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El teclazo por la verdad

En defensa de Cuba

En defensa de Cuba

Mientras en Cuba y buena parte del mundo se aguarda por la justicia en el caso de los cinco cubanos antiterroristas presos hace más de una década por defender a su pueblo de las agresiones terroristas organizadas en el sur de la Florida, en los Estados Unidos, la verdad continúa taladrando la infamia, y poco a poco la conciencia universal pone contra la pared a los mafiosos que en Miami, y con la anuencia de los círculos neoconservadores de Washington, apostaron por la vengaza política, ante su impotencia para derrocar a una Revolución cubana que cada vez es más sólida.
Lea aquí una recietne entrevista con Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cinco antiterroristas cubanos que aguarda por la libertad definitiva.
    
Entrevista a Gerardo Hernández, líder de los Cinco Cubanos
Infiltrado en Alpha 66


Traducido del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Ulises Juárez Polanco y revisado por Caty R.


Esta conversación tuvo lugar el 1 de abril de 2009. Nuestro equipo de grabación recibió permiso del Departamento de Justicia para hablar con el “preso” con la presencia de de un guardia de seguridad en el cuarto. Antes de su detención en 1998, Gerardo Hernández dirigía las operaciones de los demás agentes de seguridad del Estado cubano que se infiltraron en grupos violentos en el área de Miami, con el propósito de detener sus ataques terroristas contra sitios turísticos en Cuba. Tomamos notas detallada y cuidadosamente.

¿Cuál era su misión y porqué?

En EEUU en general, y específicamente en Florida, muchos grupos organizaban y perpetraban actos terroristas en Cuba. Nosotros estábamos recolectando información sobre Alfa 66, los Comandos F-4, la Fundación Nacional Cubano Americana y los Hermanos al Rescate. Han pasado muchos años y espero que no se me haya olvidado nada, pero creo que esos fueron los principales grupos en los que estábamos trabajando (infiltrados).

¿Qué aprendió a través de su infiltración?

Lo primero que me impresionó fue la impunidad con la que operaban estos grupos, violando las propias leyes de EEUU: las Leyes de Neutralidad (de 1790) que disponen que ninguna organización pude utilizar suelo estadounidense para cometer actos terroristas contra otro país.

En el caso de Alfa 66, los agentes tomarían una lancha rápida y dispararían contra objetivos a lo largo de la costa cubana. Cuando regresaban a Miami, organizaban una conferencia de prensa y declaraban abiertamente lo que acababan de hacer.

Y si alguien preguntaba, “oiga, ¿esto no viola las Leyes de Neutralidad?”, ellos respondían, “en realidad no, porque primero fuimos a uno de los cayos en algún lugar del Caribe y después fuimos a Cuba. Técnicamente, no partimos de Estados Unidos”. Hacían esto públicamente y ninguna agencia estadounidense pedía responsabilidades.

¿En qué años?

Esto ha estado ocurriendo desde 1959. Personalmente, empecé a lidiar con esto en los años 90. Desde que estoy aquí, en la prisión de Victorville (California) hace tres años, creo que en 2005 detuvieron a un cubano en este mismo condado con un arsenal, todo tipo de armas en su casa. Y lo primero que dijo fue: “bueno, soy miembro de Alpha 66 y uso estas armas en la lucha por la liberación de Cuba”. Ésa fue su defensa.

¿Los Cinco Cubanos eran todos voluntarios? ¿Cómo se prepara uno para infiltrarse en un grupo enemigo en un país enemigo? ¿Y después actuar como si fueras enemigo de tu país y amigo de ellos?

Sí, todos voluntarios. En mi caso, no soy un militar de carrera. Estudié para diplomático. Me tomó seis años completar mi carrera en Relaciones Políticas e Internacionales. Después fui a Angola, como parte de una misión internacional voluntaria. Y mientras estaba en Angola parece que llamé la atención de los servicios de inteligencia cubanos y al regresar se me acercaron con esta misión. Dijeron, “sabemos que estudió para diplomático, pero usted sabe que nuestro país padece una situación determinada por esos grupos terroristas que vienen de la Florida a cometer todo tipo de crímenes y necesitamos que alguien vaya allí y cumpla esta misión”.

Pude haberles dicho “no, estudié diplomacia, quiero ser diplomático”, pero los cubanos, los que crecimos con la Revolución, sabemos que durante los últimos cincuenta años nuestro país ha encarado casi un ambiente de guerra. En Cuba, el que no conoce personalmente a una víctima de terrorismo, sabe del avión que explotó sobre Barbados y mató a 73 personas (octubre de 1976). ¿Quién no sabe acerca de la bomba (en 1997) que mató a Fabio di Selma (un turista italiano hospedado en el habanero Hotel Copacabana, detonada por un salvadoreño que afirmó que lo había contratado Luis Posada), por mencionar sólo un par de ejemplos? Hubo una guardería infantil que los contrarrevolucionarios incendiaron con un tanque de gas. Estos hechos forman parte de la conciencia cubana. Entonces les dije a los oficiales de inteligencia, “Sí, estoy preparado para cumplir esta misión”.

¿Cómo lograron infiltrarse en esos grupos? ¿Cómo convencieron a gente como José Basulto (dirigente de Hermanos al Rescate), por ejemplo?

Para los cubanos, en este país todo está conectado. Los cubanos en Estados Unidos tienen grandes privilegios, privilegios que no tiene ningún otro ciudadano en el mundo. Los cubanos pueden llegar por cualquier vía, incluyendo pasaportes falsos, y lo único que tienen que decir es “vengo en busca de libertad”, e inmediatamente Estados Unidos les da todos los documentos que necesitan. Así, en el caso de Basulto, por ejemplo, uno de nuestros colegas que se infiltró en los Hermanos al Rescate originalmente había “robado” un avión de Cuba. René (González, otro de los Cinco Cubanos) voló en su avioneta hasta aquí y, como de costumbre, lo recibieron como a un héroe. Recibió muchas atenciones y luego se unió a los Hermanos. Su trabajo era recolectar información sobre esa organización.

Si me pregunta cómo, yo diría que usamos como métodos para la infiltración los mismos privilegios que reciben todos los cubanos cuando llegan a este país; incluso los que secuestraron a otros con ellos, que han secuestrado aviones, o que han puesto una pistola en la cabeza del piloto. Observe a personas como Leonel Matías, que (en 1994 secuestró un bote en Cuba y mató a un oficial naval en el proceso) asesinó a alguien en un bote, llegó aquí en ese bote, con esa pistola e incluso se descubrió el cadáver. Pero a pesar de todo esto, no tuvo que enfrentarse a ningún proceso en el sistema de justicia estadounidense. A esas personas se les perdona automáticamente. Entonces, usando precisamente este tipo de ventajas conseguimos introducirnos a cierto nivel en esas organizaciones.

