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El teclazo por la verdad

La historia de un Niñote que cultiva en rompecabezas

Texto y foto: Norland Rosendo González

Aguada de Moya (Camajuaní).― Para conocer bien de lo que es capaz este Niñote hay que armar un rompecabezas de tierras diferentes y productivas a la vez, en esta comarca distante a unos 4 kilómetros de Vueltas.

Por partes, usted apenas se entera de algunas de sus mejores cualidades, pero cuando las une, corrobora una verdad que otros, al parecer, no descubren: con un «círculo infantil» así no queda marabú en Cuba y habrá mucha más comida que hoy.

Entre los primeros juguetes de Pablo Domínguez Beltrán estuvo la mocha para ayudar a su papá en los cañaverales. A los 14 años, se enroló en su primera zafra y él solo llegó a llenar 4 carretas diarias de caña. Por su destreza, fue Héroe Nacional de la Zafra en 1976 al derribar unas 133 mil arrobas.

Cuando empezamos a caminar sus predios para localizarlo, pensé: «me engañaron, este hombre solo tiene 4 matas de yuca y un platanalito, ¿qué voy a escribir ahora? » Y a los cuatro pasos, se acabó la finca. «¿Pero ya?», se me escapó, por suerte antes de que apareciera ante nosotros un hombre alto y curtido, con un sombrero de guano con el ala doblada hacia abajo para protegerse del sol y un machete ajustado a la cintura.

«Buenos días. Me dijeron que me estaban buscando. Yo soy Pablo Domínguez Beltrán, aunque me dicen Niñote», y extendió una mano fuerte y con residuos aún frescos de tierra.

«Dicen que usted es un productor de avanzada... », le comenté para provocar la charla.

«Pero si yo no tengo ni dónde amarrar una chiva. Lo mío es por pedacitos. Solo me han dado menos de media caballería por el Decreto Ley 259, lo otro es de vecinos y amigos que me prestan un poquito por aquí, otro por allá, y así, hasta ver si un día me dan una caballería.

«Hace unos años, hubo una reunión en el cine de Camajuaní presidida por Orlando Lugo Fonte (presidente Nacional de la ANAP), en la que dijeron: "al primero que le vamos a dar tierra aquí es a Pablo Domínguez".

«Y todavía la estoy esperando. Parece que yo no tengo suerte para producir más comida para el pueblo. El difunto Alfredo Jordán, cuando era Ministro de la Agricultura, me dio, con carácter excepcional, la propiedad de un área. Tengo el papel en las manos, pero no me han entregado la tierra oficialmente.

«Para colmo, por aquí cerca hay un organopónico de piedras que desde que lo construyeron solo produce malas yerbas, pues no encontraron agua y la inversión quedó paralizada.

«Yo solo quiero que me lo presten para producir frijoles, si es que no me lo pueden vender o hacer otro contrato. Es como una hectárea y estoy seguro de que en cada cosecha logro unos 70 u 80 quintales.» Sin embargo, parece que algunos prefieren que sigan floreciendo allí las malezas, ante los ojos desconcertados de los moradores del lugar, indignados por el despilfarro de recursos sin utilidad alguna.

Mientras corta un racimo de plátanos burros de los que entregará próximamente a Acopio, este campesino asociado a la CCS (Fortalecida) Abel Santamaría Cuadrado, comenta que antes esa zona era un mar de aroma que le llegaba por la mitad a la mata de mago que nos sirve de cobija para hacer un alto en el recorrido por las dispersas piezas que conforman el rompecabezas productivo de Niñote.

― Para usted tumbar marabú no ha de ser tan difícil con la destreza que adquirió en las zafras, le digo a la vez que saco un pañuelo para secarme el sudor que me surca el rostro, sin ser aún mediodía.

― Así y todo, fue de anjá, responde. Yo quisiera más, pero tengo que conformarme con pedacitos. No obstante, en 2009 y 2010 entregué cada año 2 mil quintales entre viandas, hortalizas y granos, y este ya voy por 1500.

De frijoles nada más, un alimento que sustituye importaciones y agradece tanto la mesa del cubano, recogió el año pasado 80 quintales. Ya en este va por 49, más 8 de caupí, un tipo de ese grano que se puede sembrar cada 3 meses, de manera ininterrumpida.

Además, tiene sorgo, garbazo, trigo y «solo unos surcos de malanga porque el terreno no da para más», en uno de los espacios que le robó al marabuzal.

Cuenta con 3 mil matas de plátano criollo, 800 del burro y un poquito del llamado fruta. También cosecha ajo, calabaza, aguacate, mango y coco. Y a pesar de la carencia de tierra, dedica una porción a la vega, de donde el año pasado acopió 75 quintales de tabaco.

Encima de su casa construyó un cuarto para guardar semillas. «Ahí está el futuro», me advierte, mientras coge en sus manos un pomo de simientes de frijoles y otro de garbanzo.

