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El teclazo por la verdad

Villa Clara

Por mi América y los Cinco

Por mi América y los Cinco

Por Norland Rosendo González

A ritmo de tango, merengue y zamba (con el son a cuestas), educadores y educadoras populares de Manicaragua y varios invitados celebraron recientemente un Taller de Solidaridad con América Latina y los Cinco Héroes, que contribuyó a pensar más en Cuba, desde la riqueza espiritual, la mística, la esperanza y la capacidad de resistencia que une a los pueblos al sur del Río Bravo.

Fue una jornada para la reflexión, compartir experiencias, saberes, utopías y definir acciones para difundir la realidad de Gerardo, Ramón, Fernando, Antonio y René y ayudar a que puedan regresar a la Patria, donde los espera una familia de más de 10 millones de cubanos y cubanas.

Como un mosaico: diverso, rico, plural... fue pintada la América Nuestra, hecha con la alegría y las tristezas de su gente, con sus canciones, sus bailes, su solidaridad, su lucha constante por la soberanía y contra las nuevas formas de colonización, sobre todo, la cultural, que tanto lacera la espiritualidad y la capacidad de movilización en aras de una vida plena y en armonía con la naturaleza.

Varias personas que han visitado Honduras, el Salvador, Colombia, Venezuela y Ecuador hablaron sobre sus experiencias allí, entre ellos Rafael González, director del Grupo de Teatro Escambray. Pero no lo hicieron a la usanza de los medios de comunicación que satanizan a la guerrilla colombiana y le restan importancia al Movimiento de los Sin Tierra brasileños, por citar dos ejemplos de la manipulada agenda mediática de los poderosos.

En sus reflexiones estaba la herida abierta por la violencia salvadoreña (entre 11 y 13 jóvenes mueren cada día allí por ese flagelo), las drogas que cruzan América para «alimentar» las bandas armadas, la mercantilización de la vida, la defensa de los campesinos brasileños por su derecho a la tierra a pesar del acoso y los asesinatos pagados por terratenientes mafiosos.

Pero, más que todo ese panorama desgarrador, quedó el amor, la confianza, las originales alternativas para resistir, soñar y recolocarse en un difuso panorama signado por un capitalismo voraz. Los asistentes al taller «sintieron» que cada una de las narraciones era un fecundo canto a la vida de nuestros hermanos y hermanas del Continente.

También se contaron experiencias del trabajo en cooperativas para edificar viviendas y producir valores que les permita vivir en comunidad a un pueblo que quiere salvarse a sí mismo, juntos y juntas, para poder enfrentar la atomización del tejido social.

Rafael González nos recordaba que la Revolución cubana nos hizo girar la mirada desde el norte hacia el sur y ahora tenemos el compromiso de seguir siendo su referente de solidaridad y espiritualidad, en la edificación de una sociedad que consuma menos y enriquezca más la cultura de su gente.

Conmovedor fue el testimonio de Llaniska Lugo sobre la gira de La Colmenita por los Estados Unidos. ¿Cuánto sería posible si los pueblos de Cuba y Estados Unidos pudiéramos dialogar más allá de la política de Washington?, se preguntó la coguionista de la obra Abracadabra.

No hubo rechazo, ni siquiera en Miami, a pesar de la insensatez de la congresista anticubana Ileana Ros-Lehtinen. Sí muchos aplausos, abrazos, compañía y vivas a Cuba.

Y los Cinco antiterroristas siempre estuvieron alentándolos, recordó Llanisca. Ellos son hombres puros y sencillos. Cubanos, al fin, enfatizó. Y por su vocación altruista, por la inmensidad de su entereza, los asistentes al Taller de solidaridad con América y los Cinco acordaron hacer más por su regreso, difundir el caso a través del arte, la historia, debates, jornadas de reflexión y otras maneras que contribuyan a calar profundo tanto en la conciencia de los cubanos como de extranjeros con la que tengan contacto los educadores y educadoras populares del territorio.