Cuando menciono a los Hermanos al Rescate, algunos pensarán, “ésta es una organización humanitaria que rescató balseros”. Al contrario, si sus actividades se limitasen a rescatar balseros no tendrían problemas con las autoridades cubanas. Lo que la gente no conoce es que José Basulto, cabeza de esa organización, posee un largo historial terrorista. Fue entrenado por la CIA y se infiltró en Cuba en los 60. En 1962, llegó a Cuba en una lancha rápida y disparó contra la costa cubana, incluyendo un hotel. Hasta Basulto, con esta historia conocida, no tenía problemas mientras limitaba sus acciones a rescatar balseros. En 1995, sin embargo, Estados Unidos y Cuba firmaron acuerdos migratorios especificando que los botes interceptados en el mar no se llevarían a Estados Unidos, sino que se devolverían a Cuba. En ese momento, la gente dejó de contribuir con dinero a Basulto y a su organización porque dijeron, “¿para qué vamos a dar dinero a la organización de Basulto si cuando llame a la guardia costera, simplemente van a devolver a los balseros a Cuba?” Basulto, al ver que su negocio estaba en peligro, inventó esta intrusión (en 1995) del espacio aéreo cubano como manera de que la gente le siguiera donando dinero. Presentó esta evidencia en nuestro juicio. Si la prensa no ha querido poner mucha atención a esto, bueno, no quieren tocar tal material, no les incumbe. Me refiero a los medios de comunicación corporativos. Los documentos muestran enteramente cómo Basulto y los Hermanos al Rescate probaban armas artesanales para introducirlas a Cuba.

Cuando Basulto testificó en nuestro juicio (2001), nuestros abogados le preguntaron qué pretendía hacer con todas esas armas. Todo está en la grabación del juicio, aunque nadie quiere prestarle atención. La gente tiende a hablar de los Hermanos al Rescate como si fueran una organización humanitaria, omitiendo la parte sobre el terrorismo; de la misma manera que omiten el hecho de que el FBI también se infiltró en esa organización. El FBI tenía a alguien dentro del grupo dándoles información sobre las actividades de los Hermanos. ¿Por qué iba a penetrar el FBI en una organización humanitaria?

Saul Landau es escritor, periodista, realizador de documentales y académico estadounidense cuyo trabajo se ha centrado en gran medida en América Latina. Actualmente está realizando (con Jack Willis) un documental sobre los Cinco Cubanos. Sus trabajos están disponibles en DVD en roundworldproductions@gmail.com. Es miembro del Institute for Policy Studies y autor de A BUSH AND BOTOX WORLD (Counterpunch A/K).

Artículo original: http://www.counterpunch.org/landau04172009.html

Traducido por Ulises Juárez Polanco (www.juarezpolanco.com) y revisado por Caty R. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

La guerra ¿sin paz?

La guerra ¿sin paz?

A Ana Berta González Ibargollín el amor la llevó desde el centro de Cuba hasta la Franja de Gaza, en Palestina, donde vivió recientemente los 22 días de la brutal agresión israelí contra ese territorio. En medio de esa situación contó siempre con el aliento del Estado cubano, a través de la embajada en Egipto.

Norland Rosendo González

Con un bombardeo relámpago el 27 de diciembre del 2008 comenzó la noche más larga que ha vivido la villaclareña Ana Berta González Ibargollín en Beit Lahia, en la Franja de Gaza.

Durante 22 días el ejército israelí atacó esa región palestina desde mar, aire y tierra. Por el frente estaban emplazados los tanques; al fondo, los barcos artillados; y por encima volaban los helicópteros Apaches, los F16 y los «san nana».

¡Qué avioncitos esos! Tan chiquitos (poco más de un metro de largo) y tanto que molestan. No cesan de hacer fotos y, cuando los sionistas ven algo «anormal» en las imágenes, descargan, de manera instantánea, dos mortíferos cohetes.

Hacen un ruido ensordecedor e interfieren las señales de televisión. Uno solo basta para perturbar la tranquilidad, y a veces hay más de cinco juntos sobrevolando en todas direcciones.

No dormía ni un segundo. Era una zozobra perenne. Sentía cuando los cohetes salían con su ruido característico: ffffffffffffffffff. Yo me ponía las manos en la cabeza, y decía: Dios mío, ¿dónde irá a caer? Y al instante, el estruendo y la nube de humo grisáceo, a veces a escasos cientos metros de uno.

 

JAMÁS SOLO CONTRA HAMAS

 

Israel dijo que el movimiento de resistencia Hamas se pasaba la vida tirándole bombas a los asentamientos judíos y que los tenían atemorizados.

Vaya burla, Hamas les lanza unos artefactos caseros que casi siempre explotan en territorio palestino. No tienen alcance ni poder destructivo. Son esas sus «poderosas armas» para la defensa.

Si ellos vivieran dentro de la Franja, habrían infartado desde el primer día, porque allí sí suena la desconcertante sinfonía de los obuses.

Los soldados judíos no tienen piedad. Muchos, con menos de 20 años, actúan ya como bárbaros. Pareciera que hubieran sufrido en carne propia los ultrajes cometidos por los fascistas alemanes contra los judíos durante la segunda guerra mundial.

¿Acaso, los palestinos fueron los responsables de aquella masacre? Esa pregunta flotaba en el ambiente cada vez que aplastaban cadáveres con los tanques, lanzaban obuses en hospitales y escuelas, o sepultaban barriadas completas para ocultar a la opinión pública internacional que allí vivía gente.

No le permitieron a una familia recoger el cadáver de una niña.

«¡Déjenla ahí y váyanse ya, o abrimos fuego contra ustedes también!», les ordenaron.

Después, la imagen le ha dado la vuelta al mundo. Un diminuto cuerpo calcinado sin las extremidades inferiores, devoradas por los perros, que han saciado su hambre con las tantas víctimas insepultas en Gaza.

Una mujer con heridas en su cuerpo estuvo tres días en su casa con el esposo e hijo muertos. Las bombas no la dejaban salir.

