Los árboles y el bosque
Por Norland Rosendo González
Leyendo los viernes el periódico Granma he sentido envidia. Y lo digo sin sonrojo, he sentido tremenda envidia de la vocación periodística de muchos lectores, cuyas cartas son excelentes comentarios, bien argumentados, coherentes, con un discurso sobrio pero reflexivo.
Ojalá todos los periódicos cubanos tuvieran un espacio así para el debate. Nosotros, en 8 páginas y con frecuencia semanal, no podemos más que soñar por ahora, aunque en la edición digital disponemos de un foro interactivo (www.vanguardia.co.cu/foros) para la confrontación de ideas.
Para los periodistas, los políticos y los intelectuales, la polémica es un arma de grueso calibre, que bien empleada, enriquece, alumbra y construye. Pero cuando se vuelve áspera, ácida y malintencionada, tiene el efecto contrario. Y esa es la que hay que evitar.
Por lo pronto, bienvenida. A la sociedad cubana le hace mucha falta en estos tiempos para comprobar la salud de los árboles que la conforman, sin perder de vista el bosque.
Acudo a la frase del Che Guevara en su antológico ensayo El Socialismo y el hombre en Cuba: «Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque», y francamente, es importante que tampoco ocurra a la inversa. Una tendencia muy arraigada en nuestro país.
El hipercriticismo es tan funesto como la complacencia acrítica. Pero antes que obligar a alguien a hablar preferiría mejor «callar» a otro. Por lo menos, se sabe qué piensa y eso da pie para el análisis. La franqueza constituye una virtud.
Por ahí andan ahora algunos criticones de todo. Encienden su verbo para arremeter contra nuestro proyecto socialista y sustentan sus posiciones incendiarias en los defectos y los errores que hemos cometido, y que no hay razón para negar, son nuestros.
Buscan los árboles flacos o comidos de comején para negar la robustez del bosque. Exageran. Cuestionan, y no para mejorar. A esos, resulta necesario responderles, con juicio y los tantos argumentos que tenemos, que el bosque es diverso, heterogéneo, pero saludable.
Contamos con datos sólidos, con comparaciones irrebatibles que, bien esgrimidos, ayudan para lidiar con estos personajes. Una variante más saludable que obviarlos o «silenciarlos». Ellos mismos caen, incapaces de sostenerse ante la razón y la contundencia de la verdad.
Hasta oírlos resulta prudente, pues en su andanada de críticas, están las claves para la polémica. Quizás los haya confundidos, que se pueden sumar a nuestra causa.
Por eso digo que para lograr resultados en el trabajo político e ideológico se requiere de mucho estudio, no alcanzan las horas libres para tanta lectura imprescindible, para la reflexión, preguntar. Urge comprender, integrar, porque el mundo avanza, y no lo hace en línea recta. De lo contrario, nos rebasan los criticones, y no sabremos cómo responderles, sino a la «fuerza», y esa jamás convence.
La mayoría de los que emiten juicios críticos no lo hacen con malas intenciones. Hay que estar atentos, prestos a escucharlos, pues resultan artilleros contundentes que ponen la bala donde está el agujero negro. Y existen por ahí también quienes quieren negar la existencia de problemas, de insuficiencias, con el añejo pretexto de no enseñarle nuestros defectos al enemigo, cuando la mayoría de las veces lo que realmente ocultan son sus incapacidades y errores.
Entonces, en un pataleo desagradable, intentan confundir a los revolucionarios con sentido crítico con los contrarrevolucionarios. Esa posición no concuerda con el llamado de Raúl a analizarnos profundamente, con objetividad, poniendo el énfasis en las dificultades.
En este bosque inmenso, que ha sido pulmón ideológico de la izquierda en los tiempos de la debacle del socialismo europeo y frente a los cañonazos neoliberales y neoconservadores, han crecido árboles torcidos. Son más, sin embargo, los bien plantados, fuertes, que han echado follaje a pesar de los ciclones y de la escasez, y reverdecen en el ejercicio responsable de su criterio para que el conjunto sea imperecedero.
El debate público a través de las páginas de Granma, los escasos espacios que otras publicaciones impresas dedican a los lectores, el paradigmático Alta Tensión, de la CMHW, son un reflejo de estos últimos. Y, tengo que decirlo con orgullo, hay lectores y radioyentes en Cuba que serían excelentes periodistas.
Los leo para aprender, palpitar la cotidianidad, poder ejercer esta profesión más cerca de la realidad, con sus tonos y grises, y para confirmar —aunque les duela a otros— que este bosque tiene potencialidades para seguir creciendo, y que él mismo sabe sacudirse de las plantas dañinas.
Cuba de todos
Por Norland Rosendo González
Medio siglo de hereje, navegando a contracorriente. Esa es Cuba. Cuando la mayoría va río abajo, por el curso que indican los todopoderosos del capital, ella lo hace a la inversa, en busca de la utopía.
Y no se cansa. Sabe que no puede hacerlo, y menos ahora que el mundo agoniza por tantas crisis: económica, alimentaria, climática, de sentimientos, de sueños.