«Hay quien coge la producción y la vende toda. Yo no, dejo la semilla de los años venideros. No solo la mía, de aquí se abastecen unos cuantos campesinos de la zona, y de un poquito más allá también.» Y cerca de la vivienda, cría cerdos y aves.

De las excretas de los animales hace abonos que riega en sus predios, además del humus de lombriz producido por él mismo para garantizar alimentos saludables y de primera. «Porque a mí me gusta que lo que entregue a Acopio sea de la máxima calidad posible, para eso trabajo», sentencia.

Niñote suelta los ojos a correr por las llanuras que circundan su morada y reitera: «sueño con una cosecha gigante de frijoles, si me dan la caballería, la voy a dedicar a ese grano, y vamos a ver cuánto produzco.»

«Hace falta que las reuniones de los campesinos sean más en el campo y no en los ciudades. Si los jefes bajaran más al surco, le aseguro que la gente que de verdad dobla el lomo se sentiría más comprometida y muchos problemas se resolverían», reflexiona en voz baja, a la vez que se aprieta el sombrero, apenado de que Raúl esté hablando tanto de producir comida y él no pueda aportar una cantidad mayor.

-Usted ya tiene 60 años, los jóvenes....

-Mire, periodista, a mí no me dicen Niñote por lindo. Cuando era chiquito, mi hermano mayor le decía a los viejos: «yo no puedo cargar al niñote este, pesa mucho». Y ahora, cuando más falta le hace al país, no quiero que nadie cargue conmigo si puedo seguir haciendo parir la tierra.

BAMBÚ, EL ORO VERDE DEL SIGLO XXI

BAMBÚ, EL ORO VERDE DEL SIGLO XXI

Por Norland Rosendo González

«¿Y qué me dice de las construcciones hechas en América hace más de 50 años con bambú y siguen en pie? Eso no es cuento mío. Ahí están las imágenes y gente que las han visto, por dentro y por fuera.»

Mmmm…, yo no pude disimular el escepticismo, pero Julio León Cabrera, un cienfueguero que le sabe un mundo al bambú sin ser agrónomo de academia, no me dejó hacer un segundo gesto de duda. «Vaya a Holguín, allá hace 11 años hicieron una casa de prueba y el ciclón Ike no la tumbó, ¿qué le parece?, y eso que como era la primera está bastante rústica en comparación con las maravillas que hay en Colombia, la India y China.

«La segunda (un año después) es una joyita, hasta las canaletas que cubren los cables eléctricos son de cañabrava, y por allí pasan unos cuantos turistas todos los días para verla porque no lo creen igual que usted.»

—Es que al bambú le entra el bicho muy rápido…, le repliqué.

—Eso pasa porque no lo saben cortar ni curar bien. Lo primero es seleccionar la caña que va a coger, debe estar madura, de tres años, por lo menos, y cortarla durante el período seco, en cuarto menguante. Después viene el secado, a la sombra, puesta de forma vertical, separada de la tierra, o sea, sobre algún soporte, y unos 28 días (un ciclo lunar).

«Si hace eso así, verá cómo dura y resiste. Lo otro son las sustancias químicas que la gente le echa y que la ciencia ha creado, claro; pero, si no cumple lo primero, no hay producto que pare a los hongos e insectos.»

Aún muchos consideran al bambú una plaga tan perjudicial como el marabú, una mata inútil que debiera extinguirse y cuando la ven crecer lejos de las márgenes de los ríos, le entran con la mocha o el hacha y no paran hasta derribar los plantones.

Afortunadamente, crece el grupo de defensores de esta gramínea. El Jardín Botánico de Cienfuegos cuenta con una colección de las 28 mejores especies del mundo y está en condiciones de contribuir a su propagación en el resto del país, asevera Julio León Cabrera, quien labora allí de especialista de conservación.

Ante la carencia de madera y energía, como consecuencia de la deforestación masiva e ilegal ha que han sido sometidos los bosques del planeta, algunos expertos ya han llegado a decir que el bambú es el Oro Verde del siglo XXI.

Entre sus beneficios ambientales está la capacidad de absorber hasta 30 toneladas de dióxido de carbono por hectárea al año —uno de los gases que contribuyen al efecto invernadero—, controla la erosión de los suelos, sobre todo, en las cuencas de agua y alberga una gran biodiversidad en los sitios donde crece.

 

EL «LOCO» DEL BAMBÚ

 

Sin muchos conocimientos sobre esta planta, pero estimulado por la defensa que hacía de ella el doctor José Fernando Martirena, del Centro de Investigación y Desarrollo de Estructuras y Materiales (CIDEM), de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Leonel Sarduy Cabanes hizo hace 6 años en Manicaragua el primer vivero de bambú en Villa Clara, y uno de los precursores en el país.

