ellos Kareem no merece ni una palabra, no existe, ni es héroe, ni pionero, ni notable, ni intelectual, ni influyente. En realidad, lo que no es, es cubano. Por eso nunca se acordarán de él, aunque lo detengan y lo torturen por escribir un blog. Su enemigo es un gobierno amigo y servil de occidente, el de Mubarak, y no un gobierno díscolo a nuestros intereses como el de Cuba.

Golpe en Honduras, viejo libreto en una época nueva

 

Víctor Ríos

Aporrea

 

Intervención en la Mesa de Análisis de coyunturas en torno al golpe de Estado en Honduras. 1 julio 2009. Centro Internacional Miranda. Caracas

 

Muchas gracias, buenas tardes compañeros y compañeras, agradezco al Presidente del Centro Miranda la invitación a participar en esta mesa de coyuntura, en la que me siento muy honrado de compartir con el General Alberto Muller Rojas y el Dr. Edgardo Lander. Creo que tras sus dos exposiciones ya hay bastantes elementos de interés para el debate. Yo voy a añadir algunos y no redundaré en cosas que han dicho y con las que coincido, pues me parecen muy neurálgicas para este asunto. Pues lo que nos conviene es conectar los acontecimientos más recientes y relevantes, en este caso con el epicentro en Honduras, con las líneas de fondo, en las que se mueve aceleradamente el cambio de escenario en el plano internacional. Y con los dilemas y problemas político-ideológicos que nos plantea esto a los revolucionarios: qué pasa en la coyuntura, cómo conecta eso con líneas de fondo y, para los que tenemos compromisos de transformación política y social, cómo digerir y plantear un análisis lo mas sólido posible para abordar los grandes dilemas suscitados.

Seguramente hace tiempo que no se veía una condena tan clamorosa y unánime de todos los gobiernos del mundo a una acción reaccionaria y golpista. Muchas ha habido en las ultimas décadas, ninguna ha recibido una unanimidad como ésta en la condena de los gobiernos y de los pueblos, habría que ver por qué se ha producido.

Preciso: unanimidad de gobiernos y pueblos, entendiendo por pueblos a los sujetos sociales organizados protagonistas de los procesos. Unanimidad de estos dos elementos; no me refiero a otros sectores de la sociedad, los sectores dominantes en los que siempre hay daltónicos interesados que donde hay un golpe del tamaño de una catedral gótica no consiguen ver más que aplicados militares instigados por sacrificados empresarios y obispos dispuestos a llenar los vacíos de poder de gobernantes a los que de repente se les ocurre renunciar al ejercicio de sus responsabilidades ejecutivas. Entonces estos “próceres” se ven obligados a sucesiones forzadas, forzadas y forjadas con una torpeza en algunos casos como el de Honduras dignas del superagente 86, aunque eso sí, a punta de fusiles y bayonetas.

El decreto forjado que se presentó en el Congreso de Honduras, falsamente firmado por Zelaya lo presentan el domingo 28 y lleva fecha Tegucigalpa, 25 de Junio. Ni se molestaron en cambiar la fecha, lo tenían preparado y firmado desde el 25 de Junio. El 26 y el 27 estuvo el presidente en pleno ejercicio cumpliendo sus funciones, preparando la consulta del domingo, recibiendo los representantes internacionales invitados a la consulta el 27 por la noche. Pero ya había firmado el 25 su renuncia, debido a “problemas insuperables de salud que me han impedido concentrarme en los asuntos fundamentales de Estado”. Firmado el 25, es de una caradura y de un desparpajo… pero ojo, porque a punta de fusiles y bayonetas, es trágico y muy peligroso.

Claro, Honduras quizás es, como ya se ha dicho aquí, uno de los países en que lo que esta ocurriendo mejor expresa lo que llamaría un viejo libreto en una época nueva. Porque lo de dar golpes es viejo, pero ahora se presenta con una novedad, la de esta coyuntura histórica, en la que sin duda estamos en un cambio de época. Que no solo es un cambio de época en términos de confrontaciones políticas, en términos del viejo orden geopolítico internacional que ya está en declive. (Otra cosa es lo que pueda durar ese declive, en función de la correlación de fuerzas entre los diferentes actores). Pero el cambio mencionado por Lander es un cambio que viene sobre todo basado en la profunda crisis civilizatoria, que es una acumulación de crisis en una sola que no deben verse como aspectos separados,. Yo creo que es una situación paradójica porque hablamos de amenazas y riesgos y a la vez el protagonismo de los pueblos del Sur, sobre todo en América Latina, le concede rasgos muy esperanzadores dentro de las amenazas.