Ella sigue, con todos sus hijos, construyendo el Socialismo, una obra gigante y perfectible que se debe renovar cada día, porque si no, muere de rutina y desidia. Y esta osadía nuestra de rebelarnos y resistir al imperio más devastador que haya conocido la civilización, tiene que sostenerse para el bien de sí y de los millones que creen en nosotros.
Pero no hay un rumbo único y los escenarios cambian vertiginosamente. Es imprescindible, entonces, el debate: qué queremos, cómo lograrlo. Porque Cuba es de todos, incluso, hasta de aquellos que desde el extranjero la defienden de las agresiones mediáticas y se baten, con las ideas y la razón, en las cruzadas cotidianas por la verdad y la ética.
Si afuera hay gente que da la vida por nosotros; adentro, nadie debe quedar fuera de esta gran asamblea de pueblo para pensar, sin exclusiones, en los cambios necesarios que garanticen el Socialismo, autóctono, martiano y marxista, sin dogmas; pero fuerte e irreversible, como las convicciones de Fidel.
No es cuestión de generaciones. De fibras patrióticas estamos hechos los que hicieron la Revolución y los que la heredamos. Pero cada uno con su estilo, sus enfoques, sus percepciones. En la diversidad hay una gran fortaleza de nuestro proyecto social, una de las columnas que mejor sostienen a Cuba.
Nos unen las mismas ideas. Y esas han de ser la coraza contra los escépticos, los apocalípticos, los que quieren rendirse a mitad de camino, los que son incapaces de vislumbrar un mundo mejor.
Para defender a Cuba de los enemigos de adentro y de afuera, hacen falta, tanto como la voluntad, argumentos, cultura política e ideológica. No son tiempos de golpear sobre un buró para que la gente obedezca, ni de que dirijan mediocres u oportunistas. Esos hacen daño, porque coartan las buenas iniciativas, las engavetan, limitan el diálogo, tratan de imponer su autoridad por designio y no por convencimiento.
No hay que temerle a la confrontación de criterios. Sí a los silencios sepulcrales que ocultan verdades. Cuba necesita hoy del protagonismo de sus hijos conscientes del momento histórico, que no teman analizar con franqueza la realidad y señalen las deficiencias e insuficiencias para poder superarlas.
Si esta Revolución ha resistido 50 años de agresiones, de un férreo bloqueo económico, comercial y financiero, calumnias y problemas internos: subjetivos y objetivos, ha sido, en gran parte, por el liderazgo de Fidel, quien en circunstancias difíciles, cuando otros creían que llegaba el fin, se paró ante su pueblo y le dijo, con sobriedad y optimismo: ¡podemos seguir!, contamos con las ideas, el arma más poderosa que existe en el universo, y esas —nos ha dicho siempre él— no hay huracán de dificultades ni poderosos capitalistas que las destruyan.
Con ese espíritu, hay que perfeccionar nuestra economía, elevar los rendimientos agropecuarios, mejorar la eficiencia y la productividad de la empresa estatal socialista. Lograr calidad en los servicios a la población. Pensar primero y ejecutar después. Porque no hay margen ahora para despilfarrar recursos, ni para cometer errores ingenuos por falta de previsión. Esos cuestan muy caro, y hasta desmotivan.
Por eso, entre todos, tenemos que proyectar la sociedad qué queremos, el modelo económico que más se ajusta al contexto en el cual vive Cuba hoy, sin descuidar los posibles escenarios de mañana.
Y coloquemos al frente de cada tarea a los más capaces, esos que convencen con razonamiento y sentido común, y que reconocen con humildad cuando se equivocan. Porque hasta al mejor escribano se le va un borrón. Malos aquellos que para evitar los errores, prefieren no hacer, esperar siempre que le digan «de arriba», e intencionalmente, bloquean buenas propuestas de quienes están a su alrededor.
Para continuar a contracorriente del rumbo capitalista —tan enajenante como avasallador de la especie humana— es imprescindible crear todos los días, aportar nuevos argumentos y riquezas, desbrozar el camino de las malezas ideológicas sembradas por los antimarxistas.
Nuestro socialismo tiene suficientes razones para desmarcarse de los modelos de manual y tomar solo lo mejor de las experiencias foráneas. Debe cristalizar del talento y el esfuerzo de los cubanos, de todos, desde el campesino que tributa los necesarios alimentos, hasta los científicos que garantizan la sobrevivencia de la humanidad.
Cuba puede, y no se cansará.
Y la injusticia contra los cinco antiterroristas cubanos continúa
Por Norland Rosendo González
Si la jueza Joan Lenard hubiese sentenciado a Tony solo a un minuto más en la cárcel, también habría sido injusta.
Él merece una disculpa por los once años presos, la inmediata libertad y una felicitación por hacer lo que le correspondía realmente a los servicios de contrainteligencia de los Estados Unidos: infiltrar a los grupos terroristas anticubanos para abortar sus proyectos de sabotajes, agresiones y magnicidio.
Pero no, lo condenó a 21 años y 10 meses, a tono con las exigencias del poder gansteril de Miami, representante de lo más retrógrado de la ideología imperial.
Otra vez emergió la política del Gobierno norteamericano de dos tipos de terrorismo: uno malo, el de Osama Bin Laden y los fundamentalistas islámicos; y otro bueno, el que practican Posada Carriles, Orlando Bosch y sus acólitos contra Cuba.