«Ese es el mejor que yo he visto en Cuba», nos había advertido León Cabrera unos días antes de visitarlo.

«Al principio, íbamos a talleres a la Universidad o ellos venían a capacitarnos, hicimos relaciones con el Jardín Botánico de Cienfuegos, y poco a poco nos fuimos metiendo en este mundo. También recibimos visitas de extranjeros interesados en el fomento de esta gramínea y de la Agencia de Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE), que lidera un proyecto para la expansión del cultivo y su aprovechamiento», recuerda Sarduy Cabanes.

«Cuando la gente descubra que no es una mata más, y que puede ser la mejor alternativa para garantizar construcciones imprescindibles en la agricultura, a lo mejor hasta habrá que regular su corte, porque nos vamos a quedar sin plantones», advierte.

De este vivero, perteneciente a la CCS (fortalecida) Efraín Hurtado, salen todos los años unas 20 mil posturas para la Empresa Forestal Integral de Villa Clara. Según las necesidades de los clientes, les garantizan las especies, y ya cuentan con algunos plantones de Guadua, una de las más reconocidas en el planeta por sus utilidades económicas.

«Aquí trabajamos dos personas. De domingo a domingo, y de siete a siete. El pasado 2 de mayo, mientras la gente descansaba en su casa el día feriado, nosotros estábamos buscando posturas y trajimos 5 mil a cuestas, porque ni un carretón había en la calle. Algunos que nos cruzaron en el camino, dijeron: “ahí van los dos locos”.

«Pero en el campo, cualquier cultivo exige sacrificios y mucho trabajo. Si por eso me van a decir loco, pues bienvenido el calificativo. Y se ríe. El obrero que me ayuda, sale todos los meses a mil pesos. ¿La locura tiene su encanto, verdad?

«Y nada de abonos químicos, todo es con estiércol de vaca, agua del río Arimao y sudor, porque los goterones le corren a uno por la cara y caen a veces en las bolsitas cuando el sol lanza alfilerazos a media mañana».

Con 1.4 hectáreas, otorgadas por el Decreto Ley 259, Leonel ha logrado abastecer a Villa Clara de posturas de bambú, y si le contratan más, más produce.

 

DE TAL PALO, TAL VIVIENDA

 

En China hace 5 mil años que emplean el bambú, una de las plantas símbolos de su cultura, a tal extremo que, incluso, lo consumen en sopas, dulces, ensaladas, dado su alto contenido de proteínas y minerales. Han desarrollado tecnologías para aprovechar toda la planta, por lo que en América muchos empresarios creen que resulta difícil competir con ellos en este rubro.

No obstante, en Ecuador, Colombia, México y otras naciones latinoamericanas impulsan programas para potenciar el cultivo y uso del bambú, tanto en proyectos de gran envergadura como de desarrollo local.

En esas experiencias se apoya Cuba, que recientemente celebró en el hotel Hanabanilla, de Manicaragua, la Conferencia Regional de Bambú, con la asistencia de expertos foráneos de 8 naciones. Allí fueron presentadas imágenes e historias de las casas holguineras edificadas con un alto componente de dicha gramínea.

Juan Carlos Romero, ingeniero agrónomo, defiende la tesis de que esta puede ser una alternativa sostenible para paliar la difícil situación de la vivienda en Cuba.

«La primera la hicimos inspirados en un modelo de Costa Rica. Tenía paneles de latillas de bambú, soportado por una marquetería de madera, cubierto de un mortero de cemento, arena y recebo. Los soportes de la cubierta fueron realizados con una estructura de bambú simple con uniones de fácil ejecución, materiales al alcance de la población y del personal no experimentado», explica.

«Ya hemos aplicado nuevas soluciones constructivas, válidas también para la conservación y rehabilitación de estas y otras edificaciones», refiere Juan Carlos, un hombre que aspira a que en un futuro no muy lejano haya viviendas de bambú en toda el archipiélago.

 

LA CASA DE LOS ANIMALES

 

La cifra de campesinos crece en Cuba acogidos al Decreto Ley 259, y muchos de ellos han solicitado tierras para dedicarse a la cría intensiva de ganado, cerdos, aves, conejos, caballos. Sin embargo, no todos disponen de los recursos financieros y materiales para construir las naves y otros aposentos imprescindibles.

En el bambú tienen una alternativa asequible, sustentable y al alcance. La Universidad de Oriente ha desarrollado varios proyectos con buenos dividendos. A la par, continúan perfeccionando los diseños, con el propósito de extenderlos, ahora que la producción de alimentos es un asunto de Seguridad Nacional.

El arquitecto Juan Manuel Pascual Menéndez está muy entusiasmado con el éxito de una nave para la cría porcina en la finca integral El Progreso, en Santiago de Cuba. La experiencia se enriquece en Holguín con un proyecto en fase de ejecución para ganado, que tiene entre sus ventajas la disminución de los costos (requiere una menor cantidad de cemento, ladrillos o bloques, acero, etc.) y garantiza resistencia y durabilidad.