La Franja era por eso días un infinito cúmulo de humo gris. La frecuencia con que caían los proyectiles no permitía que el cielo se despejara. Faltaba electricidad, agua, pan, comida y gas.

En los hospitales no cabían más heridos y las dispensas de medicamentos estaban vacías. Al otro lado de las fronteras aguardan aún las caravanas de rastras con la ayuda humanitaria que Tel Aviv no deja pasar. Algunos camiones llevan meses esperando por la apertura del bloqueo.

Solo la presión internacional ha obligado a los israelíes a abrir a ratos los puntos de control de acceso. Cruzan algunos camiones y entonces montan una campaña mediática para «convencer» al mundo de su bondad y nobleza. Después, transcurren los meses y las compuertas no se mueven más.

Adentro, la gente agoniza y muere. Hasta los psiquiatras necesitan tratamiento psiquiátrico para poder convivir con tantas secuelas de la guerra.

Estos últimos días han sido fríos. También llueve a cántaros. Una lluvia fría que hiere la piel de los miles de palestinos sin casa.

Una vivienda en la Franja de Gaza puede costar más de 40 mil dólares y a veces 20 años para edificarla. Duele que en apenas cinco segundos quede reducida a un amasijo de cemento, cables, hierro y los desechos del mobiliario.

Tras los 22 días de guerra, mucha gente ha colocado algunas hileras de bloques y las cubre con una manta. Esa es su nueva morada para protegerse del frío, los aguaceros y las bombas.

Los sionistas no dejaban trabajar casi a la Cruz Roja Internacional. «No pueden entrar ahí», les decían. La prensa tampoco tuvo libre acceso. Incluso, les dispararon a los edificios de la ONU. Dos vecinos míos se pusieron a hacer fotos de la barbarie con sus celulares, y los calcinaron de un bombazo.

 

BALAS PARA FLORES Y MUERTOS

 

Tras varias jornadas de incesante ataque, comenzaron a decretar dos horas diarias de alto el fuego. Pero era una burla, cuando la gente salía a socorrer los heridos y recoger los cadáveres, intensificaban la lluvia de misiles.

Para los musulmanes los muertos resultan sagrados. Una vez inhumados, no los desentierran jamás. Como afrenta, los israelíes les tiraron con todo a los cementerios.

La gente salía a las calles en medio de los bombardeos a comprar pan y los aniquilaban en las colas. A otros los carbonizaban cuando regresaban de las huertas donde cultivaban los alimentos necesarios para sobrevivir.

Aunque intentaron negarlo, utilizaron bombas de fósforo blanco contra civiles, prohibidas por el protocolo III de la Convención de 1980 sobre las armas convencionales.

Cuando los médicos curaban por segunda vez a los heridos de proyectiles fabricados con ese elemento, muchas veces tenían aún residuos de un humo que les calcinaba la piel.

La estrategia de Tel Aviv era destruirlo todo. No dejaron fábricas ni granjas en pie. Cogían los lotes de animales y los mataban: las aves, los conejos, las vacas... Dejaron montañas de gallinas carbonizadas. ¿De qué van a vivir los palestinos, si tampoco dejan pasar la ayuda humanitaria?

Donde alguna vez había plantaciones de hortalizas, fresas, papas, maíz o flores, no quedó más que tierra chamuscada.

Un cartón de huevo vale ahora unos 8 dólares; un kilo de carne, 20; uno de pollo, 8. Esos precios no están aptos para la mayoría de los palestinos, que viven en la pobreza.

Apenas un 20% tiene empleo. El resto sobrevive gracias a la ayuda foránea y a lo poco que cosechan. Para colmo, hace dos años que Israel no les compra fresas ni flores, esos eran dos renglones que apuntalaban la maltrecha economía de la Franja.

La televisión francesa se entrevistó con una niña que lo perdió todo. «Mira, estos eran mis libros, quedaron hecho polvo. ¿Y con qué voy a estudiar ahora?» Sacó unas monedas ennegrecidas de un bolsillo de su ajado pantalón. «Hasta el dinero lo han quemado», dijo mientras se acercaba a unos inmensos boquetes en la pared de su casa, por donde entran impunes los rayos del sol.

Los infantes son los más vulnerables. Miles quedaron huérfanos, sin futuro, con las miradas vacías, puestas en un horizonte de juguetes y juegos que no conocen.

En la Asociación que dirige mi esposo tratan de reanimarlos. Los llevan a la playa en verano, los enseñan a pintar, hacen títeres y piezas de cerámica, empinan papalotes, les reparten regalos donados por organizaciones no gubernamentales del mundo.

Un grupo de psicólogos aúnan esfuerzos para que sonrían en medio de tanta irracionalidad. Porque ellos son el futuro del pueblo.

Pero esta confrontación parece no tener fin. En cada hogar hay, como mínimo, un mártir. Eso acrecienta el odio, el trauma y la beligerancia. ¿O tú o yo?, esa es la cuestión de los judíos.

Israel apuesta por el exterminio. Quiere ocupar esas tierras definitivamente, a espaladas de la razón y del mundo, y borrar hasta de los sagrados libros que una vez existió la milenaria cultura de Palestina.

Ojalá los niños de hoy puedan algún día vivir la paz.

 

Carta de un Premio Nobel de la Paz a Obama

Carta del Premio Nobel de la Paz al presidente estadounidense Barack Obama
La pregunta es si su gobierno tendrá políticas superadoras al conflicto o será más de lo mismo con cierta cosmética progresista

 

 

 

Sr. Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica,

Don Barak Obama:

Reciba el fraterno saludo de Paz y Bien.

En primer lugar desearle mucha fuerza y esperanza para el pueblo norteamericano y el mundo.

Después de un arduo recorrido ha logrado superar una etapa en su vida política y comenzado una nueva al asumir la Presidencia de EEUU de Norteamérica, que le plantea fuertes desafíos para la superación de conflictos, guerras y recuperar espacios perdidos. Usted tiene conciencia que ha llegado al gobierno, pero no al poder.

El sistema de dominación ha desarrollado la capacidad de reciclarse y mimetizarse, utilizando estrategias y presiones para domesticar y someter a los gobernantes. Hay pueblos y gobernantes que no se dejan domesticar y tienen la capacidad de la resistencia y luchan por su libertad. Pero, lamentablemente, hay quienes se someten a ser colonizados y gobernados por los más fuertes y son domesticables como los cachorros que esperan que el amo les tire un hueso y, en agradecimiento, mueven la cola.