Sí el de estos últimos también clasificara en el eje del mal, entonces Gerardo, Ramón, René, Fernando y Tony no estuvieran tras las rejas, pues arriesgaron sus vidas para evitar la reiteración de acciones monstruosas como el crimen de Barbados, las agresiones biológicas y los bombazos en instalaciones turísticas de La Habana.
La Declaración del Movimiento en Estados Unidos por la libertad de Los Cinco a la solidaridad internacional, emitida el pasado 13 de octubre, reafirma la esencia de tanta injusticia: «Este es, y siempre ha sido, un caso político.»
Desde que fueron detenidos el 12 de septiembre de 1998, contra los cinco antiterroristas cubanos se orquestó una feroz campaña mediática con el propósito de desvirtuar la realidad y presentarlos ante la opinión pública como espías del Gobierno cubano.
Nunca la Fiscalía pudo probar ese cargo, pero la prensa insistió en el término. Tanto que aún esta semana, en las notas sobre la resentencia de Tony publicadas por los órganos al servicio de la mafia, lo empleó a sabiendas de que es falso.
Durante los juicios de 2001, expertos y autoridades, como los generales Charles Whilhem y Edward Atkinson, el almirante Eugene Carol y el coronel George Buckner testificaron que los acusados no tenían acceso a información clasificada.
James Clapper, ex director de la Agencia de Inteligencia del Pentágono, testigo de la Fiscalía, admitió que no habían realizado espionaje contra los Estados Unidos.
A los Cinco se les instruyó del cargo de conspiración para cometer delito contra EE.UU., a pesar de que la Defensa demostró que ninguno buscaba información que pudiese afectar la seguridad nacional de ese país.
Los cargos principales no pudieron ser probados; pero, arbitrariamente, fueron condenados por ellos. Se violó, además, el Artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la Organización de Naciones Unidas, que refrenda «... toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente, independiente e imparcial... »
Tras un dilatado proceso, en septiembre del año pasado el Pleno del Tribunal de Apelaciones del Onceno Circuito anuló las condenas de cadena perpetua a Antonio y Ramón por el cargo de conspiración para cometer espionaje, y los 19 años de prisión a Fernando por otros delitos.
Las consideró excesivas y remitió el caso nuevamente al Tribunal Federal de Distrito del Sur de la Florida, en Miami, ciudad donde nunca debieron efectuarse los juicios, pues resulta muy evidente la hostilidad contra nuestra Revolución.
El martes pasado, la jueza Lenard ratificó —en contra de la voluntad y el clamor internacional por la liberación de Los Cinco—, su alineamiento con los intereses anticubanos, y excedió, inclusive, la solicitud de la Fiscalía y la Defensa de fijar en 20 años la sanción.
Aunque más razonable que la cadena perpetua inicial, esta condena continúa siendo injusta, y devela cómo funciona el sistema judicial norteamericano.
Las vistas de resentencia a Fernando y Ramón deben efectuarse próximamente, en la misma sede y ante la misma jueza.
La presión internacional y la propia opinión pública de los Estados Unidos —muy apegada a los valores de justicia—, podrían contribuir a que Gerardo, Fernando, René, Ramón y Tony sean excarcelados a la mayor brevedad.
Y Barack Obama tiene una oportunidad excepcional para validar su reciente Premio Nobel por la Paz: una firma suya basta para que abran las cinco rejas, y la Casa Blanca sea consecuente con su publicitada política antiterrorista.
Cintio, ese sol del mundo moral

Ha muerto uno de los más lúcidos y fecundos intelectuales cubanos: Cintio Vitier.
Tomado de La Jiribilla
Rolando González Patricio • La Habana
Encontré a Cintio Vitier, pero no pude sospechar su huella. Andaba en mi descubrimiento de la poesía, en medio del batey —con su irrumpir de locomotoras, el olor a cachaza y la lluvia seca del bagacillo—, cuando alcancé a leer su traducción de las Iluminaciones, de Rimbaud. Apenas podía entonces, a punto de remontar la adolescencia, ir a fondo en la idea de la alteridad del yo, pero Cintio me la puso en frente al subrayar “Yo es otro”.
En los días universitarios nos cruzamos muchas veces en la Biblioteca Nacional, solo que al principio no podía identificarlo porque la televisión no lo había descubierto todavía. Luego sabía que era él, pero nunca me permití interrumpirlo, aunque ya andaba yo buceando en sus ensayos martianos.
Un día, del otro lado del Atlántico y de la línea del Ecuador, luego de una tormenta en medio de la geografía angolana, rescaté y devoré un ejemplar de Lo cubano en la poesía. El resto de su obra, en prosa y en verso, me llegaría después, aunque menos demorada que Ese sol del mundo moral, aquel libro fundamental cuya edición cubana se retrasó durante los años que pudo sostenerse la incultura o los resabios de algún administrador cultural.