Quizás podría decirse, de modo paradójico, que vivimos tiempos sombríos pero llenos de esperanza. La situación es peligrosa en términos de fondo, porque las encrucijadas frente a las que nos hallamos pueden tomar rumbos contrapuestos, antagónicos. Nada nos garantiza que la historia avance por su lado mejor, no nos sirven ingenuidades ni falsos determinismos. Y quizás aquí debo añadir una cautela: los que vivimos la historia desde América Latina y queremos formar parte de este sujeto social transformador quizás podemos exagerar nuestro optimismo viendo el mundo desde América Latina. Porque aquí es donde ha avanzado más y mejor la nueva época y la nueva correlación de fuerzas y sujetos sociales y políticos que muestran que otro mundo sí es posible además de urgente y necesario. Es en América Latina donde más se han acelerado los cambios, y eso quizá nos puede distorsionar la visión.

Si vemos las recientes elecciones europeas, vemos el pantano en el que se encuentra Europa, la amenaza del neofascismo, la xenofobia, el racismo, no es un fantasma: es una realidad que va a más en Europa. Seguro que un hombre de izquierda que viva y milite en Europa estará pesimista, los que estamos acá estamos más esperanzados. En África la situación es muy complicada, es muy trágica: sin ser para nada culpables de la crisis son las principales victimas de la crisis; los pueblos de Asia y África, el Sur es víctima de la crisis. Y no hay hoy en otros continentes la misma fuerza social en marcha y que se traduce en gobiernos, en fuerza política y electoral.

Por tanto, sin falsas ilusiones pero sí con sólida esperanza, creo que nos encontramos en un punto de mucho interés, en el que a mí me parece bastante claro algo que pongo a discusión: que las salidas que se plantean a esta crisis civilizatoria y a esta dislocación del orden geopolítico viejo no parecen encontrarse en lo que podríamos llamar supuestos puntos medios o de equilibrio, a los que podríamos llegar como consenso armónico desde partes muy distintas. Y esto lo digo como contraposición, sin quitar ni un gramo de valor a la decisión unánime de la Asamblea General de la ONU de ayer martes. Estos momentos serán excepcionales y no han de provocar espejismos.

Yo creo que no va a haber punto intermedio y de consenso celestial en la tierra ante ninguno de los problemas planteados: ni la crisis civilizatoria en sus dimensiones energética, ecológica, ni la consolidación de democracias dignas de ese nombre, que realmente merezcan el nombre de democracia, va a ser un camino fácil ni de consenso. En unos casos, porque hay fuertes intereses en juego y aunque sean minoritarios, son poderosos y lo estamos viendo en Honduras. Las clases sociales no desaparecieron en la historia y sabemos que la lucha de clases no desaparece por decreto, como pretendió hacer el dictador Francisco Franco en España, firmando un decreto que abolía la lucha de clases. Pero eso no es así, las clases dominantes no ceden sus privilegios ni desaparecen de la historia gentilmente, no ha ocurrido nunca, y yo añadiría no sólo no desaparecen de la historia gentilmente sino que tampoco acostumbran a hacerlo pacíficamente en ninguna parte. No son los revolucionarios los que han querido que las revoluciones no fueran pacificas; son los revolucionarios los que se han visto obligados con la fuerza popular, armada de razones y de más cosas, a subvertir los viejos órdenes que se negaban a salir del escenario de la historia a pesar de ser minoritarias, a pesar de perder elecciones, no les importa dar un golpe luego. Véase Chile.

