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El teclazo por la verdad

Ahora sí acabaron con la pelota: ¡tremenda ideota!

Por Norland Rosendo González

Nada de lo que venga de la Comisión Nacional de Beisbol me asombra. Absolutamente nada. Excepto que sustituyan a los «tanques pensantes» que llevan varios años esforzándose para darle el tiro de gracia a la pelota cubana, maltrecha, por cierto, en estos tiempos.

Ahora, los jerarcas de ese deporte se han aparecido con una nueva estructura. Por cierto, la misma que presentaron en todas las reuniones efectuadas en todo el país, y que la inmensa mayoría desaprobó. Fue abrumador el porcentaje que expresó su descuerdo con la iniciativa de marras, pero, en nombre de la democracia, fue la adoptada.

Ha sido peor el remedio que la enfermedad. Hasta la primera parte, la propuesta está a tono con las exigencias de los expertos, la prensa, el público y hasta los atletas. Pero la segunda parte mata el espectáculo, el desarrollo de los jugadores noveles, la representatividad, deja de premiar el sacrificio y la entrega el amor por la camiseta, en nombre de subir un techo que, a la vez, derrumba el piso.

Tras 45 juegos, de los 16 equipos en competencia solo quedarán los 8 mejor ubicados (se ha ido Metropolitanos, muy a pesar de los reclamos de los capitalinos, aún no sé cómo pudo suceder, a lo mejor como concesión al resto del país para imponer los otros cambios). Los que avancen tendrán la posibilidad de sustituir hasta 5 de sus atletas por igual cantidad que escogerán de los elencos que quedaron fuera de la segunda etapa.

O sea, un jugador puede sacrificarse, entrenarse mucho, hacer un papel decoroso en la primera ronda, pero podrá ir al banco o, incluso, a las gradas, para ser reemplazado por algún consagrado, de los escogidos por los seleccionadores nacionales, que a lo mejor ni se esforzó en sudar la camiseta porque se sabía sembrado para los 42 juegos de la verdad.

A mí como espectador no me daría mucha emoción ver al Villa Clara coronarse campeón gracias a un jonrón de Lerys Aguilera, ni colgado del brazo de Vichiohandry Odelín, ni por un doble play iniciado por el torpedero Yordan Manduley.

Difícil será para el cuerpo técnico de los anaranjados encontrar un torpedero regular si la probabilidad mayor, en caso de clasificar, será «importar» para la segunda fase a uno más estable en esa posición, o recomendado por los seleccionadores nacionales.

Más aconsejable hubiera sido que los 8 elencos que avancen, defiendan su derecho a estar entre los 4 finalistas con sus propios méritos, con sus atletas, con el sistema de juego que ensayaron en los entrenamientos, el team work. Y aplicar otras variantes, que muchísimas fueron presentadas, desde dos divisiones hasta un torneo super élite.

Pero no, lo mejor fue matar pájaros de un tiro: subir el techo y preservar algo de espectáculo. Dudo que ambas cosas se logren y no descarto que el próximo año aparezca una nueva estructura.

Con esta, que me perdonen los que la diseñaron, discrepo. Y hasta tanto no me convenzan de lo contrario traerá más problemas que beneficios. Ojalá yo esté equivocado.

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