Sin que vaya a sustituir a la palma real como árbol nacional, el bambú deja de ser una cenicienta de la flora, y con esa esbeltez que adquiere en apenas 3 o 4 años comienza a discutir «de tú a tú» un lugar de privilegio en la rica biodiversidad cubana.

Alta demanda en Santa Clara del tabloide con información sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución

Alta demanda en Santa Clara del tabloide con información sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución

Mucho antes de que comenzara la venta del tabloide con la información básica de los cambios introducidos a los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, ya había una larga cola de personas en el correo central de Santa Clara, en el centro de Cuba.

«Apenas divisaron el carro que traía los paquetes, la gente quería que se los vendieran inmediatamente», afirmó Iliana Hernández Pérez, gestora de esa unidad, quien en menos de dos horas en la mañana de este lunes ya había expendido más de 400 ejemplares.

«Al principio hubo que habilitar tres puntos de venta dentro de la instalación, pues era mucha la demanda», aseguró Hernández Pérez. «Hay suficientes textos, pero la gente tiene mucho interés en conocer los Lineamientos definitivos».

Carlos López León fue uno de los primeros santaclareños en acceder al tabloide con la información sobre el resultado del debate de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Justo cuando me le acerqué estaba leyendo el capítulo de la Política Social, específicamente, el tema de Empleo y Salario. «Es uno de los más interesantes, al menos para mí. Pero todos son importantes, llevo rato sentado aquí (en un banco del parque Vidal) y mientras más leo, más quiero leer.

«En este librito están nuestros deseos de que la economía cubana se enrumbe, que haya eficiencia, productividad, mejoren los servicios. Del proyecto inicial a los Lineamientos definitivos hay muchos cambios, eso demuestra que hubo debates profundos. Todos los cubanos tuvimos la oportunidad de aportar, enriquecer, discrepar», enfatizó este jubilado del sector del comercio.

Según la presentación del tabloide de los 291 lineamientos originales, apenas se mantuvieron 94. Fueron modificados o integrados con otros: 197 y se incorporaron 36; por lo que la cifra final ahora es de 311.

El tabloide (a un valor de dos pesos, moneda nacional) contiene el número y redacción original del lineamiento, según el proyecto publicado el 9 de noviembre de 2010 y discutido por la población. Además, la redacción aprobada por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y el número actual del lineamiento, y la fundamentación básica del cambio en el caso de aquellos que fueron modificados.

Junto con el tabloide de la información se vende a un peso un texto con los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido, el 18 de abril de 2011.

En todos los estanquillos y unidades de Correo de Villa Clara se expenden desde hoy lunes estos documentos.

El asesinato de Osama Bin Laden

Por Fidel Castro Ruz

Los que se ocupan de estos temas conocen que, el 11 de septiembre de 2001, nuestro pueblo se solidarizó con el de Estados Unidos y brindó la modesta cooperación que en el campo de la salud podíamos ofrecer a las victimas del brutal atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.

Ofrecimos también de inmediato las pistas aéreas de nuestro país para los aviones norteamericanos que no tuvieran dónde aterrizar, dado el caos reinante en las primeras horas después de aquel golpe.

Es conocida la posición histórica de la Revolución Cubana que se opuso siempre a las acciones que pusieran en peligro la vida de civiles.

Partidarios decididos de la lucha armada contra la tiranía batistiana; éramos, en cambio, opuestos por principios a todo acto terrorista que condujera a la muerte de personas inocentes. Tal conducta, mantenida a lo largo de más de medio siglo, nos otorga el derecho a expresar un punto de vista sobre el delicado tema.

En acto público masivo efectuado en la Ciudad Deportiva expresé aquel día la convicción de que el terrorismo internacional jamás se resolvería mediante la violencia y la guerra.

Fue por cierto, durante años, amigo de Estados Unidos que lo entrenó militarmente, y adversario de la URSS y del socialismo, pero cualquiera que fuesen los actos atribuidos a Bin Laden, el asesinato de un ser humano desarmado y rodeado de familiares constituye un hecho aborrecible. Aparentemente eso es lo que hizo el gobierno de la nación más poderosa que existió nunca.

El discurso elaborado con esmero por Obama para anunciar la muerte de Bin Laden afirma: «...sabemos que las peores imágenes son aquellas que fueron invisibles para el mundo. El asiento vacío en la mesa. Los niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre. Los padres que nunca volverán a sentir el abrazo de un hijo. Cerca de 3 000 ciudadanos se marcharon lejos de nosotros, dejando un enorme agujero en nuestros corazones.»