En los días que lleva frente al Poder Ejecutivo se habrá dado cuenta que una cosa es querer y otra poder, que la buena voluntad no es suficiente. Enfrentará serias dificultades con la resistencia de los que tienen el poder real. Y que deciden aquello que le dejarán hacer. Y deberá romper los condicionamientos y presiones para aplicar políticas superadoras en bien de su pueblo que espera que asuma asignaturas pendientes, como la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la calidad de vida, que no es igual a consumismo.

No es un camino fácil y el pueblo le reclama retornar a los principios y valores éticos que son la base fundacional de ese gran país. Por ejemplo, respecto a la cárcel de Guantánamo y la base militar que EEUU tiene en Cuba la pregunta es: ¿realmente se cerró el centro de torturas o es solamente una expresión de deseo? ¿ Su gobierno está dispuesto a devolver a Cuba la base militar en Guantánamo, una ocupación ilegítima, y levantar el bloqueo inmoral e injusto contra el pueblo cubano, así como revisar también la situación de los cinco prisioneros cubanos en EEUU sometidos a un juicio infame con jueces proclives a las presiones o cómplices? Usted señaló que su gobierno sería de diálogo, incluso con aquellos países que no comparten sus mismos criterios y opciones políticas. Es el momento de hacerlo guiado por el derecho de Verdad y Justicia.

Es urgente desterrar la tortura en EEUU. Definitivamente. Así como en Abu Ghraib, en Irak y en Afganistán, aplicadas por soldados de Estados Unidos y sus aliados. Son prácticas aberrantes que ofenden a la Humanidad. Toda persona, culpable o no, tiene derecho a un juicio justo, a ejercer derecho a su defensa y a no ser tratada en forma inhumana, cruel y degradante, violándose las bases fundamentales del Derecho.

Es preocupante que una de las primeras medidas de su gobierno haya sido ordenar bombardeos en Afganistán, matando población civil, según informa el diario paquistaní The News (25-1-09), bajo el pretexto de que son “terroristas”, y decida enviar 30 mil soldados más para “defender la democracia”. Hay que tener cuidado con las palabras vaciadas de contenido.

Señor Presidente, no repita los errores de Vietnam. ¿Recuerda a Brian Wilson, ese “héroe de guerra de Vietnam” que, asqueado de tantas muertes y mentiras, se rebela a ser cómplice de las masacres y con coraje denuncia al Gobierno y al ejercito de su país por las atrocidades cometidas por las “bombas de racimo” arrojadas sobre la población civil vietnamita? Brian es la conciencia del pueblo norteamericano, trabajando para construir la Paz.

Ahora, las bombas de racimo las arrojan sobre el pueblo iraquí recurriendo a la mentira y a la desinformación. ¿Qué ha cambiado? Thomas Merton decía: “Vivimos bajo la tiranía de la mentira que se confirma en el poder y establece un control cada vez más completo sobre los hombres...”.

Usted, como senador, se opuso a la guerra contra Irak, sabía de las mentiras y falsedades sobre las que se basó la Administración que le precedió y que en la Cámara de Representantes votaron asumiendo dichas falsedades.

Me recuerda a ese antiguo proverbio zen que dice: “El loco corre al Este y su guardián corre al Este; ambos corren al Este pero con intenciones diferentes”. Tendrá que descubrir el camino y saber hacia dónde corre, Señor Presidente, desde la Casa Blanca. Espero que no sea hacia la negación de la Humanidad.

Su actitud como senador fue digna; ahora necesitará fortalecerla para lograr la unidad y la paz en su pueblo y en otras partes del mundo donde los EEUU se han involucrado en guerras y conflictos. Si no tiene Paz en su mente y corazón, no podrá poner paz en su país y contribuir a la paz en el mundo.

La herencia que debe asumir es compleja, como la alianza incondicional con Israel, en lo económico, militar y político, en el conflicto contra el pueblo palestino desde hace 60 años. Ni Republicanos ni Demócratas han logrado poner fin al baño de sangre entre los dos pueblos, que debieran compartir “La Tierra Santa” como patrimonio de la Humanidad y que el odio, las divisiones, los intereses económicos y políticos, los fundamentalismos, han convertido en “Tierra de Sangre, sufrimiento y muerte”. ¿Hasta cuándo?

Todo pueblo tiene derecho a su existencia, soberanía y libertad, valores y espiritualidad. Al pueblo palestino se le niegan sus derechos, se le priva de la libertad y soberanía, y después lo acusan de “terrorista”. Para los que detentan el poder-dominación, la guerra y la droga son un gran negocio que no pagan impuestos, teniendo libertad para decidir sobre la vida y la muerte de los pueblos. Han desterrado a Dios de sus conciencias y de la vida.

Hay que optar. La pregunta es si su gobierno tendrá políticas superadoras al conflicto o será más de lo mismo con cierta cosmética progresista… Tenemos expectativas. Tengo que decirle que soy un pesimista esperanzado, creo que siempre está la luz que nos ilumina el camino.

El hermano Luther King decía “ Yo tengo un sueño”. Hablaba del sueño que todos tenemos, y que queremos que sea una realidad para todos y todas.

Sr. Presidente, sus pasos, su conciencia, sus actos, irán escribiendo día a día la revolución de la Paz o el camino de ser domesticado por los poderosos, como un cachorro.

Le envío un fraternal abrazo y le reitero el saludo de Paz y Bien.

BLOQUE A BLOQUE, A PESAR DEL BLOQUEO

BLOQUE A BLOQUE, A PESAR DEL BLOQUEO

NORLAND ROSENDO GONZÁLEZ

Así estamos los habitantes de este archipiélago, tras el paso de los huracanes Gustav e Ike: trabajando duro, como pidiera el General de Ejército, Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

No hay tiempo para el descanso. Bloque a bloque, hay que levantar cada obra que se desplomó y construirla mejor y más resistente a los embates de la naturaleza.

Todo, con nuestros propios recursos y esfuerzos, y con aquellos que desinteresadamente nos han brindado los verdaderos amigos, quienes han aplicado el concepto fidelista de compartir lo que tienen y no dar lo que les sobre.

De la administración de los vecinos del norte, no esperamos más que campañas mediáticas para confundir a la opinión pública y estrategias políticas para recrudecer el bloqueo económico, comercial y financiero que desde el 3 de febrero de 1962 ejercen contra Cuba, aunque desde los inicios mismos de la Revolución en 1959 comenzaron a torpedear las relaciones bilaterales.