Acabado de regresar de Angola, cuando apenas comenzaban los años 90, y tanto él como Fina habían recibido el Premio Nacional de Literatura, compartimos más de una tarde la cola infinita de La Cocinita, aquella cafetería que en el extremo bajo de la calle Paseo solo ofertaba entonces hamburguesas y refrescos. Siempre me mantuve a distancia, aunque fuera a unos pasos, y al mismo tiempo me sentía cerca. Atrapado en su imantación, el día que recibí mi primera categoría como investigador, a punto de ingresar al Centro de Estudios Martianos, acepté acompañar a Ismael González (Manelo) e Ibrahim Hidalgo cuando fueron a visitarlo al hospital. Creo que esa tarde nació la amistad que venía, porque a su estatura intelectual le descubrí la extrema amabilidad y un humor que no le faltaba aún en plena convalecencia.
El trabajo quebró la distancia, y por más de diez años compartí el privilegio de su magisterio y el de Fina. Si grande es para nosotros su aporte intelectual, para los que le tuvimos cerca no es menor su obra ética. Una obra que no está en libros ni en discursos pero queda escrita para siempre en la coherencia de sus actos. No es posible olvidarlo. El jovencito que cambió el violín por la pluma, el poeta del Grupo Orígenes, el amigo de Eliseo y Lezama, el abogado que prefirió ejercer como profesor en la Escuela Normal para Maestros de La Habana, supo ser parte de la marea de la Revolución, aunque algún que otro lunes recibiera una estocada en la espalda.
Junto a las armas del talento, plasmado en su obra literaria, y la entrega a la dirección de la Revista de la Biblioteca Nacional y del Anuario Martiano, aunque no quepa en las biografías literarias, es preciso recordar la manera en que, al filo de los 50 años, el poeta empuñó el machete en la zafra histórica del 70. Cómo olvidar a quien supo ponernos frente a frente a Martí en la difícil hora de Cuba, en el verano de 1994; y luego seleccionó aquellos textos del Maestro que mejor pueden acompañar cada etapa de la educación de niños y jóvenes cubanos; y cuando las finanzas no eran suficientes para imprimir los Cuadernos Martianos, se desprendió con Fina de aquella pintura entrañable valorada en decenas de miles de dólares para donarlos todos al servicio de aquel programa ético y cultural.
Cómo no recordar siempre la gestión y la voz del diputado Cintio Vitier, en sesiones como aquella en la cual enmendó el proyecto de Ley de medio ambiente, al arremeter contra la contaminación sonora, o las charlas con jóvenes, no necesariamente intelectuales, a quienes al hablarles de Martí jaraneaba diciendo que les martirizaba. Era el mismo espíritu de jiribilla que ante la interrogante de cómo se sentía de cierta dolencia, afirmaba: “Me siento bien, pero me levanto con dificultad”.
La grandeza es humilde, y él supo conquistar esas cimas. Atesoro las dedicatorias en varios de sus libros, aunque tal vez ninguna alcance, para mí, la entrañable memoria de la invitación a compartir su conferencia sobre el Martí diplomático, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, cuando yo apenas había publicado mi primer libro. Igualmente guardo la nota que me escribieran ambos el día que mi madre dejó de existir. En su tumba quedaron las flores de la familia y las que enviaron, a cientos de kilómetros, Fina y Cintio.
Ahora que Cintio llega a ese reposo iluminado que llaman eternidad, es posible avizorar que entra definitivamente “en el cuerpo del alma” de la cultura cubana. Otras generaciones sabrán apropiarse de su legado ético e intelectual. Desde mi tiempo y lugar puedo decir que, también gracias a Cintio, Yo es otro.
Chávez en la ONU: Nada podrá detener la Revolución en América Latina

Una vez más Chávez. El verbo encendido, la palabra filosa, la verdad irrefutable. La ONU tuvo el privilegio de escucharlo.
Resumen de los temas tratados por el mandatario
Ciudadanos del mundo que se congregan aquí, en esta reunión de tanta importancia para el mundo. Me da gusto volver a Nueva York y a las Naciones Unidas después de varios años. Agradezco la cooperación y la manera en que han recibido a nuestra delegación.
Anoche vimos una película hecha por Oliver Stone este año, una película cuyo título mueve a pensar, se llama Al sur de la frontera. En ella podrán ver al presidente Evo Morales masticando coca junto a Stone y como dice el presidente Morales, la coca no es cocaína; también podrán ver a la presidenta Cristina y el carro del General Perón; podrán ver a Lula inspeccionando núcleos productivos en la Guajira colombiana; podrán ver al presidente Fernando Lugo, obispo, viviendo en la misma residencia que ocupó Strossner, ¿cómo llegó un obispo a presidente?; podrán ver al presidente Correa en La habana, junto al presidente Raúl Castro, a Fidel, e incluso a Obama en Trinidad, conversando con un grupo de nosotros, con la mano extendida y la sonrisa abierta. Es una interesante película, ya había hecho dos, Looking for Fidel y Comandante. En esta película (Al sur de la frontera) hay muchos códigos que pueden ayudarnos a descifrar los enigmas del tiempo que vivimos.