Ese párrafo encierra una dramática verdad, pero no puede impedir que las personas honestas recuerden las guerras injustas desatadas por Estados Unidos en Iraq y Afganistán, a los cientos de miles de niños que se vieron forzados a crecer sin su madre o su padre y a los padres que nunca volverían a sentir el abrazo de un hijo.

Millones de ciudadanos se marcharon lejos de sus pueblos en Iraq, Afganistán, Vietnam, Laos, Cambodia, Cuba y otros muchos países del mundo.

De la mente de cientos de millones de personas no se han borrado tampoco las horribles imágenes de seres humanos que en Guantánamo, territorio ocupado de Cuba, desfilan silenciosamente sometidos durante meses e incluso años a insufribles y enloquecedoras torturas; son personas secuestradas y transportadas a cárceles secretas con la complicidad hipócrita de sociedades supuestamente civilizadas.

Obama no tiene forma de ocultar que Osama fue ejecutado en presencia de sus hijos y esposas, ahora en poder de las autoridades de Pakistán, un país musulmán de casi 200 millones de habitantes, cuyas leyes han sido violadas, su dignidad nacional ofendida, y sus tradiciones religiosas ultrajadas.

¿Cómo impedirá ahora que las mujeres y los hijos de la persona ejecutada sin Ley ni juicio expliquen lo ocurrido, y las imágenes sean transmitidas al mundo?

El 28 de enero de 2002, el periodista de la CBS Dan Rather, difundió por esa emisora de televisión que el 10 de septiembre de 2001, un día antes de los atentados al World Trade Center y al Pentágono, Osama Bin Laden fue sometido a una diálisis del riñón en un hospital militar de Pakistán. No estaba en condiciones de ocultarse y protegerse en profundas cavernas.

Asesinarlo y enviarlo a las profundidades del mar demuestra temor e inseguridad, lo convierten en un personaje mucho más peligroso.

La propia opinión pública de Estados Unidos, después de la euforia inicial, terminará criticando los métodos que, lejos de proteger a los ciudadanos, terminan multiplicando los sentimientos de odio y venganza contra ellos.

Un fuego que puede quemar a todos

Por Fidel Castro Ruz

Reflexiones de Fidel, tomada de www.cubadebate.cu

Se puede estar o no de acuerdo con las ideas políticas de Gaddafi, pero la existencia de Libia como Estado independiente y miembro de las Naciones Unidas nadie tiene derecho a cuestionarlo.

Todavía el mundo no ha llegado a lo que, desde mi punto de vista, constituye hoy una cuestión elemental  para la supervivencia de nuestra especie: el acceso de todos los pueblos a los recursos materiales de este planeta. No existe otro en el Sistema Solar que posea las más elementales condiciones de la vida que conocemos.

Los propios Estados Unidos  trataron siempre de ser un crisol de todas las razas, todos los credos y todas las naciones: blancas, negras, amarillas, indias y mestizas, sin otras diferencias que no fuesen las de amos y esclavos, ricos y pobres; pero todo dentro de los límites de la frontera: al norte, Canadá; al sur, México; al este, el Atlántico y al oeste, el Pacífico. Alaska, Puerto Rico y Hawai eran simples accidentes históricos.

Lo complicado del asunto es que no se trata de un noble deseo de los que luchan por un mundo mejor, lo cual es tan digno de respeto como las creencias religiosas de los pueblos. Bastarían unos cuantos tipos de isótopos radiactivos que emanaran del uranio enriquecido consumido por las plantas electronucleares en cantidades relativamente pequeñas ─ya que no existen en la naturaleza─ para poner fin a la frágil existencia de nuestra especie. Mantener esos residuos en volúmenes crecientes, bajo sarcófagos de hormigón y acero, es uno de los mayores desafíos de la tecnología.

Hechos como el accidente de Chernóbil o el terremoto de Japón han puesto en evidencia esos mortales riesgos.

El tema que deseo abordar hoy no es ese, sino el asombro con que observé ayer, a través del programa Dossier de Walter Martínez, en la televisión venezolana, las imágenes fílmicas de la reunión entre el jefe del Departamento de Defensa, Robert Gates, y el Ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, que visitó Estados Unidos para discutir la criminal guerra desatada por la OTAN contra Libia. Era algo difícil de creer, el Ministro inglés ganó el “Oscar”; era un manojo de nervios, estaba tenso, hablaba como un loco, daba la impresión de que escupía las palabras.

Desde luego, primero llegó a la entrada de El Pentágono donde Gates lo esperaba sonriente. Las banderas de ambos países, la del antiguo imperio colonial británico y la de su hijastro, el imperio de Estados Unidos, flameaban en lo alto de ambos lados mientras se entonaban los himnos. La mano derecha sobre el pecho, el saludo militar riguroso y solemne de la ceremonia del país huésped. Fue el acto inicial. Penetraron después los dos ministros en el edificio norteamericano de la Defensa. Se supone que hablaron largamente por las imágenes que vi cuando regresaban cada uno con un discurso en sus manos, sin dudas, previamente elaborado.