¿Qué está pasando en Honduras? Creo que por ser éste el patio más trasero del patio trasero, precisamente por eso, yo diría que es emocionante lo que está ocurriendo. Hace como 20 años, en 1986, el segundo presidente tras la instauración de la pseudodemocracia truncada y trucada y a la que ahora me referiré, y verán cuánta razón tiene el pueblo hondureño y el presidente Zelaya que se proponían cambiar esa constitución, cuanta razón tienen, cuan necesario era ese cambio. Hace 20 años, con la Constitución de 1982 impuesta por los militares y los poderes fácticos, la actualmente vigente, aunque varias veces reformada, un Presidente, José Azcona Hoyos, el segundo Presidente del partido liberal, aunque acá lo de liberal no quiere decir nada, como sabemos, no se ruboriza al explicar el papel que cumple Honduras en la estrategia diseñada por EEUU para la región y dice textualmente: “Un país tan pequeño como Honduras, no puede permitirse el lujo de tener dignidad”. ¡Dicho por el presidente! Bueno, eso lo había dicho de otra manera en el año 1929, pero estos ya son habituales, el presidente de la Cuyamel Fruit, empresa que más tarde se anexionó la United Fruit, quien refiriéndose al valor de los diputados hondureños a la hora de comprar sus servicios dijo: “un diputado en Honduras cuesta menos que una mula.” Eso lo dijo en 1929, y tiene vigencia.

Hay que ver qué congreso, este congreso hondureño instrumento de la oligarquía hondureña y de las transnacionales, instrumento del pentágono, toda la vida. Por eso hablo de una democracia trucada. Hay un informe hondureño, hecho por un hondureño, sobre la democracia hondureña,: “Honduras: Poderes Fáctitos y Sistema Político”; este libro se publicó en 2007 en Honduras y ha tenido bastante eco. Ahí explica cómo funcionan los grupos económicos hondureños, en particular y en la sociedad en general. Cómo los grupos fácticos controlaron la transición a la democracia a principios de los 80, cómo condicionaron el poder político, cómo participaron los grupos económicos en la construcción de la pseudodemocracia actual, cuál es el papel del capital financiero en Honduras, cuál es el vínculo con los partidos tradicionales, el Liberal y el Nacional, la caracterización de los grupos generadores de electricidad, que son grupos de poder económico fuertes ahí, el papel de los señores mediáticos en Honduras, el poder de las grandes familias.

Todo eso deja la estela, las claves, de cómo pequeños pero poderosos círculos de poder tomaron las riendas de la transición a la democracia en Honduras a favor de sus intereses, sin importarles para nada el país ni el destino de las mayorías empobrecidas. En este libro hablan de cómo funcionan esos poderes, como logias obscuras subterráneas que cultivan la hermandad de los secretos. Son plutocracias, y hasta cleptocracias, cuyo resultado es haber construido sistemáticamente uno de los países más pobres de América. Ese es el mérito de esta oligarquía Hondureña.

Podía extenderme más, no lo hago por respeto a los horarios, pero esta democracia truncada es una democracia que tiene una Constitución vigente en la que se impide la reforma de algunos artículos. Se impide taxativamente la reforma de algunos artículos los llama “artículos pétreos”, que no pueden reformarse ni con plebiscito ni con referéndum. Articulo 374: “no podrá reformarse en ningún caso el articulo anterior 373, que decía “la reforma de esta constitución podrá decretarse por el Congreso Nacional, en sesiones ordinarias, con dos tercios de votos de la totalidad de sus miembros. El decreto señalará el artículo o artículos que hayan de reformarse…” “Pero no podrán reformarse en ningún caso los relacionados a la forma de gobierno, al territorio nacional, al periodo presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la Republica el ciudadano que lo haya ejercido anteriormente y el referente a quienes no pueden ser Presidentes de la República por el periodo subsiguiente.” Y por supuesto, los que pretendan cambiar este artículo serán acusados de traidores de la patria y serán cesados de sus cargos.

Esto es lo que dice la Constitución hondureña. No nos extrañe que las organizaciones populares y sociales quieran cambiarla, ni nos extrañe que haya una desconfianza total de la ciudadanía sobre los poderes políticos establecidos. Antes de las elecciones en las que salió elegido Zelaya, días antes, salió un informe acerca de “la pérdida de confianza en la representatividad que actualmente sufren debido a múltiples acciones deshonestas y corruptas... El problema es que los partidos políticos no representan ni defienden los intereses de la mayoría de la población y tampoco se han renovado ideológica y organizativamente. El creciente abstencionismo electoral es una prueba del desencanto de la población ante quienes dicen representarlos. El Congreso Nacional, donde se aprobó de madrugada el paquete de contrarreformas es una institución desprestigiada por el desempeño de quienes lo integran y manipulan… Democratizar el Congreso Nacional debe ser prioridad de todos los sectores que quieren a Honduras”. Y esto sigue.