Anoche nos quedamos un rato conversado con un grupo de personas de Estados Unidos y otras partes del mundo; fue aleccionador ese contacto, y muy sintomático de la importancia que tiene lo que llama Fidel Castro La Batalla de las Ideas. Una señora se me acercó y me dijo: estoy muy feliz; era muy blanca, medio hablaba el español. ¿Por qué?, le pregunté. Ahora me doy cuenta, pensé que usted era malo, muy malo, dijo. Esa persona es víctima del bombardeo mediático e ideológico que cae sobre este país, Estados Unidos y el mundo, tratando de tergiversar la realidad y poner el mundo al revés.
Al sur de la frontera, me valgo de esa ocasión y ese título para decir que allá, al sur de la frontera, hay una revolución, hay una revolución en Sudamérica, en América Latina, en el Caribe, y es necesario que el mundo lo vea, lo asuma y lo acepte porque es una realidad que no va a cambiar. Además, es una revolución que trasciende lo ideológico; es geográfica, geopolítica; es una revolución de los tiempos, una revolución moral; es una revolución necesaria. Es grande esa revolución y va a seguir creciendo a medida que pasen los días y los meses. Es grande por el tiempo de carga por dentro, es grande por el espacio que barca.
¡Viva África! No voy a hablar más que Gaddafi. Gaddafi habló por todos (Aplausos). Ese aplauso es para Gaddafi, tampoco voy a hablar menos que Obama, ni que Lula.
Esa revolución es grande por el tiempo acumulado. Son siglos acumulados de batallas y esperanza, de sufrimiento de millones de seres humanos de América Latina y el Caribe; es grande en el espacio que va a ocupando, es grande por las masas de pueblo que se suman a ella. Que nadie pretenda frenarla. Nadie podrá frenarla. Ayer lo dijo el presidente Morales aquí, ese gran líder y compañero indígena, Evo Morales, y lo dice también en la película. Me ha dicho Stone que estaban presionando para que no la viera el pueblo de Estados unidos. Vaya, la libertad de expresión por dónde anda. Pero la película va a las comunicaciones.
Lo dice Evo en la película hablando con Oliver y recordando la frase de un líder aymara, que fue asesinado por la invasión española, portuguesa, inglesa, europea. Cuando llegaron los barcos europeos había cerca de 90 millones de aborígenes, 200 años de después quedaban 4 millones, uno de los más grandes genocidios que en la historia han ocurrido. Evo repite la frase de aquel líder aymara que fue descuartizado atado a cuatro caballos por las diferentes extremidades y el indio moría y lanzó una profecía. Hoy muero, dijo Túpac Katari, pero algún día regresaré convertido en millones. Ha regresado y somos millones, y nada ni nadie podrá retener la gran revolución sudamericana, latina y caribeña. El mundo debería apoyarnos, Estados Unidos debería apoyarnos, Europa debería apoyarnos porque esa revolución es el inicio del camino de la salvación de este planeta amenazado por el capitalismo, el imperialismo, la guerra y el hambre. El Nuevo Mundo nos llamaron hace siglos, el mundo nuevo podríamos llamarlo hoy, intercambiando los factores.
Hace años, recordábamos ayer, me invitó a una conversación un grupo de líderes sindicalistas estadounidenses. Por ahí están quejándose los trabajadores de una fábrica de galletas que no les pagan y me dijo uno de ellos ¿por qué no compra la fábrica? Vamos a ver si la volvemos socialista, si Obama lo permite y ellos hacen las galletas y no los siguen explotando los capitalistas. Eso es el socialismo, la salvación al planeta.
Ayer me preguntaba un periodista después de la película, ¿por qué usted defiende el socialismo si fracasó la URSS? La respuesta es muy simple, la Unión Soviética se desvió desde temprano y nunca hubo socialismo de verdad en la Unión Soviética. Este siglo XXI será el siglo del socialismo, de la especie humana. Einstein convenció a aquel presidente norteamericano de que fabricara la bomba atómica y después se arrepintió cuando Hiroshima, pero años antes concluyó por qué el socialismo. Concluyó que el único camino para que la especie humana pueda vivir en este planeta es el socialismo, nosotros como especie apenas tenemos 150 millones de años, Fidel tiene la cifra muy clara, pero cuando la vida nació aquí fue hace más de 30.000 millones de años… ni siquiera el 0,1% del tiempo en que ha habido la vida en el planeta. ¿Ahora qué? ¿Hemos llegado aquí a acabar con este planeta?
Ayer oíamos a Obama, a Lula, Gaddafi, Cristina, clamando por un camino. ¿Cuál es? En el capitalismo no hay cambio posible, no nos digamos mentiras. Sólo con el socialismo hay cambio. Es un socialismo indoamericano, martiano, bolivariano, es un socialismo nuevo, no es copia de nada, no hay catálogo para hacer el socialismo; hay que inventarlo, es creación heroica.
Ayer recordábamos que un presidente estadounidense, poco antes de que lo asesinaran, había dicho ante el Congreso de Estados Unidos, Kennedy dijo: “en el Sur hay una revolución y la causa principal es el hambre”, y a los pocos días lo asesinaron. No era John Kennedy un revolucionario pero era inteligente como creo que es inteligente el presidente Obama. Dios pueda, Dios lo libre de las balas que mataron a Kennedy. Ojalá pueda Obama virar, virar de verdad, lograr un viraje. Ayer habló aquí. Ya no huele a azufre aquí, huele más bien a otra cosa, a esperanza. Hay que abrir el corazón a la esperanza.