El marco de todo el escenario lo constituía el personal uniformado. Desde el ángulo izquierdo se veía un joven militar alto, flaco, al parecer pelirrojo, cabeza rapada, gorra con visera negra embutida casi hasta el cuello, presentando fusil con bayoneta, que no parpadeaba ni se le veía respirar, como estampa de un soldado dispuesto a disparar una bala del fusil o un cohete nuclear con la capacidad destructiva de 100 mil toneladas de TNT. Gates habló con la sonrisa y naturalidad de un dueño. El inglés, en cambio, lo hizo de la forma que expliqué.

Pocas veces vi algo más horrible; exhibía odio, frustración, furia y un lenguaje amenazante contra el líder libio, exigiendo su rendición incondicional. Se le veía indignado porque los aviones de la poderosa OTAN no habían podido doblegar en 72 horas la resistencia libia.

Nada más le faltaba exclamar: “lágrimas, sudor y sangre”, como Winston Churchill cuando calculaba el precio a pagar por su país en la lucha contra los aviones nazis. En este caso el papel nazifascista lo está haciendo la OTAN con sus miles de misiones de bombardeo con los aviones más modernos que ha conocido el mundo.

El colmo ha sido la decisión del Gobierno de Estados Unidos autorizando el empleo de los aviones sin piloto para matar hombres, mujeres y niños libios, como en Afganistán, a miles de kilómetros de Europa Occidental, pero esta vez contra un pueblo árabe y africano, ante los ojos de cientos de millones de europeos y nada menos que en nombre de la Organización de Naciones Unidas.

El Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin, declaró ayer que esos actos de guerra eran ilegales y rebasaban el marco de los acuerdos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Los groseros ataques contra el pueblo libio que adquieren un carácter nazifascista pueden ser utilizados contra cualquier pueblo del Tercer Mundo.

Realmente me asombra la resistencia que Libia ha ofrecido.

Ahora esa belicosa organización depende de Gaddafi. Si resiste y no acata sus exigencias, pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes.

¡La OTAN atiza un fuego que puede quemar a todos!

