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El teclazo por la verdad

Yoani Sánchez: ¿Generación Y, W. u O?

Por Norland Rosendo González

De una letra a las otras no hay mucha diferencia. Las tres están en la segunda mitad del abecedario. O sea, que Yoani Sánchez, la estilizada muchachita de La Habana que se ha convertido en «una de las mejores blogueras del mundo» por su habilidad para mentir, tergiversar, desinformar y construir una imagen distorsionada de Cuba en la Internet, bien que pudo ponerle al nombre de su blog cualquiera de esas tres letras.

Optó por la Y, para identificarse con los jóvenes, un bien pensado recurso de marketing. Muchos de sus contemporáneos tienen nombres que empiezan con esa consonante, una herencia de los soviéticos: Yenisey, Yulia, etc.

Sus consejeros (los de Yoani) le crearon un título genial para sus intereses de difundir por el ciber mundo «las frustraciones, los anhelos, las discrepancias y la visión disidente de la juventud cubana respecto a la geriátrica dirigencia de la Revolución».

Pero, lamentablemente, (sus consejeros) no la han podido dotar de otra arma, que no sea el viejo y maniqueo recurso periodístico de la representación irreal de la realidad: un dato sin confirmar por aquí, una historia contada por un vecino por allá, una narración novelesca de un secuestro inverosímil por otro lado; todo aderezado con adjetivos, adverbios y otras construcciones lingüísticas que activan la parte emocional más que la racional en el lector.

Desde su fundación en abril de 2007, Generación Y tenía definida su posición de quinta columna. Pero no una quinta columna cualquiera, se desmarcaba de la frustrada y desprestigiada disidencia cubana de los Elizardo Sánchez, Marta Beatriz Roque, Vladimiro Roca y sus acólitos pro yanqui que solo reconocían a George W. Bush como su presidente. Vaya entreguismo y genuflexión.

Yoani optó por el empleo de la nueva tecnología: la ciberguerra, la ciberdisidencia, tira su post y esconde la mano. Así comenzó a granjearse el beneplácito de los jerarcas anticubanos, y su blog subió al escenario de la confrontación mediática como «un actor de mucho prestigio y sapiencia».

Salim Lamrani, un experto francés en las relaciones Cuba-Estados Unidos, comentó el pasado 25 de noviembre en una tríada de artículos sobre Yoani, publicada por el sitio www.rebelion.org:    

Cuando se lee el blog de Yoani Sánchez, donde la realidad cubana se describe de modo apocalíptico y trágico, uno tiene la impresión de que el purgatorio, en comparación, es un balneario, y que sólo el calor asfixiante de la antecámara del infierno da una idea de lo que viven cotidianamente los cubanos. No aparece ningún aspecto positivo de la sociedad cubana. Sólo se cuentan las aberraciones, injusticias, contradicciones dificultades. Por consiguiente, al lector le cuesta entender que una joven cubana haya decidido dejar la riquísima Suiza para regresar a vivir en lo ella asimila al infierno de Dante donde “los bolsillos se vaciaban, la frustración crecía y el miedo acampaba”. En su blog, los comentarios de sus partidarios extranjeros florecen al respecto: “No entiendo tú regreso ¿Por qué no le diste un mejor futuro a tu hijo?”, “Estimada amiga quisiera saber el motivo por el cual decidiste regresar a Cuba”.

Generación Y no es un blog sencillo. Es una megaempresa mediática que cuenta con un inmenso capital, aportado, obviamente, por las fundaciones anticubanas que proliferan por ahí, y que operan con el dinero de contribuyentes que, la mayoría, no saben nada respecto a tan sucios manejos.

Solo así es posible que, como revela Salim Lamrani, «el sitio Generación Y de Yoani Sánchez es extremadamente sofisticado, con entradas para Facebook y Twitter. Además, recibe 14 millones de visitas al mes y es el único que está disponible en no menos de…18 idiomas (inglés, francés, español, italiano, alemán, portugués, ruso, esloveno, polaco, chino, japonés, lituano, checo, búlgaro, holandés, finlandés, húngaro, coreano y griego). Ningún otro sitio del mundo, incluso, los de las más importantes instituciones internacionales como por ejemplo las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE o la Unión Europea, dispone de tantas versiones lingüísticas. Ni el sitio del Departamento de Estado de Estados Unidos ni el de la CIA disponen de semejante variedad. Otro aspecto sorprendente. El sitio que aloja el blog de Sánchez dispone de un ancho de banda que es ¡60 veces superior al que dispone Cuba para todos sus usuarios de Internet!»

Y para apuntalar a Yoani, la han cubierto de cuanto premio internacional han podido. De una desconocida filóloga pasó, de la noche a la mañana, a una ilustre bloguera, capaz de decir la «verdadera verdad» sobre Cuba.

En una incompleta lista de esos lauros, el experto francés relaciona: «en apenas un año de existencia, mientras que existen decenas de blogs más antiguos y no menos interesantes que el de Sánchez, la bloguera cubana consiguió el Premio de Periodismo Ortega y Gasset, dotado con 15.000 euros, el 4 de abril de 2008, otorgado por el diario español El País. De costumbre, este premio se otorga a prestigiosos periodistas o escritores que disponen de una larga carrera literaria. Es la primera vez que una persona con el perfil de Sánchez lo obtiene. De la misma forma, la bloguera cubana fue seleccionada entre las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time (2008), en compañía de George W. Bush, Hu Jintao y el Dalai Lama. Su blog fue incluido en la lista de los 25 mejores blogs del mundo de la cadena CNN y la revista Time (2008) y también logró el premio español Bitacoras.com así como The Bob’s (2008). El 30 de noviembre de 2008, el diario español El País la incluyó en su lista de las 100 personalidades hispanoamericanas más influyentes del año (lista en la cual no aparecen ni Fidel Castro, ni Raúl Castro). La revista Foreign Policy hizo mejor en diciembre de 2008, al incluirla entre los 10 intelectuales más importantes del año. La revista mexicana Gato Pardo hizo lo mismo en 2008. La prestigiosa universidad estadounidense de Columbia le concedió el premio María Moors Cabot. Y la lista es larga.»

Yoani intenta representar a la juventud cubana. Pero sus arengas semejan campanas que repican por la guerra, como la enseñó el equipo neoconservador de W. Bush que la lanzó al estrellato, solo que, a diferencia del ex mandatario tejano, ella se disfraza con la soft power (más sutil y maquiavélica), a la usanza del nuevo inquilino de la casa Blanca, Barack Obama.

Por tanto, su blog lo mismo puede llamarse Generación Y, que Generación W., que Generación O. ¿Escoja usted?

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1 comentario

Charly -

cualquier letra da igual... pero a yoani no deberian dedicársele tantas neuronas... con una trompetilla basta...
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