Con vientos tan devastadores como los de los huracanes, arrecia el cerco económico a nuestra Patria, que en 2007 reportó, según estadísticas conservadoras, daños valorados en unos 3 775 millones de dólares.

Y una cifra parecida, con solo algunos cientos de millones menos, se ha registrado año tras año. Si tomamos en cuenta que los recientes meteoros tropicales ocasionaron perjuicios cuantificados en cerca de 5 mil millones de dólares, pudiéramos concluir que Cuba vive todos los días en medio de un ciclón, originado por la arrogancia y la prepotencia del imperio de Washington.

Por eso, cada edificación que se restablezca, los surcos que sean resembrados, los servicios que retornen rápido a la normalidad devendrán doble victoria. Y eso lo sabemos los cubanos, que le hemos puesto muy alto el precio a nuestra dignidad, y ante las amenazas y los intentos de chantaje, optamos por la unidad y el trabajo.

Desde sus inicios, el bloqueo le ha costado a Cuba unos 93 mil millones de dólares, cantidad que se incrementaría de manera exorbitante al valor actual de esa divisa.

Aunque los medios de la (des)información alineados con los Estados Unidos insistan en edulcorar la realidad y empleen terminologías inexactas como “embargo”, para encubrir una política de genocidio —según las Convenciones de Ginebra—, y que viola, incluso, los derechos de terceros países, la guerra económica contra La Habana es una realidad. 

Cuba no puede exportar nada a los EE.UU., donde existe, por ejemplo, un mercado potencial para nuestro níquel.

Tampoco se nos permite vender materia prima a empresas extranjeras cuya producción final se comercialice en los  EE.UU., y no tenemos acceso a ninguna mercancía que contenga como mínimo un 10 % de componentes o tecnología de los Estados Unidos.

Las transacciones financieras de Cuba no pueden ser con dólares estadounidenses, y a quien infrinja esa decisión el Gobierno de la Casa Blanca lo sanciona. Ninguno de los principales bancos internacionales nos otorga créditos. 

A los norteamericanos les está vedado comprar productos de origen cubano, ni siquiera en un tercer país o para consumo fuera de las fronteras de los Estados Unidos, y esa ley incluye el tabaco y el ron.

Para colmo, se prohíbe a compañías de otras naciones con negocios en Cuba demandar a homólogas de los EE.UU. que usen marcas y patentes de manera ilegal. Al amparo de esa decisión se escudan el robo de marcas cubanas, como las de tabaco Cohíba y la ronera Habana Club.

Tras el paso de los huracanes Gustav e Ike, La Habana ha solicitado a Washington que le permita comprar materiales indispensables que las empresas norteamericanas exportan habitualmente a los mercados, y el acceso a créditos que son normales en las operaciones comerciales.

Pero la respuesta ha sido un rotundo NO, y estratagemas mediáticas para disfrazar al lobo imperial de “sensible” caperucita, dolida con las afectaciones ocasionadas por ambos ciclones. Ni siquiera seis meses aprueban levantar las absurdas sanciones contra Cuba.

Solo han ofrecido “ayudas” ridículas y condicionadas, que por lesionar nuestros principios, no aceptamos ni aceptaremos jamás.

Ante la movilización de ciertos sectores políticos y empresariales de los Estados Unidos que deseaban, al menos, flexibilizar el cerco económico, comercial y financiero, grupos neoconservadores y anticubanos aullaron y exigieron al menguado W. Bush recrudecerlo, a pesar de que el mundo, desde 1992, condena todos los años en la ONU esa política genocida.

Una prueba más de la tozudez imperial, que en estos casi 50 años no ha podido debilitar ideológicamente a la Revolución, ni siquiera con  intentos de asfixia económica, sobre todo en momentos tan complejos como los actuales.

Por eso, levantaremos cuanto desplomaron los huracanes. Quizás no con la celeridad que deseamos, pues no disponemos de todos los recursos indispensables ahora. Pero lo haremos, bloque a bloque, y a pesar del bloqueo.

Y BUSH, ¿DE QUÉ TE RÍES?

Y BUSH, ¿DE QUÉ TE RÍES?

NORLAND ROSENDO GONZÁLEZ

Ahora que está a punto de retornar a las eternas vacaciones intelectuales que nunca debió abandonar, a W. Bush le han deparado una humorística despedida. El filme W, de Oliver Stone ya es un exitazo sin estrenarse aún.

La película ha recibido una publicidad gratis, después que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, socio del emperador, censurara su estreno en el festival de cine de Roma.

Inmediatamente, los organizadores londinenses de otra cita del  séptimo arte, de mayor envergadura, inclusive, se percataron de la mina que significaba asumir la premiere, y dos semanas antes de las elecciones en los Estados Unidos se proyectará en esa urbe europea la cinta, en medio de una gran expectativa generada por la campaña promocional y mediática.

El cartel que anuncia el filme descuella por su originalidad, pero sobre todo porque incluye una síntesis —muy breve por cuestiones de espacio, obvio—, de las célebres frases que ha pronunciado Bush durante los 8 años de inquilino de la Casa Blanca.

A punto de expirar su mandato, que comenzó con una de las más espectaculares jugadas de la mafia cubana de Miami que le arrebató en el 2000 la victoria al candidato demócrata Albert Gore, a W. no se le debe dejar que improvise ante los micrófonos, pues comete dislates que semejan un auténtico show humorístico.

Son tantos sus aportes a la enciclopedia de la incultura universal, que no basta con un tomo para poder reflejarlos todos. Sus “conocimientos” resultan tan elocuentes, que abarcan la inmensa mayoría de los sectores imaginables y hasta los celestiales. Porque de todo sabe el señor...

Los periodistas cazachistes han tenido en él a una de sus mejores fuentes de información, cada conferencia de prensa suya resulta una oportunidad excepcional para convertir lo intrascendente e incoherente de sus oraciones en espectaculares noticias que provocan estruendosas risotadas en el público.

Por ejemplo, entre sus grandes reflexiones filosóficas podemos citar las siguientes:

«Si no hacemos la guerra, corremos el riesgo de fracasar».

«No es la contaminación la que amenaza el medio ambiente, sino la impureza del aire y del agua».

«El futuro será mejor mañana».

«Un número bajo de votantes es una indicación de que menos personas están yendo a votar».