A trabajar con orden, disciplina y exigencia

A trabajar con orden, disciplina y exigencia

El Congreso del PCC no ha concluido aún. Si bien empezó mucho antes de las históricas sesiones acontecidas entre el 16 y 19 de este mes, con los debates del pueblo sobre el entonces Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que aportó cambios importantes en el cuerpo de ese texto; ahora toca otro momento trascendental, lograr que se cumplan los acuerdos «bajo un denominador común en nuestra conducta: el ORDEN, la DISCIPLINA y la EXIGENCIA.»
Y esas tres cualidades destacadas por Raúl han de ser regla y no excepción. Atrás debe quedar también el «campañismo», nociva práctica que implica un gasto de recursos y energías sin que los resultados se noten más allá de un breve período de tiempo.
A los cuadros y funcionarios les corresponde exigir por lo establecido, pensar, estudiar cada situación y adelantarse a los acontecimientos para que no los sorprendan sin alternativas o esperando que otros decidan «desde arriba» por ellos.
El éxito de las transformaciones dependerá de nuestra capacidad para enfrentar las deficiencias, sin improvisar ni apresurarnos. Todo a su tiempo, como resultado del examen riguroso y colectivo del entorno, las condiciones, las oportunidades y los riesgos.
A tono con el marxista peruano José Carlos Mariátegui, para quien el socialismo en América Latina no puede ser calco y copia, sino invención heroica de nuestros pueblos, Raúl nos ha convocado a edificar una nueva sociedad que en el orden económico es una suerte de «trayecto hacia lo ignoto, lo desconocido».
Entre todos, busquémosle solución a los problemas. Emitamos sin cortapisas ni temores los criterios que consideremos oportunos, en tiempo, forma y lugar, aunque sean divergentes; del debate colectivo emergen las mejores propuestas. El consenso es preferible a la falsa unanimidad.
Por complejas que sean las decisiones, Raúl nos pidió «mantener los pies y los oídos bien atentos y pegados a la tierra, para superar los obstáculos que encontremos y rectificar rápidamente los fallos que cometamos en su aplicación.»
Y eso quiere decir tener los pies y oídos en el pueblo, dentro de él, sin mirarlo por encima del hombro ni desdeñar sus opiniones. Todas pueden enriquecer esta obra infinita e imperfecta que se llama Revolución.
La clave la dio el propio Raúl: «Debemos cultivar y preservar la interrelación incesante con las masas, despojada de todo formalismo, para retroalimentarnos eficazmente de sus preocupaciones e insatisfacciones y que sean precisamente ellas quienes indiquen el ritmo de los cambios que deban introducirse.»
En la economía, incrementar las exportaciones y disminuir las importaciones no pueden constituir una consigna ni una meta para conmemorar una fecha histórica, sino una prioridad que implica actuar con racionalidad y eficiencia para ser competitivos, sobre todo en la producción agroalimentaria, sector en el que tenemos muchas reservas aún.
En un contexto internacional complejo, matizado por el alza exponencial de los precios de los alimentos, Cuba este año deberá hacer reajustes presupuestarios, pues por ese concepto en los primeros meses del 2011 el monto adicional de dinero que debe desembolsar para adquirir las mismas cantidades de comida ya sobrepasa los 800 millones de dólares.
Similar tendencia tienen las cotizaciones del petróleo y otros productos básicos, determinada, en gran medida, por la política de guerra del imperio y sus aliados y la vocación especulativa de los mercados.
Cada superficie que se cultive, cada cosecha lograda, cada alimento que llegue fresco y rápido a la mesa de la población, cada tonelada de carne aportada por encima del plan, cada decisión que sea tomada para elevar la productividad del trabajo y los resultados, resultará una respuesta inteligente para salvar nuestro Socialismo.
El ahorro de los recursos continúa siendo una de las fuentes principales de ingresos del país, lo que no quiere decir que dejemos de brindar los servicios con calidad, cultura del detalle, ni que se incumplan los planes productivos.
Tan perjudicial será además que, en nombre del ahorro, se dejen de invertir recursos necesarios o que sean asignados tarde por morosidad, burocratismo o negligencias de quienes deben velar porque lleguen en el momento oportuno a su destino final.
Cuando se trabaja en sistema, con contratos, y ambas partes exigen por el cumplimiento de los compromisos, sobra el «reunionismo» que tanto afecta la productividad, la disciplina y el buen estado político ideológico de los verdaderos revolucionarios.
«En Cuba, bajo el socialismo, jamás habrá espacio para las “terapias de choque” en contra de los más necesitados y que son, tradicionalmente, los que apoyan a la Revolución con mayor firmeza». Esas palabras contenidas en el Informe Central al VI Congreso del PCC son una garantía de la voluntad política de que la actualización del modelo económico no significa un retroceso al régimen existente antes de 1959.
Los agoreros de una Cuba capitalista, incapaces de comprender la profundidad y radicalización de los Lineamientos, los asocian con las políticas neoliberales que han conducido a varias naciones latinoamericanas a perder el control de sus recursos, a quedar a merced de las trasnacionales que vorazmente los saquean y les dejan como saldo el incremento de la pobreza, el deterioro del medio ambiente, marginalidad y deudas eternas con draconianos organismos internacionales.
En tiempos políticos más complejos, Cuba sobrevivió a los huracanes neoliberales. Ahora, consciente de que debe cambiar todo lo que debe ser cambiado, apuesta por transformaciones que preservarán el Socialismo, tanto en el orden estructural de su economía como en la mentalidad de los cuadros y el pueblo.
Sin consignas ni fanfarrias. Con pensamiento, racionalidad, sentido común y mucho trabajo, guiados por los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución que fueron aprobados tras un colosal y exitoso proceso democrático, rara vez visto en la historia de la humanidad.

Reflexiones de Fidel: Los Debates del Congreso

Escuché hoy domingo, a las 10 de la mañana, los debates de los delegados al Sexto Congreso del Partido.

Eran tantas las Comisiones que, como es lógico, no pude escuchar a todos los que hablaron.

Se habían reunido en cinco Comisiones para discutir numerosos temas. Desde luego que yo también aprovechaba los recesos para respirar con calma y consumir algún portador energético de procedencia agrícola. Ellos seguramente con más apetito por su trabajo y su edad.

Me asombraba la preparación de esta nueva generación, con tan elevado nivel cultural, tan diferente a la que se alfabetizaba precisamente en 1961, cuando los aviones yankis de bombardeo, en manos mercenarias, atacaban la Patria. La mayor parte de los delegados al Congreso del Partido eran niños, o no habían nacido.

No me importaba tanto lo que decían, como la forma en que lo decían. Estaban tan preparados y era tan rico su vocabulario, que yo casi no los entendía. Discutían cada palabra, y hasta la presencia o la ausencia de una coma en el párrafo discutido.

Su tarea es todavía más difícil que la asumida por nuestra generación cuando se proclamó el socialismo en Cuba, a 90 millas de Estados Unidos.

Por ello, persistir en los principios revolucionarios es, a mi juicio, el principal legado que podemos dejarle. No hay margen para el error en este instante de la historia humana. Nadie debe desconocer esa realidad.

La dirección del Partido debe ser la suma de los mejores talentos políticos de nuestro pueblo, capaz de enfrentarse a la política del imperio que pone en peligro a la especie humana y genera gansters como los de la OTAN, capaces de lanzar en solo 29 días, desde el inglorioso “Amanecer de la Odisea”, más de 4 mil misiones de bombardeo sobre una nación de África.