Nosotros no podemos acabar con este planeta, hermanos, de nuestros hijos y futuras generaciones. Asumamos el reto. Decía Lula que no hay voluntad política, un latigazo. Conozco su voluntad, conozco a Lula, es mi hermano. No diría que no hay voluntad política, diría que falta voluntad política porque Lula la tiene, nosotros la tenemos, pero debe seguir creciendo en los líderes, las sociedades, los pueblos, la juventud, los trabajadores.
Kennedy también agregó que los que le cierran el camino a las revoluciones pacíficas al mismo tiempo abren el camino a las revoluciones violentas. Podrán conseguirlo en Internet. Los que le cierran, o pretenden cerrar, el camino.
Saludamos al presidente Correa, allá va la Revolución Ecuatoriana, un pueblo noble y grande; en Bolivia, en toda esa tierra pretenden algunos cerrarle el paso a nuestra pacífica revolución.
Allá viene otra mujer valiente, Patricia Rodas, canciller de Honduras, mujer centroamericana, del pueblo de Morazán. ¡Viva Honduras! ¡Viva la dignidad de los pueblos! A la 1 de la tarde estaba preparando estas notas. Me falta poco, no vaya alguien a lanzarme un zapatazo aquí. El canciller cubano se quitó un zapato para lanzarlo. Hablé con Manuel Zelaya a la 1 en punto, terminamos a las 3:00 p.m. Allá está, mientras estamos aquí compañeros; allá está un presidente firme, digno, que logró burlar, con un pequeño grupo de mártires, la vigilancia de los golpistas, la represión que tiene tomada todas las carreteras, tiene un ejército completo. Es como si invadiera Honduras su propio Ejército. ¡Qué indignidad! Hago un llamado a los soldados de Honduras para que no sigan reprimiendo a ese pueblo inocente. Está en la embajada de Brasil que le ha dado refugio, está rodeada por más de 200 soldados que desalojaron a plomo, de la manera más brutal, es la era de las cavernas que pretende volver. No volverá, esos golpistas serán barridos por la nueva era, no volverán las fuerzas retrógradas, ni en Honduras ni el mundo. Hay un pueblo que lleva 90 días en las calles, resistiendo y resistiendo. Está aquel presidente con un grupo de combatientes, su esposa, no les dejan pasar comida, les cortan el agua a cada rato.
Esta madrugada consiguieron en el techo de una casa vecina equipos de intercepción telefónica de marca israelí. Israel reconoció a ese gobierno golpista, creo que es el único que lo ha reconocido. Tiene equipos de perturbación dirigidos a la mente para causar pánico a las personas que están en la embajada y amenazan con entrar. ¿Se dan cuenta del carácter cavernícola que quiere volver? Esa era quiere volver, pero no volverá, hay un pueblo en la calle reprimido. ¿Quiénes son los golpistas? La burguesía hondureña, el estado golpista, el Estado tomado por la burguesía, por los ricos. Cuatro o cinco familias son los dueños del Estado. Habría que leer de Lenin El estado y la Revolución; controlan todo: el Congreso Nacional, el Poder Judicial, las fuerzas militares, hay un pueblo en la calle masacrado. Ayer me dijo el presidente que al menos 3 muertos en las inmediaciones de la embajada de Brasil y él llamando al diálogo para retomar el camino de la democracia. Desde aquí nuestra solidaridad con el pueblo de Honduras y que se cumplan las resoluciones de la ONU y de la OEA.
Ahora el gobierno de Estados Unidos no ha reconocido que hubo un golpe de Estado militar en Honduras. Esto me lo explicó el presidente Zelaya. Hay una pugna entre el Departamento de Estado y el Pentágono. Ayer venía leyendo un libro de Juan Bosch que se llama El pentagonismo, allí está la cueva imperial. El Pentágono no quiere a Obama, no quiere cambios; quiere dominar al mundo con sus bases militares. Está detrás del golpe de Hondura. A Zelaya lo sacaron de su casa, de su cama y lo llevaron en un avión soldados hondureños comandados desde la base de Palmerola, donde aterrizó el avión. Ahí lo tuvieron un tiempo y de ahí decidieron llevarlo a Costa Rica. Los militares de allí apoyan a los militares de Honduras. Ahí las contradicciones de Obama y más allá de Obama. A veces decimos si hay dos Obamas o hay un Obama. Ojalá se imponga el que ayer vimos y oímos aquí, el mundo lo necesita, clama por eso.
¿Cuál es el fondo del golpe en Honduras? Es la revolución del sur que ya no es aquella de las columnas guerrilleras heroicas de la Sierra Maestra, heroicas de allá en la montaña de Bolivia donde andaba Ernesto Guevara, el Ché. No, ya no es ese tipo de revolución, esta es otra, ahora brota de las ciudades, de las masas; es una revolución de masas pacífica, y quiere seguir siendo pacífica; es democrática, profundamente democrática, no le tengan miedo a la democracia.