Entonces no nos extrañe que haya individuos que quieran cambiar la historia, apoyándose en el pueblo y en los sectores más necesitados, es lo que ha intentado este presidente y es lo que no le han permitido los oligarcas y poderosos de siempre. El editorial de La Jornada, digno periódico mexicano, del domingo 28 de junio lo dice muy claro “La crisis política en Honduras es, más que consecuencia de un proyecto político personal, el producto del choque entre un poder político-económico anquilosado y vetusto y una sociedad cada vez más organizada que demanda el cambio y la ampliación de las reglas democráticas en ese país.” Hacia ahí es que se iba y hay centenares de organizaciones sociales, de indígenas, de trabajadores, de derechos humanos, comunidades eclesiásticas, involucradas en este proyecto social. Y un Presidente dispuesto a abrir caminos en esta vía. Y esto era seguir la vía de Venezuela, Ecuador, Bolivia, esa era la vía.

Entonces, que los poderes constituidos hayan reaccionado de esa manera, ojalá pudiéramos llamar torpemente, si no se consolidan por la torpeza en que lo han hecho, pues hasta ahora habían logrado mantener la etiqueta de demócratas. Sea cual sea los intereses al condenar el golpe, por torpes o brutos, porque lo han hecho mal, que les obligue a condenar el golpe, eso tampoco debe extrañar porque ahora nadie regala la bandera de la democracia; es una bandera que nosotros no hemos regalado al enemigo, lo que hemos hecho es llenarla de sentido y de contenido. Hablar de democracia es convertir al pueblo todo en ciudadanos con todos los derechos y por tanto cambiando las condiciones económicas y sociales que impiden que la democracia sea digna de ese nombre si no hay una justicia económica y social.

El declive de la única superpotencia, su conversión en una más de las grandes potencias, eso va a durar un tiempo. La emergencia de China, India, Brasil, lleva un tiempo tras el que se sustituirá el viejo orden por uno nuevo, en el que Asia jugará un papel central. Pero cómo todo eso va hacia allá, los ritmos, vamos a ver. Claro, en algunas cosas la crisis lo ha acelerado. Por ejemplo, en los últimos 10 años, entre los 20 bancos principales, había 15 que eran 11 de EEUU y 4 de Inglaterra. Tras las quiebras, en enero de 2009, entre los 20 primeros sólo quedan 3 de los 11 de EEUU y 1 de Inglaterra. Estos son datos que muestran que se va más aceleradamente desde el viejo orden a un nuevo orden económico, con la crisis. Pero ojo, porque eso requiere un tiempo, y ahora hay una emergencia y una multipolaridad que todavía se puede configurar de formas distintas. ¿Quién va a poder más en la multipolaridad, EEUU, Japón y la U.E. o los países del Asia emergente, China, América Latina… quién va a pesar más en esa multipolaridad?

Yo creo que la disyuntiva está entre ir hacia democracias burguesas autoritarias, preservando la formalidad democrática, porque dictadura está mal visto, o hacia democracias populares, participativas y protagónicas, llámense socialismo del siglo XXI, llámense democracia popular, o llámense como quieran llamarse según los países. Y la línea roja que distinga la democracia representativa de las otras, de la democracia popular, ¿cuál es? ¿Las elecciones? Porque ahí también hay un problema, ¿los viejos poderes van a existir siempre dentro de las democracias participativas como viejos poderes al servicio de los poderosos? ¿Qué va a ocurrir en Honduras? Cómo acabar con los poderes constituidos, los tres organismos, todos emanan de lo mismo. ¿Hay que suprimirlos? ¿Es un atentado a la democracia suprimir eso? ¿Cómo se hace? Ahí hay un problema, es una batalla de ideas por la hegemonía, por el concepto de democracia, lo que se nos viene encima.

Y ahí tenemos dos modelos, la democracia que se está construyendo en los países del ALBA y la democracia gringa, en la que aunque haya alternancia y el gerente sea distinto y permita aplicar políticas distintas, porque es lo que permite desacelerar el declive del imperio… Esos creo que son los dilemas que tenemos delante, no me alargo más. Ese es el reto, a través de Honduras a América Latina, a la nueva correlación de fuerzas emergentes y lo que está en juego, además del derecho a la dignidad de los hondureños en la que no creyó ningún presidente anterior a éste, además del derecho a la dignidad como pueblo, es algo que tiene que ser refundado, como se está haciendo en otros países de América Latina hoy. Ese es el reto, en un contexto de crisis que va a polarizar mas las cosas. Por tanto ha habido hasta hoy una “unanimidad democrática” frente al golpe y la dictadura, pero ojo, que la disyuntiva se viene abierta a partir de hoy.