En el Escambray hay una localidad donde la luz viene de las nubes

En el Escambray hay una localidad donde la luz viene de las nubes

Texto y fotos: Norland Rosendo González

MANANTIALES (Jibacoa).― Cuando los meteorólogos anuncian temporales en la región central de Cuba, la gente que vive en este asentamiento del Escambray le da gracias al cielo por tanta lluvia. «Mientras más, mejor», le ruegan a los nubarrones plomizos.

Apenas los aguaceros «visten» las lomas que bordean al lago Hanabanilla, en los hogares sube el voltaje de la alegría, pues la abundancia de precipitaciones augura electricidad todo el día. De las nubes depende, y no del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), como en la mayoría del territorio cubano.

Allá arriba, donde los días parecen estirarse más de 24 horas, funciona una de las seis pequeñas plantas que a partir de fuentes renovables genera energía para comunidades aisladas del  montañoso municipio de Manicaragua.

Cuatro alumnos observan un video sobre animales y plantas en la escuela primaria Mariana Grajales, a media mañana de principios de octubre, aunque el sol sigue escondido detrás de las empinadas cuestas del macizo Guamuhaya.

― El agua de la presa es verde y la de la playa es azul, me dijo con la inocencia de su segundo grado el pequeño Víctor Rivero Díaz, mientras sacaba de un paquete de plastilina los tubos de esos colores.

― ¿Y tú has ido a la playa?

― Yo no, pero la he visto por el televisor.

A su lado está Yusniovi Lugones Martínez atento a los flashazos de la cámara. «Lo mío es la pelota. Cuando no la ponen por la televisión, voy para la casa de un vecino a escucharla por la radio.»

― Tienes cara de irle a Industriales…

― Qué va, yo soy de Villa Clara. El «Sandino» es grande, ¿verdad? Yo quisiera ir alguna vez a ver un juego contra Las Tunas.

― ¿Y no sería mejor contra Industriales?

― No, no, no, ya te dije que de esos no quiero saber nada. Las Tunas porque batea muchos jonrones.

Ambos estudian junto a Kendry Hurtado Benítez y Yosniel López Martínez en la escuelita rural Mariana Grajales bajo la tutela del maestro Alfredo Cepeda Herrera.

«Para los medios audiovisuales y la computadora, tenemos un panel solar que alternamos con la electricidad de la Microhidroeléctrica, así los niños acceden a un conjunto de conocimientos esenciales con los que desarrollan habilidades y enriquecen su cultura. Se interesan mucho por los programas sobre los animales, los bosques, los océanos», explica Cepeda Herrera.

 

A Manantiales le subió el voltaje

El asentamiento tiene 40 viviendas —con cerca de 120 habitantes—, consultorio del médico de la familia, bodega, círculo social, herrería y un local para prestar algunos servicios básicos, y todos se benefician de la energía generada por la Micro.

«Hasta principios de los años 90 había una planta eléctrica que encendían un rato por la noche. Por esa fecha instalaron la Microhidroeléctrica que nos transformó la vida», rememora Idelmis Martínez Ojeda, la dependiente de la bodega y el círculo social, quien ha vivido toda la vida (44 años) en Manantiales.

Ahora hay corriente de 10:00 a.m. a 12 del mediodía y después de desde las 2:00 p.m. hasta las 12 de la noche. Pero si llueve a cántaros, entonces trabaja las 24 horas.

«Varias familias cuentan con DVD, refrigeradores, televisores, grabadoras, ventiladores y otros equipos. A veces, cuando apagan la planta a media noche, todavía algunos están viendo una telenovela mexicana o una película, y eso antes era un sueño aquí», sentencia esta mujer a la que los rigores de la vida en las alturas no le han adelantado el almanaque.

Lo malo es cuando la naturaleza se olvida de ellos. Entonces, a algunos les da por subirse en las cuestas de las lomas para tratar de exprimir las nubes, pues con la sequía la Micro solo funciona, a lo sumo, 4 horas al día.