(…)
El libro de Chomsky, El miedo a la democracia, las élites le tienen miedo a los pueblos, a la verdadera democracia. Abraham definió a la democracia como gobierno del pueblo, gobierno por el pueblo y gobierno para el pueblo. No es el gobierno de la burguesía y cuando surge el pueblo sueltan los gorilas, y eso es lo que pasa en Honduras y lo que pasó en Venezuela en 2002.
No nos permitieron en el siglo XX construir nuestro camino, pero este siglo es nuestro. Construiremos nuestro propio camino y nadie podrá evitarlo. El imperialismo tiene que acabarse. Uno se pregunta, el preguntaba a Lula qué sería de América hoy, la latina, si Estados Unidos, los gobiernos de Estados Unidos, no hubiesen mentido sus garras en nuestra América para imponer un modelo cercenado la esperanza de muchos pueblos.
Yo nací en 1954, Fidel estaba preso ya, y en Guatemala estaban cayendo bombas, había guerra en Guatemala y también en Bahía de Cochinos, solo que allá se estrellaron, y allí está Cuba revolucionaria y bloqueada. Obama, levanta el bloqueo a Cuba, ¿qué vas a esperar? Sé consecuente con lo que dices, ¿o es que hay dos Obamas? Obama dijo ayer que no se le puede imponer a ningún pueblo sistema político alguno, que hay que respetar a cada pueblo. Entonces, ¿qué espera usted para ordenar el cese al bloqueo salvaje y asesino a Cuba? ¿Alguien duda de eso? ¿Qué es algo figurativo? Hay una persecución contra empresas que hasta le suministran alimentos a Cuba y ahora también a Venezuela. Fidel, en sus reflexiones, se refiere a una empresa que fabrica equipamiento médico y que ha incumplido compromisos asumidos con los gobiernos de Cuba y Venezuela. No envían los repuestos para cientos de equipos médicos que han adquirido los dos gobiernos… Están ubicados en los barrios pobres de Caracas. Allá tenemos 30.000 médicos cubanos. La empresa Philips, habíamos estado callados tratando de buscar soluciones, pero se ha negado a enviar los repuestos por presiones del gobierno de Estados Unidos. Obama, ¿eres tú u otro Obama? Quiero creer en el de ayer que vi aquí, pero esto sigue pasando y afecta la vida de millones. ¿En nombre de qué? ¿A título de qué? ¿Por qué Estados Unidos sigue haciendo esto? Es ese miedo a la democracia, al ALBA que surge como mecanismo de integración nuevo, novedoso, solidario… No lo van a lograr, el MERCOSUR, UNASUR, todo nace, es parte de la gran Revolución Latinoamericana.
En ese mismo orden están las 7 bases militares que Estados Unidos va instalar en Colombia. Obama habló de cuatro pilares. Bueno, vamos a cumplir eso. Le tomamos la palabra. No proliferación nuclear, de acuerdo. Comiencen ustedes destruyendo todas las armas nucleares que tienen. El segundo pilar de Obama es promover la paz, bueno presidente Obama, busquemos la paz en Colombia donde hay una guerra civil, que no quieran reconocerlo es otra cosa. Naciones Unidas debe reconocerlo, mirarlo y tender las manos para ayudar a salir de la tragedia que vive ese pueblo. Se lo comenté en Trinidad, busquemos la paz en Colombia. Si se logró la paz en Centroamérica, Guatemala, era guerra lo que había, ahí está Daniel Ortega otra vez en el gobierno, lo ha traído el pueblo sandinista; lo que es del cura va para la Iglesia. Ahí está Farabundo Martí y el pueblo de El Salvador que llevaron al presidente Funes a la presidencia, si se logró la paz en Centroamérica por qué no se puede lograr la paz en Colombia. Es una de las cosas que más anhelo, porque soy venezolano pero me siento colombiano. Entonces, presidente Obama, ¿será que piensa buscar la paz con 7 bases militares en Colombia? Son una amenaza, no solo para la paz en Colombia, sino para la paz en Sudamérica. Razones tenemos para haber expresado nuestra gran preocupación por la instalación de esas 7 bases gringas, lo denuncio y señalo, y le digo a Obama que reflexione…
Hay gente que cree que es una metafísica pero estamos acabando con el planeta, con esta nave espacial donde viajamos y estamos acabando con ella. Fidel dice en su reflexión del 21 de septiembre: Una especie en peligro de extinción:
“En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente convocada por la ONU en Río de Janeiro, afirmé como jefe entonces del Estado cubano: “Una especie está en peligro de extinción: el hombre”. Cuando pronuncié y fundamenté aquellas palabras, recibidas y aplaudidas por los jefes de Estado allí presentes -incluido el Presidente de Estados Unidos, un Bush menos tenebroso que su hijo George W.-, éstos creían disponer todavía de varios siglos para enfrentar el problema. Yo mismo no lo veía en fecha tan cercana como 60 u 80 años.
Hoy se trata de un peligro realmente inminente y sus efectos son ya visibles. Me limitaré solo a unos pocos detalles, que serán ampliamente abordados en Nueva York por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores que allí intervendrá en nombre de Cuba.