Nadie puede dudar que con un mandatario así, el imperio dure una eternidad, sobre todo ahora que los show mediáticos se han convertido en el centro espiritual e ideológico de millones de personas en el planeta.

Imagino que debió ser más difícil que rodar el filme, incluso, escoger las frases que conformarían el cartel. O que alguien, a la par que ocurría todo el proceso de elaboración de la cinta, se dedicara a tiempo completo a hacer la selección.

En asuntos exteriores, W. Bush pondría en aprietos a cualquier experto en análisis de discurso, porque me gustaría saber que significan las siguientes expresiones:

«Hemos perdido mucho tiempo hablando de África con justicia. África es una nación que sufre una increíble enfermedad»

«He hablado con Vicente Fox (ex presidente de México), para tener petróleo que enviar a Estados Unidos. Así no dependeremos del petróleo extranjero»

«¿Ustedes también tienen negros?» (Al ex presidente brasileño Fernando Enrique Cardoso)

«Entiendo que la agitación en Oriente Próximo crea agitación en toda la región»

«Mi viaje a Asia comienza en Japón por una razón importante. Comienza aquí porque desde hace siglo y medio América y Japón han formado una de las mayores y más duraderas alianzas de los tiempos modernos. De esta alianza salió una era de paz en el Pacífico»

«La gran mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país»

«Nosotros tenemos un firme compromiso con la OTAN. Nosotros formamos parte de la OTAN. Nosotros tenemos un firme compromiso con Europa. Nosotros formamos parte de Europa»

«El Holocausto fue un período obsceno en la Historia de nuestra nación. Quiero decir, en la Historia de este Siglo. Pero todos vivimos en este siglo. Yo no viví en ese siglo».

Si la película de Oliver Stone tiene visos de comicidad, temo que la fantasía esta vez no supere la realidad. Imposible rebasar las genialidades de W. Bush, un presidente de los Estados Unidos que jamás dejó resquicios para que bostezara la gente que asistiera a sus discursos. Un pestañazo, y usted queda fuera del chiste lingüístico.

Quizás uno de sus mayores aportes a la humanidad sea su técnica para garantizar la total atención del auditorio. Qué privilegio ese de Washington, en este siglo casi seguro no vuelva a tener con las riendas del poder a un hombre “tan cómico”. 

La política es uno de sus temas favoritos. Para otros resulta complejo hablar de ese asunto y hacerse entender fuera de los círculos académicos y de expertos. Pero para W. Bush, todo lo contrario, tiene la capacidad de simplificar las frases, y volverlas “comprensibles”. Así tenemos que:

«Una palabra resume probablemente la responsabilidad de cualquier gobernante. Y esa palabra es estar preparado»

«Creo que estamos en un camino irreversible hacia más libertad y democracia. Pero las cosas pueden cambiar»

«Estoy atento no sólo a preservar el poder ejecutivo para mí, sino también para mis predecesores»

«Estamos empeñados en trabajar con ambas partes para llevar el nivel de terror a un nivel aceptable para ambas partes»

«Sé que en Washington hay muchas ambiciones. Es natural. Pero espero que los ambiciosos se den cuenta de que es más fácil triunfar con un éxito que con un fracaso»

«Queremos que cualquiera que pueda encontrar un trabajo sea capaz de encontrar un trabajo»

«Es importante entender que hay más intercambios comerciales que comercio»

Pero la historia no queda ahí. Por mucho que sus asesores le insistieron en que no se dejara provocar por la prensa, que se limitara a leer lo que alguien le había escrito, que no se saliera del guión, en reiteradas ocasiones él no pudo contenerse y en sus citas con los periodistas dejó constancia de su genialidad:

«Pienso que si usted sabe lo que cree, será mucho más fácil responder a su pregunta. No puedo responder a su pregunta».

«La mujer que sabía que sufrí dislexia. ¿Cómo lo sabía, si yo nunca me entrevisté con ella?».

«Cuando me preguntaron quién provocó la revuelta y las muertes en Los Ángeles, mi respuesta fue directa y simple: ¿A quién debemos culpar por la revuelta? A los revoltosos. Los revoltosos son los culpables. ¿A quién debemos culpar por las muertes? Los que mataron son los culpables».

No podía tener un final más feliz, a imagen y semejanza de su cultura, de su innegable sentido del humor. Quizás con una neurona en su cerebro hubiese pasado a la historia como un mandatario más, que a la vuelta de unas décadas nadie recordaría.

Oliver Stone y la enciclopedia de la incultura universal se encargarán de inmortalizarlo.

LOS ZAPATOS, LA VERDAD Y GERARDO

LOS ZAPATOS, LA VERDAD Y GERARDO

NORLAND ROSENDO GONZÁLEZ

Mi buzón electrónico amaneció repleto el miércoles. Tenía 21 mensajes referidos al mismo tema: el caso de Gerardo Hernández Nordelo, uno los cinco antiterroristas cubanos presos en los Estados Unidos.

Se me ocurrió el fin de semana poner en el ciberespacio una pregunta, aparentemente ilógica: ¿Entraría a una prisión de EEUU con zapatos más grandes de los que usted calza?

Y a continuación escribí unas líneas sobre la historia de Isabel (Chavela para la familia), la hermana de Gerardo Hernández Nordelo, cuando tuvo que ponerse los zapatos del taxista que la condujo hasta el centro penitenciario donde él cumple la injusta condena de dos cadenas perpetuas y 15 años, por defender a Cuba de las organizaciones terroristas de Miami.

A Chavela le prohibieron entrar a la cárcel con sus zapatos. ¡Qué burla! Suerte que el taxista se solidarizó y le prestó los suyos, número 43. Ella calza el 36.

Pero ella ha sido afortunada, porque a Adriana Pérez, la esposa de Gerardo, el Departamento de Estado de EEUU le ha denegado 8 veces la visa. Por novena ocasión la solicitó en julio (junto con Olga Salanueva, la esposa de René González, a quien se la han denegado de por vida), tras casi 10 años sin poderlo visitar, desde que lo detuvieron el 12 de septiembre de 1998.

Es la impotencia de un imperio contra la resistencia inquebrantable de un pueblo, contra los mejores hijos de la nación cubana, que por puro patriotismo, se fueron hasta las entrañas del monstruo para evitar el terrorismo.

Este proceso, como han concordado varios juristas de prestigio en el mundo, más que judicial es político.

Con ese recurso enganché en el tema de Los Cinco a varias personas que no habían oído nada sobre el caso, y a otras que tenían una percepción desacertada, fruto de la labor del sistema de medios de manipulación propagandística que tiene su comando central en EEUU.