 

Donde «nace» la energía

Para llegar a la instalación, a unos 600 metros del caserío, hay que cruzar el lago Hanabanilla a remo. Desde el 2007 disponen de una planta con tecnología moderna, aunque la antigua permanece aún allí por si alguna vez hace falta que vuelva a prender la luz en los rostros de la gente de Manantiales.

«Esta es de las más pequeñas de la región, explica el ingeniero eléctrico Yuniel Argüelles Domínguez, perteneciente a la Unidad Empresarial de Base (UEB) Hidroenergía de Villa Clara. Tiene una capacidad instalada de 15 KW, y el voltaje se mantiene estable entre los 90 y 110 volts. Todo eso se monitorea desde la pizarra.»

A través de un tubo de 6 pulgadas le entra el agua por gravedad a las turbinas. La energía cinética es transformada en la electricidad que consume la población, y el agua se vierte, con la misma pureza y transparencia, en la presa, para que pueda continuar el ciclo hidrológico: se evapore, condense, precipite, y corra por las lomas hasta el embalse construido a unos 200 metros más arriba de la «Micro», y de ahí…

Por un sinuoso trillo bajo frondosos árboles y acompañados de la sinfonía de los pájaros e insectos que se encajan sin piedad en la piel, subimos hasta el mismísimo sitio donde «nace» la energía de Manantiales, mientras caía una ligera llovizna que nunca nos mojó porque las hojas le «bloqueaban» el paso.

Aquí nací yo, afirmó al llegar al sitio, Eleuterio Gómez Rieche, uno de los tres operadores de la planta, quien donó el terreno para su construcción. La represa se hizo donde mis padres tenían un secadero de café. Hunde en el agua una vara para señalar el lugar exacto en el que comienza la conductora hasta la «Micro».

Es un paraje precioso, casi virgen. Desde allí se observa una cascada cuyo manantial brota un cuarto de kilómetro más arriba aún y desemboca en el dique por uno de los extremos; por el otro, un tubo recoge el agua de otro afluente menos caudaloso.

«La gente quiere que llueva mucho para que le entre más agua a esta represa. Así se le puede extraer más y por tanto, la generación de electricidad dura un período más largo», argumenta Gómez Rieche.

«Lo malo es que a veces se tupe y hay que cerrar la válvula de entrada a la Micro y subir con una guataca en mano», advierte Odalis (Loli) Calderón Villa, la única mujer operadora de esta planta y una de las dos que hace similar labor en el Escambray villaclareño.

La historia de Loli en estos trajines comenzó hace 8 años. Era una campesina dedicada al cultivo del café y frijoles, que no le cogió miedo a la corriente ni a cruzar el lago sola en un bote.

Durante cada turno de trabajo, de 7:00 a 7:00, ella o sus dos compañeros de faena velan porque el servicio llegue al asentamiento con la calidad adecuada y leen cada una hora el metrocontador para estar al tanto del consumo en Manantiales.

— ¿Y las noches son largas aquí?, le pregunté a Odalis, enfundada en su overol azul, casco protector y botas de goma. Las uñas de las manos estaban pintadas y adornaba su cuerpo con argollas, cadena y sortijas.

— Es cuestión de adaptarse. La tensión que provoca velar por el correcto funcionamiento de la planta, solo me deja tiempo para sentarme un rato frente a la presa Hanabanilla y sentir la gente que anda pescando en botes o el viento que mece las embarcaciones atracadas.

— ¿Es verdad que atraviesas a cualquier hora el lago?

— Pues sí. Lo más curioso es que aprendí a remar, pero no sé nadar. No he tenido problemas; por si acaso, los botes tienen salvavidas.

A diferencia de sus vecinos, a Loli no le gusta la música campesina ni la mexicana, pero le satisface contribuir a que ellos puedan disfrutarla, gracias a la voluntad de la Revolución para beneficiar a las comunidades rurales aisladas con tecnología para aprovechar las fuentes renovables de energía.

En Manantiales, el «voltaje» de la gente depende de los temporales de lluvia. La electricidad les «cae» del cielo.