Las lecciones de Honduras




Se cuenta un revelador chiste entre los presidentes latinoamericanos:

"- ¿Sabes por qué no hay golpes de Estado en Estados Unidos?
- ¡No!
- Porque en EE.UU. no hay embajada de EE.UU."

Además, sabemos que los golpes en Estados Unidos se dan a través del asesinato, puro y simple de sus presidentes (como en el caso de John Kennedy) o con la ayuda de la Suprema Corte para impedir el recuento de los votos (como en el caso de Bush).

A pesar de estos y muchos otros precedentes, vemos ahora a los líderes del Partido Demócrata indignarse con la negativa a recontar los votos en Irán, acusado de ser una tremenda dictadura.

¿Pero cual es la lección de Honduras? Por primera vez en la historia, los Estados Unidos apoyan la condena de un golpe de Estado en América Latina permitiendo que se realice una condena unánime de un acto de fuerza militar en todas organizaciones internacionales.

¿Esto quiere decir que de esta vez la embajada americana no participó del acto de fuerza? Desgraciadamente no. De manera indiscreta, un diputado de la derecha hondureña reveló públicamente la conspiración que mantenían los golpistas con la embajada de EE.UU.

Él lo hizo en la memorable sección de primitivo disfraz democrático en la cual se realizó la “elección” del “sucesor” del presidente Zelaya, que había renunciado según la carta falsa leída por este bisoño “sucesor”, que se olvidó de forjar una carta de renuncia del vice-presidente, a quien cabría suceder al presidente secuestrado. Esta sesión fue transmitida por la Radio Globo de Honduras, última en ser silenciada por los “demócratas” del “gobierno provisorio”.

Según este diputado, el embajador de Estados Unidos, que aprobaba la movilización golpista, había estado en contra de realizar el golpe antes de la consulta popular no vinculante, llamada “referéndum” por la Corte Suprema hondureña y por la gran prensa internacional que busca desesperadamente justificar el golpe.

Sería muy difícil creer que el gobierno de Estados Unidos estuviera ausente de la conspiración en un país que sirvió de base a sus organizaciones militares mercenarias que desestabilizaron al gobierno legítimo de los sandinistas. En este mundo de contra información en el cual vivemos, escuché al locutor de la TV Globo News en Brasil decir que las organizaciones militares de los “contras” hondureños luchaban contra los “guerrilleros” nicaragüenses.

Sabemos todos los altos costos de estas operaciones de guerra de baja intensidad, las cuales pueden servir de modelo de corrupción para las organizaciones de defensa de los derechos humanos y transparencia. El Congreso de Estados Unidos se ocupó de revelarnos los detalles tenebrosos de la operación triangular en contra del gobierno sandinista, comandada por el entonces vice-presidente de Estados Unidos, George Bush: El gobierno de Estados Unidos expandió las operaciones del narcotráfico a partir de Colombia a través de los “contras” asentados de Honduras, Costa Rica y El Salvador. Sus ganancias servían para financiar sus operaciones y, al mismo tiempo, para comprar armas para el eterno “enemigo” público de EE.UU.: el gobierno del Irán.

A pesar de sus diferencias, los líderes religiosos iraníes habían acordado con el entonces candidato George Bush prolongar el secuestro de los norteamericanos prisioneros en su embajada en Teherán para desmoralizar a Carter y permitir la victoria electoral de Reagan a cambio de esta ayuda militar secreta.

Inmediatamente surgen las acusaciones de que este tipo de información hace parte de teorías “conspirativas”. Sin embargo, nos estamos refiriendo a los hechos revelados por las investigaciones del Congreso de Estados Unidos, el que, todo indica, sí cree en las conspiraciones, exitosas o fracasadas.