Estos son algunos de los criterios recibidos en mi e-mail sobre la situación de Gerardo:

«No sé por qué los cubanos dicen que es inocente, si estaba espiando en instituciones militares de los Estados Unidos.»

«La sanción está bien puesta, el espionaje es un delito que se paga caro.»

«Pero cómo van a pedir que lo liberen, si hasta planificó el derribo de avionetas en aguas internacionales.»

«Yo no sé por qué ese caso ha llegado tan lejos, si está tan claro: lo prendieron enviando a Cuba información de seguridad nacional de los Estados Unidos y eso no tiene perdón».

¿Por qué todavía tanta gente está confundida en el mundo? La prensa al servicio del imperio es responsable por mentir, antes, durante y después de las vistas judiciales. Desde la detención en 1998 no cesa en hacerlo; reitera, deliberadamente, términos que tergiversan. Actúa como si fuese un testigo de la Fiscalía.

Recientemente, el 4 de junio, un panel de tres jueces del Onceno Circuito de Apelaciones de Atlanta decidió ratificarles a los Cinco los cargos de culpabilidad, y también las condenas a dos de ellos: Gerardo Hernández y René González, los mismos a los que les niegan el derecho de ver a sus cónyuges.

A Antonio Tony Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino, otra vez la jueza Joan Lenard tendrá que sentenciarlos en la misma ciudad de Miami, donde nunca debió ser el juicio por la ausencia de la imparcialidad necesaria para un proceso como este. Allí prevalece, contra toda norma ética y jurídica, el criterio de la mafia anticubana.

Pero la historia verdadera de este caso algún día deberá convertirse en paradigma universal de la mala administración de justicia, de cómo no se debe hacer un juicio.

Concentrémonos en Gerardo Hernández, el héroe que ante las adversidades no pierde el sentido del humor y reflexiona a través de la caricatura, de sus trazos inconfundibles, de su fina ironía.

El jurado —y los tres jueces del panel de apelaciones de Atlanta lo ratificó en junio — lo encontró culpable de conspiración para cometer asesinato en primer grado, y adujo que por propiciar el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate. La Fiscalía, como era obvio, no pudo probar este cargo; pero el jurado, contra toda lógica, lo declaró culpable.

También fue instruido de conspiración para cometer espionaje (junto con Ramón Labañino y Antonio Guerrero). Durante el juicio no hubo evidencias de que ellos hubiesen obtenido información del gobierno de los Estados Unidos o datos que pudieran poner en peligro la seguridad de ese país.

Incluso, expertos y autoridades, como los generales Charles Whilhem y Edward Atkinson, el almirante Eugene Carol y el coronel George Buckner testificaron que los acusados no tenían acceso a información clasificada.

Por su parte, James Clapper, ex director de la Agencia de Inteligencia del Pentágono, testigo de la Fiscalía, admitió que los Cinco no habían realizado espionaje contra Estados Unidos. Pero esos testimonios no se tomaron en cuenta.

A los Cinco se les instruyó del cargo de conspiración para cometer delito contra Estados Unidos. La Defensa probó que ninguno buscaba información que pudiese afectar la seguridad nacional de ese país; mas, tampoco el jurado estimó esa prueba.

Era muy evidente la confabulación de la Jueza Lenard, la mafia anticubana y el Gobierno de los Estados Unidos. De ahí las injustas condenas, las máximas que se pudiesen imponer para cada caso. Ninguna de las atenuantes de la Defensa fue considerada. Pero sí todas las agravantes de la Fiscalía.

Los cargos principales no pudieron ser probados; aunque, ilegítima y arbitrariamente, fueron condenados por ellos. Se violó, además, el Artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la Organización de Naciones Unidas, que refrenda “... toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente, independiente e imparcial...”

Así funciona el sistema judicial de los Estados Unidos, cuando conviene a los intereses políticos le vendan los ojos a la justicia. 

A Gerardo Hernández, como a sus compañeros, lo sentenciaron por delitos que no cometió.

En agosto del 2005, un panel de apelaciones de Atlanta declaró nulo el juicio por falta de imparcialidad en el jurado. La Fiscalía apeló al Onceno Circuito en pleno. Otra vez el caso fue al panel de apelaciones y ahora le ratificó la culpabilidad a los Cinco y la sentencia a dos.

Para colmo, durante casi una década el Departamento de Estado de EEUU le niega a Olga Salanueva y a Adriana Pérez, las visas humanitarias para que puedan visitar a sus esposos.

A Chavela, la hermana de Gerardo Hernández, la intentaron humillar prohibiéndole entrar al centro penitenciario con sus zapatos. Pero ella calza dignidad y entró con los de un taxista que tiene casi el doble del tamaño de su pie.

Le llevó el aliento de su familia, que ahora es millonaria, porque cada vez se suman más personas en el mundo a esta lucha por la excarcelación de los Cinco, que también es la contienda contra el terrorismo y por la paz universal.

El lobo disfrazado de caperucita

El lobo disfrazado de caperucita

NORLAND ROSENDO GONZÁLEZ

Ni en los momentos difíciles, tras el paso de dos devastadores huracanes por Cuba, el gobierno de George W. Bush se aparta de su arrogante política genocida contra nuestro país. Solo que ahora intenta camuflar sus propósitos con el traje de una supuesta solidaridad humanitaria.

La Habana ha solicitado el levantamiento incondicional del bloqueo económico, comercial y financiero durante seis meses al menos. Sería la mejor ayuda que Washington le podría ofrecer a nuestro país, severamente afectado por Gustav e Ike.

Pero la soberbia y la presión de la mafia anticubana de Miami y los círculos neoconservadores de la política imperial no admiten un cambio en esa férrea conducta contra un pueblo que no pone ni pondrá jamás precio a su dignidad.

Primero ofrecieron una ridícula ayuda de 100 mil dólares, y para colmo exigieron la presencia de un grupo de “expertos” para evaluar los perjuicios. Nosotros no habíamos solicitado tal comisión, ni la necesitamos tampoco.

Después, cambiaron la estratagema, aumentaron la cifra monetaria, dispusieron aviones en la Florida con recursos indispensables para socorrer a las víctimas de catástrofes. Pero nada del levantamiento del bloqueo.