Nota:

La Micro Hidroeléctrica tiene una capacidad instalada de hasta 50 KW. La Mini Hidroeléctrica: de 50 KW a 500 KW. La Pequeña Central Hidroeléctrica (PCH): de 500 a 5000 KW. Y la Central Hidroeléctrica (como Hanabanilla): + de 5000 KW.

 

Cuba apuesta por las experiencias de desarrollo local

Cuba apuesta por las experiencias de desarrollo local Por Norland Rosendo González

La vieja canalita por la que se deslizaban todas las ideas y variantes económicas —siempre desde arriba hacia abajo—, ha comenzado a crear espacios horizontales que ponen en tensión al pensamiento local y lo obligan a generar iniciativas propias para el desarrollo de los municipios a partir de sus potencialidades y, sobre todo, de su ingenio.
Durante muchísimos años, excelentes propuestas para aprovechar los recursos de las regiones en función de resolver sus propios problemas encontraron valladares infranqueables en decisiones de arriba que las congelaban, y en otras ocasiones se interponían lacónicos: «eso no está en las facultades de un municipio», y bastaba para el punto final.
Así, toneladas de frutas han quedado para abonar suelos y no pudieron convertirse en jugos, mermeladas o dulces; el marabú se aplatanó en las mejores tierras; y un número indefinido de proyectos apenas lograron moverse por los vericuetos del cerebro de los geniales, pero «excéntricos» autores.
En tanto, los problemas y las necesidades se deslizaban por la canal de los «mecanismos establecidos» hasta caer en el saco infinito de lo que «algún día, cuando lo aprueben arriba, se solucionará», aunque muchas personas estuvieran concientes de que abajo había lo necesario para resolverlo.
Por suerte, la actualización del modelo económico socialista cubano ha incluido entre sus prioridades el desarrollo local, una opción que puede contribuir en poco tiempo y sin el desembolso de grandes sumas de dinero ni inmensas inversiones materiales a revitalizar los municipios desde el punto de vista económico, fundamentalmente.
Estas iniciativas generan, además, fuentes de empleo e ingresos a los territorios, muchos de ellos deteriorados por el implacable paso del período especial y a la espera de financiamiento para mejorar no solo la fisonomía, sino su infraestructura.
Según el Lineamiento 37 de la Política Económica y Social aprobada en el VI Congreso del Partido: «El desarrollo de proyectos locales, conducidos por los consejos de la administración municipales, en especial los referidos a la producción de alimentos, constituye una estrategia de trabajo para el autoabastecimiento municipal, favoreciendo el desarrollo de las mini industrias y centros de servicios, donde el principio de la autosustentabilidad financiera será el elemento esencial, armónicamente compatibilizado con los objetivos del plan de la Economía Nacional y de los municipios. Los proyectos locales una vez implementados serán gestionados por entidades económicas enclavadas en el municipio.»
De las utilidades, un 25 por ciento engrosa el presupuesto de los gobiernos municipales. De ese monto, el 30 por ciento es empleado en programas de beneficio social, y el resto lo invierten en nuevos proyectos que reporten ganancias a la mayor brevedad.
El país aporta capital y en no pocos casos recursos para el fomento de renglones estratégicos que sustituyen importaciones, generan ingresos y producciones vitales. Si bien Villa Clara ejecuta cerca de 40 proyectos, las potencialidades aún son vírgenes para la cantidad de iniciativas que pudieran estar en práctica, en una provincia con expertos y científicos que llevan años estudiando el tema del autodesarrollo, quienes pudieran generar espacios de debate y de socialización de experiencias para incentivar a los territorios más atrasados.
No es cuestión de aplicar camisas de fuerzas, sino de explorar las oportunidades, convencer, compartir ideas. Aprender a utilizar los recursos propios en función de nuestro desarrollo, sin esperar a que alguien «desde arriba», nos diga qué y cómo hacerlo.
Sería aconsejable que las autoridades gubernamentales en los municipios propicien sesiones de trabajo, recorridos, orienten estudios, pidan criterios a los expertos, reúnan al talento productivo de sus respectivas demarcaciones para adoptar las mejores decisiones, con la participación activa de su gente, a la postre, protagonista y beneficiaria de los proyectos.
Cuántas minindustrias podrían edificarse para procesar guayaba, plátano, ajo, vegetales, mango, etc. O cebaderos de toro. Cuántas caballerías de marabú podrían estar ahora sembradas de frijoles y bajo riego, por solo citar tres ejemplos.
Las potencialidades son muchas y las oportunidades están a merced del talento y la voluntad de los hombres para generar el desarrollo local sostenible, una modalidad que debe favorecer la satisfacción de heterogéneas necesidades actuales sin comprometer el derecho de las futuras generaciones a vivir con plenitud.
La vieja canalita vertical encuentra ahora otras posiciones para hacer deslizar sobre ella, con las propias manos y talento de la comunidad, el desarrollo endógeno de los municipios.