Estas conclusiones se refuerzan con los planteamientos de Ramsey Clark y el Obispo Filipe Teixeira de la Diócesis de San Francisco de Asís, en su mensaje urgente al Presidente de Estados Unidos:

“Tomando en consideración:

“1. La cercana colaboración de los militares de Estados Unidos con el ejército hondureño manifestado por el entrenamiento y los ejercicios comunes;

“2. El papel de la base militar Soto Cano, ahora bajo el comando del coronel Richard A. Juergens, quien era Director de Operaciones Especiales durante el secuestro en febrero del 2004 del Presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide;

“3. Que el jefe del Estado Mayor del ejército hondureño, general Romeo Vásquez, fue entrenado en la Escuela de las Américas de los EE.UU.;

“4. Que el Secretario Adjunto de Estado Thomas A. Shannon Jr. y el Embajador de los EE.UU. en Honduras, Hugo Llorens estaban plenamente enterados de los conflictos que conducían al golpe militar,

“Concluimos que el gobierno de Estados Unidos tiene responsabilidad del golpe y está obligado a exigir que el ejército hondureño regrese al orden constitucional y evite acciones criminales contra el pueblo hondureño.

“Por lo tanto insistimos, por de la paz en la región, que el presidente Barack Obama corte inmediatamente toda la ayuda y las relaciones con el ejército de Honduras y suspenda todas las relaciones con el gobierno de Honduras hasta que el Presidente constitucional regrese a su puesto”.

En resumen, el currículo estadounidense en Honduras muestra la dificultad de confiar en sus designios democráticos en la región. Quizás la vuelta de los sandinistas y de los revolucionarios salvadoreños al gobierno después de años de brutal represión en sus países haya enseñado algo a la diplomacia estadounidense, aún vacilante en condenar definitivamente el golpe de Estado hondureño.

La prensa internacional expresa estas vacilaciones al llamar a Zelaya Presidente “depuesto” y al golpista Roberto Micheletti Presidente “interino”; al llamar a la consulta no vinculante, propuesta por Zelaya para crear una Constituyente, “referéndum” para perpetuarse en el poder. Cosas que no se ha podido escuchar sobre el presidente asesino de Colombia que busca el tercer período presidencial, ni se escuchaba sobre las pretensiones reeleccionistas de Fujimori, Menen o Fernando Henrique Cardoso.

Es también revelador entre sus motivaciones la ausencia de referencia en la prensa a la falsa carta de renuncia del presidente Zelaya leída en el parlamento para justificar la elección de su sucesor. Es cómico que se afirme que este señor fue elegido por unanimidad cuando no comparecieron a esa sesión los diputados gobiernistas amenazados con prisión. Por fin, entre otras insidiosas tergiversaciones, se pretende que hay una confrontación más o menos igual entre los defensores armados del golpe y los desarmados manifestantes en contra del mismo.

Todo esto y las declaraciones de la secretaria Hilary Clinton sobre el necesario respecto de las instituciones hondureñas que tienen acuerdos con EE.UU. nos muestran que hay divergencias dentro del gobierno de EE.UU. Con el fantástico apoyo internacional con el cual cuenta el presidente Zelaya, se está buscando obligarlo a una negociación espuria con los golpistas. Hasta hoy la justicia venezolana no acepta definir como un golpe de Estado lo que realizaron sus gorilas locales en 2002. Imagínese lo que van a proponer en Honduras...

Zelaya y el pueblo hondureño tienen muchas dificultades por delante pero no deben acobardarse frente a ellas. No tiene porque bajar la cabeza frente a los mercenarios y sus jefes, ni frente a los golpistas que son despreciados por toda la humanidad, a pesar de los apoyos abiertos o incluso disfrazados de los grandes medios de comunicación.


- Theotonio Dos Santos es Presidente de la Cátedra y Red sobre Economía Mundial y Desarrollo Sostenible de la UNESCO y la UNU. Profesor emérito de la Universidad Federal Fluminense (UFF) de Río de Janeiro. http://theotoniodossantos.blogspot.com

El golpe en Honduras y la Escuela de las Américas

El golpe en Honduras y la Escuela de las Américas

Barack Obama y Hillary Clinton tienen la oportunidad de apartarse de una tradición oscura de dictaduras militares, represión y muerte

Amy Goodman *


El general Romeo Vásquez, quien encabeza el golpe militar en Honduras, se entrenó en la Escuela de las Américas. Pasó por dos de sus cursos.