La ética y la dignidad de la Revolución no son compatibles con posiciones tan deleznables. Ahora W. Bush quiere aparentar ante la opinión pública internacional su buena voluntad con el pueblo de Cuba, al que no ha cesado de calumniar en estos casi 8 años de mandato: El lobo disfrazado de caperucita.

Los daños ocasionados por ambos huracanes se acercan a los cinco mil millones de dólares, y unas 444 mil viviendas resultaron dañadas, una cifra considerable de ellas quedaron desplomadas totalmente.

La agricultura recibió un golpe duro, máxime ahora que los alimentos se han encarecido en el mercado mundial. Existen muchas instalaciones de salud, educación y otros establecimientos imprescindibles por los servicios que prestan a la población muy afectados.

Postes del sistema eléctrico, torres de televisión y radio y de telecomunicaciones en el oriente y occidente, fundamentalmente, son levantados gracias a la solidaridad de los territorios menos impactados por ambos meteoros.

Cuba entera es hoy un gran taller, donde no hay tiempo para el descanso ni el escepticismo. Mucho menos para los cuentos de la mafia anticubana y el gobierno del imperio, que quieren hacer política con la tragedia de un pueblo que no mendiga, solo reclama el derecho, como dijera recientemente Alicia Alonso, a vivir en paz.

Muchos amigos en el mundo, varios de ellos subdesarrollados como nosotros, han enviado ayuda material desinteresada, mensajes de aliento y su disposición a cooperar en cuanto necesitemos para resarcirnos de los efectos de estos poderosos huracanes.

Sin embargo, Washington opta por arreciar su política genocida, aunque intente aparentar otra cosa. Más devastador que Gustav e Ike han sido las agresiones y el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra nuestro archipiélago, cuyos daños se valoran en miles de vidas y más de 200 mil millones de dólares.

Por eso, la mejor ayuda en estos momentos sería le levantamiento definitivo de ese arbitrario e ilegítimo cerco al pueblo cubano. O al menos, la suspensión temporal para poder adquirir, entre otros recursos, materiales para la construcción, alimentos y créditos financieros.

De lo contrario, no podremos aceptar “ayudas”, que no son otra cosa que arteras estrategias politiqueras de un lobo disfrazado de caperucita.

CUBA ESTÁ AL BATE

NORLAND ROSENDO GONZÁLEZ

Qué Cuba esta. Ni los endemoniados vientos de dos huracanes seguidos han podido con ella. La mecen, pero no la tumban. La sacuden fuerte de un extremo al otro y no logran derribarla ni sacarla del campeonato por la vida.

Los dos diablos tropicales le desplomaron edificaciones, le acabaron con las cosechas, le acostaron los platanales y los postes eléctricos, le desbocaron los ríos como caballos salvajes, le inundaron pueblos, y su gente sigue ahí, viva y en juego, sin tiempos para lágrimas ni desesperanzas.

Gustav e Ike se ensañaron con Cuba. La han puesto en tres y dos frente a la slider de Pedro Luis Lazo, pero ella sabe batear en los momentos difíciles y no hay quien la ponche. Nada de fly ni roletazos mansos por el cuadro. Jonrones, eso es lo que sabe dar Cuba cuando se trata de la vida de su pueblo.

Son once millones de cubanos empuñando el bate a la vez y diciéndole a los escépticos “pásala por ahí, que aquí hay una Revolución”. Ahora todo el mundo se ha tirado al terreno para recuperarla, porque los estragos son hondos y muchos.

Los amigos solidarios del extranjero acuden con ayuda material y apoyo moral; los necios, se regodean en su salvajismo selvático y apuestan a un revés imposible en este partido por la supervivencia de esta Patria caribeña.

Las pérdidas ocasionadas por ambos fenómenos naturales han sido valoradas en cerca de cinco mil millones de dólares, y  más de 444 mil viviendas resultaron afectadas. Sin embargo, aún no se habían acabado las ráfagas de viento de uno y otro, y ya llegaban camiones con cubiertas de techo, alimentos y gente de los territorios menos perjudicados para “meter otra vez a Cuba en el juego” a trabajo limpio, sin descanso. Porque aquí no hay espíritu para el nocaut.

Cuba tiene temple, seguridad en su gente y fuerzas morales suficientes para erguirse y seguir en el campeonato por un mundo mejor.

Allá los pobres de ideas y huérfanos de alma que no se conduelen de los hijos de Cuba y arrecian sus políticas de bloqueo para que la recuperación sea más lenta.

Contra ellos siempre habrá jonrones, batazos de dignidad y estoicismo, y en menos de lo que imaginan nos tendrán nuevamente en el terreno con el uniforme limpio, porque ahora no hay tiempo para lavarlo: Cuba reclama sudor mañana, tarde, noche y madrugada.

Desde Guantánamo hasta la Isla de la Juventud y Pinar del Río, el equipo completo de la Patria está en el campo. Unos, sembrando rápido y recuperando las cosechas dañadas, roturando tierras, chapeando, levantando casas de curar tabaco y organopónicos...

Otros, ponen techos de viviendas y postes eléctricos, acondicionan locales para que funcionen como aulas mientras se reparan las escuelas, recogen escombros, limpian las ciudades, echan a funcionar las fábricas y los establecimientos de servicio… Todos le ponen el extra de los campeones a cada tarea.

La recuperación total no podrá ser inmediata, las secuelas durarán años y los meses que están por venir serán los innings más complicados. Habrá que ajustarse el cinturón, mirar para los hijos y apostar al éxito por ellos, por su futuro.

Este juego lo ganamos los cubanos en el terreno, sin contemplaciones; ahora estamos debajo en el marcador, pero si seguimos con este empuje, colocando los recursos donde más faltan hacen, incrementando la productividad, trabajando unidos y halando parejo como las hormigas, a la vuelta de tres o cuatro entradas ya habremos hecho las carreras que nos arrebataron Gustav e Ike.

Entonces, los necios quedarán al campo otra vez, como tantas veces en este dilatado partido que lleva casi 50 años. En estos momentos tienen la oportunidad de jugar limpio, sin trampas, con sentido humanista y sin bravuconerías. De tú a tú, pues nosotros seremos un país pequeño en tamaño, pero gigante en moral y no le aceptamos a nadie que nos imponga condiciones.

Qué Cuba esta. No hay quien la tumbe. Ni Pedro Luis Lazo con su mortífera slider la puede ponchar cuando ella se para en el home a conectar jonrones. Y ahora mismo está en pleno con el bate al hombro para ganar esta porfía por la vida de sus hijos.