Es deber de la nueva generación de hombres y mujeres revolucionarios ser modelo de dirigentes modestos, estudiosos e incansables luchadores por el socialismo. Sin duda constituye un difícil desafío en la época bárbara de las sociedades de consumo, superar el sistema de producción capitalista, que fomenta y promueve los instintos egoístas del ser humano.

La nueva generación está llamada a rectificar y cambiar sin vacilación todo lo que debe ser rectificado y cambiado, y seguir demostrando que el socialismo es también el arte de realizar lo imposible: construir y llevar a cabo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, y defenderla durante medio siglo de la más poderosa potencia que jamás existió.

El Socialismo, el futuro y el debate

Por Norland Rosendo González

Nunca antes, en un momento tan crucial para una nación, el futuro fue sometido al debate público, en una suerte de tribuna amplia a la que todos tuvieron acceso, los simpatizantes y los detractores, sin distinción de ningún tipo.

Así ha ocurrido con el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para los próximos años. Un documento que de su versión inicial a la que analizarán los delegados al VI Congreso del PCC a partir de hoy ha sufrido muchas modificaciones, todas surgidas del pueblo cubano, en reuniones de vecinos, trabajadores, militantes políticos.

Según el Informe presentado ayer por el general de ejército Raúl Castro, Segundo Secretario del PCC y Presidente de los consejos de Estado y de Ministros:

«Durante tres meses, del primero de diciembre del 2010 al 28 de febrero del presente año, se desarrolló el debate, en el cual participaron 8 millones 913 mil 838 personas en más de 163 mil reuniones efectuadas en el seno de las diferentes organizaciones, registrándose una cifra superior a tres millones de intervenciones».

Y añadió: «El documento original contenía 291 lineamientos, de los cuales 16 fueron integrados en otros, 94 mantuvieron su redacción, en 181 se modificó su contenido y se incorporaron 36 nuevos, resultando un total de 311 en el actual proyecto.

«Estos números, en simple aritmética, constatan la calidad de la consulta, donde en mayor o menor medida, algo más de dos tercios de los lineamientos, exactamente el 68 %, fueron reformulados.

Bastan esos datos para comprobar que el debate ha sido rico, participativo, transparente. Cada quien ha podido expresar su criterio, discrepar, sugerir, sin que le arrebaten la palabra ni le dejen de tomar nota a su aporte.

En un escenario internacional matizado por crisis de varios tipos: económica, ecológica, de valores, en el que el pensamiento único emanado de los centros hegemónicos de poder trata de desmovilizar las voces discrepantes, silenciarlas, Cuba se ha abierto al debate con todo su pueblo, lo ha escuchado, consciente de que la fortaleza de nuestra Revolución está en la participación responsable y activa.

Otros estados, para tomar decisiones trascendentales, sesionan a puertas cerradas, solo los gobernantes, los legisladores, los políticos, la mayoría de ellos defensores extremistas de la ideología capitalista, y como tal votan por paquetes de medidas que en nada benefician a  los sectores más vulnerables y pobres.

Y ese es el modelo de democracia que recomiendan en Washington y en «la vieja y culta» Europa. Con el pueblo, no consultar nada. Solo dejarles como espacio democrático el sufragio electoral, casi siempre por dos o más candidatos que si acaso se diferencian en algunos rasgos físicos.

Cuba seguirá a contracorriente de los ideólogos del fin de la historia, de la dictadura de los capitales, de los depredadores del planeta y de la propia especie humana. Y sobre todo, de los que reducen los espacios participativos para no escuchar a quienes claman por un mundo mejor.

Como dijera Raúl en la inauguración del VI Congreso de los comunistas cubanos, al referirse a las amplias jornadas de debate público del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución:

«Este proceso puso de manifiesto la capacidad del Partido para conducir un diálogo serio y transparente con la población sobre cualquier asunto, por sensible que éste fuera, máxime cuando se trata de ir forjando un consenso nacional acerca de los rasgos que deberán caracterizar al Modelo Económico y Social del país.

«Al propio tiempo, los resultados del debate, por los datos recopilados, constituyen un formidable instrumento de trabajo, para la dirección del Gobierno y el Partido a todos los niveles, así como una suerte de referéndum popular respecto a la profundidad, alcance y ritmo de los cambios que debemos introducir.

«En un verdadero y amplio ejercicio democrático, el pueblo manifestó libremente sus opiniones, esclareció dudas, propuso modificaciones, expresó sus insatisfacciones y discrepancias y también sugirió abordar la solución de otros problemas no contenidos en el documento.»

El socialismo se construye entre todos y con el aporte de todos, se renueva de acuerdo con los escenarios, las circunstancias y las posibilidades. Solo el permanente examen público permite enriquecerlo y evitar torcer el rumbo. Cuba lo sabe.