El domingo se produjo en Honduras el primer golpe de Estado en América Central en más de un cuarto de siglo. En horas de la madrugada, el Ejército hondureño irrumpió en la residencia presidencial, secuestró al presidente constitucional Manuel Zelaya y lo trasladó en avión a un exilio forzado en Costa Rica.

El golpe, liderado por el general hondureño Romeo Vásquez, ha sido condenado por Estados Unidos, la Unión Europea, las Naciones Unidas, la Organización de

El general Romeo Vásquez, quien encabeza el golpe militar en Honduras, se entrenó en la Escuela de las Américas. Pasó por dos de sus cursos.

Estados Americanos y por todos los países vecinos de Honduras. La población reaccionó con manifestaciones masivas en las calles hondureñas y hay rumores de que sectores militares leales a Zelaya se estarían rebelando contra los golpistas.

Estados Unidos tiene una larga historia de dominación en el hemisferio. El presidente Barack Obama y la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, tienen la oportunidad de cambiar el curso de esta historia y apartarse de una tradición oscura de dictaduras militares, represión y muerte.


Logo de la actual Escuela de las Américas, en Fort Benning
Obama esbozó ese rumbo en su discurso en la Cumbre de las Américas en abril de este año: "Sé que en el pasado las promesas de asociación no han sido cumplidas y que la confianza se gana con el tiempo. Si bien Estados Unidos ha hecho mucho para promover la paz y la prosperidad en el hemisferio, ha habido veces en las que hemos sido omisos y otras en las que hemos querido imponer nuestras condiciones. Pero yo les aseguro que lo que buscamos ahora es forjar una asociación en pie de igualdad. En nuestras relaciones no hay un socio mayoritario y otro minoritario", afirmó Obama.

Dos figuras que conocen bien la tradición estadounidense de imponer sus condiciones son el Dr. Juan Almendares, médico hondureño premiado por su actividad en defensa de los derechos humanos y que también fue candidato en las elecciones presidenciales en las que resultó electo Zelaya, y el religioso estadounidense Roy Bourgeois, un sacerdote que lucha desde hace años por el cierre de la Escuela de las Américas (SOA, por sus siglas en inglés), institución con sede en Fort Benning, Georgia, Estados Unidos. Ambos vinculan el golpe en Honduras con la Escuela de las Américas.

La SOA–que en el año 2000 fue rebautizada con el nombre de Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (WHINSEC, por sus siglas en inglés)– es un establecimiento militar estadounidense dedicado a entrenar a miembros de los Ejércitos latinoamericanos. Más de 60 mil militares han pasado por las aulas de la Escuela de las Américas. Muchos de ellos al retornar a sus países han cometido violaciones de los derechos humanos y ejecuciones extrajudiciales y torturado y masacrado a sus compatriotas.

Almendares, perseguido por el ejército y los escuadrones de la muerte hondureños, ha sufrido en carne propia esa capacitación. Almendares conversó conmigo desde la capital hondureña, Tegucigalpa: "Es mentira que el pueblo está apoyando el golpe. Eso no es verdad. Los que están apoyando son en su mayoría miembros de los cuerpos de reserva militares, alguna gente de la clase dominante y alguna gente que está a favor de reprimir al pueblo. De manera que el golpe no tiene apoyo. Tiene
Aquí son entrenados actualmente los militares de América Latina

el apoyo de los torturadores, de los mismos golpistas y de alguna gente que está a la cabeza de este proceso y que fue entrenada en la Escuela de las Américas. Tenemos que hacer hincapié en eso. ¿Qué necesidad de dar un golpe si se tiene el apoyo del pueblo? ¿Por qué se oponen a que se realice una simple encuesta legal para preguntarle a la gente si está de acuerdo o no en tener una nueva constitución? No quieren darle nada al pueblo."

El padre Roy Bourgeois nació en Louisiana e ingresó a la Iglesia Católica como sacerdote en 1972. Trabajó en Bolivia hasta que fue expulsado por el dictador de ese país, el general Hugo Banzer, un ex alumno de la SOA. Ante el asesinato del Arzobispo Oscar Romero y el homicidio de cuatro religiosas católicas estadounidenses en El Salvador en 1980, Bourgeois denunció que algunos de los asesinos habían sido entrenados en la Escuela de las Américas de Fort Benning. Luego de que en 1989 fueran asesinados en El Salvador seis sacerdotes jesuitas, su casera y la hija adolescente de esta, Bourgeois fundó la organización SOA Watch (el Observatorio de la Escuela de las Américas) desde donde ha gestado un movimiento mundial para cerrar la institución.