La temperatura promedio ha crecido 0,8 grados centígrados desde 1980, según el Instituto de Estudios Espaciales de la NASA. Las últimas dos décadas del siglo XX fueron las más calurosas en cientos de años. Las temperaturas en Alaska, el Oeste canadiense y el Este de Rusia han subido a un ritmo que duplica el promedio mundial. El hielo del Ártico está desapareciendo rápidamente y la región puede experimentar su primer verano completamente libre de hielo tan pronto como en el año 2040. Los efectos son visibles en las masas de hielo de más de dos kilómetros de altura que se derriten en Groenlandia, los glaciares de Suramérica, desde Ecuador hasta el Cabo de Hornos, fuentes fundamentales de agua, y la gigantesca capa de hielo que cubre la extensa zona Antártida.
Las actuales concentraciones de dióxido de carbono han alcanzado el equivalente a 380 partes por millón, cifra que supera el rango natural de los últimos 650 mil años. El calentamiento está afectando ya los sistemas naturales de todo el mundo. Si esto ocurriera sería devastador para todos los pueblos.
Estamos acabando con el planeta, démonos cuenta, tomemos conciencia y actuemos como reclamaba Lula. Decía que no hay voluntad, Obama dijo que sí, que Estados Unidos va a tomar decisiones. Hazlo presidente, pasa de las palabras a los hechos. Ojalá de la próxima Cumbre salgan decisiones contundentes. Venezuela está a la orden para sumarse a esas decisiones. Ahora, ¿cuál es la causa de la contaminación? El hiperconsumo, estamos consumiendo los recursos de petróleo y gas que se acumularon en miles de años, los consumimos en menos de un siglo. Pues bien, esto tiene que ver con la economía. Ayer oíamos al presidente de Francia, gracias a él existe este informe de Stiglitz que tiene 12 recomendaciones. Evaluémosla porque apuntan al fondo de la cuestión. Busquemos soluciones de consenso para la coyuntura y luego para el mediano y largo plazo… mientras se pierde tiempo valioso en el tráfico, el PIB sube porque se consume más gasolina. Mire como el mundo capitalista diseñó instrumentos medidores de la economía que son destructivos. Hablando de economía, este informe aparece en buena hora. Tomémoslo y sobre todo los gobiernos de países más desarrollados. Creo que están en Pittsburgh reunidos, no los piratas, sino los países del G-20. Mañana le preguntaré a Cristina cómo quedó la Cumbre.
Decimos socialismo, pero discutamos los indicadores, los modos, las maneras de discusión. Obama dijo ayer que necesitamos economía al servicio del ser humano eso se llama socialismo. Obama vente para el socialismo, te invitamos al eje del mal. En el capitalismo es imposible, destroza el ambiente, la vida. Finalmente. presidente, ayer Lula dijo que no hay voluntad política, ya lo comenté, agregaría, porque lo conozco, llama a todos a que incrementemos la voluntad política. Nosotros, a diferencia de otros espacios de gobierno que dudan si quieren cambios, nosotros, en el sur de América, tenemos una gran voluntad política. Hablo por Venezuela y creo que también por América Latina, una gran voluntad política para el cambio.
Recomiendo el libro Más allá del capital, uno de los más grandes escritos del siglo XX, una renovación de la teoría socialista. Dice en unas de sus páginas una frase tomada de Carlos Marx, el Einstein de la política; ¡ah!, lo satanizaron, pero cuánta razón tiene y en cuántas cosas: “Las crisis son entonces la combinación general que apunta más allá de la presuposición y el apremio que conduce hacia la adopción de una forma histórica nueva”. Necesitamos eso, lo que tenemos es el viejo orden moribundo, necesitamos que nazca el nuevo orden, una forma política nueva, una norma mundial nueva, una nueva economía, una nueva sociedad, pero verdaderamente nueva, un mundo nuevo, pues.
Dijo Lula también que tenemos que ser los parteros de la historia, de acuerdo, y agregaría, Lula, el parto ya comenzó, no es un parto futuro está presente, seamos, como dijo Lula, parteros y parteras de la nueva historia. Por encima de los sepultureros pujemos en este planeta para que nazca esa nueva historia, ese mundo pluripolar, libre y nuevo; ese mundo de paz pues. Yo, cristiano al fin, Cristo dijo mi reino es de este mundo, será del mundo futuro donde realmente vivamos como hermanos y hermanas.
El domingo pasado hubo en La Habana, en la Plaza de la Revolución, un gran concierto, el concierto por la paz donde estaban Miguel Bosé, Juanes, Olga Tañón y otros cantores cubanos y estaba Silvio Rodríguez, el gran Silvio, le cantaron al mundo. Algunos se volvieron locos y destrozaron los discos solo por el hecho que fue a cantar, hasta donde llega la locura…! Seguro que Silvio lo cantó, la era está pariendo un corazón y también su “Cita con ángeles” donde dice: “seamos un tilín mejores y un poco menos egoístas”. Saludos. Muchas gracias, presidentes.
Fuente: http://www.cubadebate.cu/hugo-chavez-frias/2009/09/24/chavez-en-la-onu-nada-podra-detener-la-revolucion-en-america-latina/
Enlace para ver y escuchar el discurso:
http://www.vtv.gov.ve/noticias-internacionales/24033
