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El teclazo por la verdad

El Socialismo, el futuro y el debate

Por Norland Rosendo González

Nunca antes, en un momento tan crucial para una nación, el futuro fue sometido al debate público, en una suerte de tribuna amplia a la que todos tuvieron acceso, los simpatizantes y los detractores, sin distinción de ningún tipo.

Así ha ocurrido con el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para los próximos años. Un documento que de su versión inicial a la que analizarán los delegados al VI Congreso del PCC a partir de hoy ha sufrido muchas modificaciones, todas surgidas del pueblo cubano, en reuniones de vecinos, trabajadores, militantes políticos.

Según el Informe presentado ayer por el general de ejército Raúl Castro, Segundo Secretario del PCC y Presidente de los consejos de Estado y de Ministros:

«Durante tres meses, del primero de diciembre del 2010 al 28 de febrero del presente año, se desarrolló el debate, en el cual participaron 8 millones 913 mil 838 personas en más de 163 mil reuniones efectuadas en el seno de las diferentes organizaciones, registrándose una cifra superior a tres millones de intervenciones».

Y añadió: «El documento original contenía 291 lineamientos, de los cuales 16 fueron integrados en otros, 94 mantuvieron su redacción, en 181 se modificó su contenido y se incorporaron 36 nuevos, resultando un total de 311 en el actual proyecto.

«Estos números, en simple aritmética, constatan la calidad de la consulta, donde en mayor o menor medida, algo más de dos tercios de los lineamientos, exactamente el 68 %, fueron reformulados.

Bastan esos datos para comprobar que el debate ha sido rico, participativo, transparente. Cada quien ha podido expresar su criterio, discrepar, sugerir, sin que le arrebaten la palabra ni le dejen de tomar nota a su aporte.

En un escenario internacional matizado por crisis de varios tipos: económica, ecológica, de valores, en el que el pensamiento único emanado de los centros hegemónicos de poder trata de desmovilizar las voces discrepantes, silenciarlas, Cuba se ha abierto al debate con todo su pueblo, lo ha escuchado, consciente de que la fortaleza de nuestra Revolución está en la participación responsable y activa.

Otros estados, para tomar decisiones trascendentales, sesionan a puertas cerradas, solo los gobernantes, los legisladores, los políticos, la mayoría de ellos defensores extremistas de la ideología capitalista, y como tal votan por paquetes de medidas que en nada benefician a  los sectores más vulnerables y pobres.

Y ese es el modelo de democracia que recomiendan en Washington y en «la vieja y culta» Europa. Con el pueblo, no consultar nada. Solo dejarles como espacio democrático el sufragio electoral, casi siempre por dos o más candidatos que si acaso se diferencian en algunos rasgos físicos.

Cuba seguirá a contracorriente de los ideólogos del fin de la historia, de la dictadura de los capitales, de los depredadores del planeta y de la propia especie humana. Y sobre todo, de los que reducen los espacios participativos para no escuchar a quienes claman por un mundo mejor.

Como dijera Raúl en la inauguración del VI Congreso de los comunistas cubanos, al referirse a las amplias jornadas de debate público del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución:

«Este proceso puso de manifiesto la capacidad del Partido para conducir un diálogo serio y transparente con la población sobre cualquier asunto, por sensible que éste fuera, máxime cuando se trata de ir forjando un consenso nacional acerca de los rasgos que deberán caracterizar al Modelo Económico y Social del país.

«Al propio tiempo, los resultados del debate, por los datos recopilados, constituyen un formidable instrumento de trabajo, para la dirección del Gobierno y el Partido a todos los niveles, así como una suerte de referéndum popular respecto a la profundidad, alcance y ritmo de los cambios que debemos introducir.

«En un verdadero y amplio ejercicio democrático, el pueblo manifestó libremente sus opiniones, esclareció dudas, propuso modificaciones, expresó sus insatisfacciones y discrepancias y también sugirió abordar la solución de otros problemas no contenidos en el documento.»

El socialismo se construye entre todos y con el aporte de todos, se renueva de acuerdo con los escenarios, las circunstancias y las posibilidades. Solo el permanente examen público permite enriquecerlo y evitar torcer el rumbo. Cuba lo sabe.

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