El general Vásquez, quien encabezó el golpe hondureño, asistió en dos oportunidades a la SOA: en 1976 y 1984. El general de la Fuerza Aérea Luis Javier Prince Suazo, quien también participó en el golpe, recibió entrenamiento en la Escuela de las Américas en 1996.

La oficina del Observatorio de la Escuela de las Américas en la que trabaja Bourgeois está ubicada a pocos metros de las puertas de Fort Benning. En los últimos años, la labor de Bourgeois se ha visto frustrada por el creciente hermetismo de la SOA/WHINSEC. Bourgeois me dijo: "Es bien sabido en América Latina que esta institución es un escuela de entrenamiento para golpistas. (…) Once dictadores pasaron por sus aulas. Cada vez que en las últimas décadas ha habido un golpe, como el que ocurrió ahora en Honduras, se ha comprobado que existía una conexión directa a esta Escuela. (…) Pretenden darle una imagen de institución democrática y transparente, pero hace más de cinco años que no nos brindan información sobre la identidad de los que se entrenan allí. La semana pasada, sin embargo, tuvimos un pequeño destello de esperanza cuando la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una enmienda al proyecto de la Ley de Autorización en Materia de Defensa, por la cual se obligaría al Pentágono a divulgar los nombres, grados militares, cursos tomados y país de origen de todos los que se entrenan en la institución. (…) Hablan de transparencia y democracia, pero esta Escuela es un impedimento a la democracia y a la gran transformación que se está dando en América Latina."

La enmienda aún debe pasar por el comité conjunto de las dos cámaras.

El padre Bourgeois habla con la misma urgencia que lo ha caracterizado desde que comenzó su labor hace casi tres décadas. No es ningún desconocido para las autoridades de Fort Benning, donde fue arrestado por primera vez hace más de 25 años. En aquella oportunidad lo encontraron trepado una noche en un árbol cercano a los cuarteles donde se alojaban los soldados salvadoreños que estaban recibiendo entrenamiento en la SOA.

Desde su puesto en el árbol, Bourgeois trasmitía a todo volumen una grabación de la última homilía pronunciada por el Arzobispo Romero justo antes de ser asesinado. Sus palabras estaban dirigidas directamente a los soldados salvadoreños: "En el nombre de Dios, en el nombre de nuestro pueblo atormentado, que ha sufrido tanto y que eleva su lamento al Cielo, les urjo, les suplico, les ordeno: paren la matanza".

Hoy, a casi 30 años del asesinato de Romero, en un país vecino a su patria salvadoreña, Estados Unidos tiene la oportunidad de cambiar el rumbo y apoyar las instituciones democráticas de Honduras. Tiene la oportunidad de revertir el golpe.

Texto en inglés traducido por Laura Perez Carrara y Democracy Now! en español.

* Amy Goodman es la directora del espacio digital alternativo Democracy Now, nacido en Estados Unidos.

A Zelaya no lo dejaron aterrizar, pero el pueblo de Honduras sigue reclamándolo

A Zelaya no lo dejaron aterrizar, pero el pueblo de Honduras sigue reclamándolo

Norland Rosendo González

Desde diversas partes del mundo la gente ayer estuvo pendiente de lo que acontecía en Honduras. Telesur se convirtió en una pantalla en vivo y en directo de los hechos. La internet fue otro escenario por el cual circuló la verdad.

Así, medio mundo y América Latina en pleno estuvo al tanto de si Zelaya entraba o no en Honduras. Las imágenes y las declaraciones de los golpistas auguraban lo que sucedió. Bloquearon la pista de aterrizaje y temerosos de no poder contener el empuje de los cientos de miles de campesinos, indígenas, mujeres, jóvenes, estudiantes, le negaron el permiso al avión que conducía al mandatario legítimo.

Los militares les dispararon a quemarrropa al pueblo. A su propio pueblo. La situación fue muy tensa. El avión sobrevoló el aeropuerto de Tegucigalpa, pero no pudo aterrizar. La gente no se desanima y espera por otras variantes que restituyan el orden constitucional y cierren este funesto y anacrónico capítulo de los golpes de estado en el contienente.