La historia de un Niñote que cultiva en rompecabezas

Texto y foto: Norland Rosendo González

Aguada de Moya (Camajuaní).― Para conocer bien de lo que es capaz este Niñote hay que armar un rompecabezas de tierras diferentes y productivas a la vez, en esta comarca distante a unos 4 kilómetros de Vueltas.

Por partes, usted apenas se entera de algunas de sus mejores cualidades, pero cuando las une, corrobora una verdad que otros, al parecer, no descubren: con un «círculo infantil» así no queda marabú en Cuba y habrá mucha más comida que hoy.

Entre los primeros juguetes de Pablo Domínguez Beltrán estuvo la mocha para ayudar a su papá en los cañaverales. A los 14 años, se enroló en su primera zafra y él solo llegó a llenar 4 carretas diarias de caña. Por su destreza, fue Héroe Nacional de la Zafra en 1976 al derribar unas 133 mil arrobas.

Cuando empezamos a caminar sus predios para localizarlo, pensé: «me engañaron, este hombre solo tiene 4 matas de yuca y un platanalito, ¿qué voy a escribir ahora? » Y a los cuatro pasos, se acabó la finca. «¿Pero ya?», se me escapó, por suerte antes de que apareciera ante nosotros un hombre alto y curtido, con un sombrero de guano con el ala doblada hacia abajo para protegerse del sol y un machete ajustado a la cintura.

«Buenos días. Me dijeron que me estaban buscando. Yo soy Pablo Domínguez Beltrán, aunque me dicen Niñote», y extendió una mano fuerte y con residuos aún frescos de tierra.

«Dicen que usted es un productor de avanzada... », le comenté para provocar la charla.

«Pero si yo no tengo ni dónde amarrar una chiva. Lo mío es por pedacitos. Solo me han dado menos de media caballería por el Decreto Ley 259, lo otro es de vecinos y amigos que me prestan un poquito por aquí, otro por allá, y así, hasta ver si un día me dan una caballería.

«Hace unos años, hubo una reunión en el cine de Camajuaní presidida por Orlando Lugo Fonte (presidente Nacional de la ANAP), en la que dijeron: "al primero que le vamos a dar tierra aquí es a Pablo Domínguez".

«Y todavía la estoy esperando. Parece que yo no tengo suerte para producir más comida para el pueblo. El difunto Alfredo Jordán, cuando era Ministro de la Agricultura, me dio, con carácter excepcional, la propiedad de un área. Tengo el papel en las manos, pero no me han entregado la tierra oficialmente.

«Para colmo, por aquí cerca hay un organopónico de piedras que desde que lo construyeron solo produce malas yerbas, pues no encontraron agua y la inversión quedó paralizada.

«Yo solo quiero que me lo presten para producir frijoles, si es que no me lo pueden vender o hacer otro contrato. Es como una hectárea y estoy seguro de que en cada cosecha logro unos 70 u 80 quintales.» Sin embargo, parece que algunos prefieren que sigan floreciendo allí las malezas, ante los ojos desconcertados de los moradores del lugar, indignados por el despilfarro de recursos sin utilidad alguna.

Mientras corta un racimo de plátanos burros de los que entregará próximamente a Acopio, este campesino asociado a la CCS (Fortalecida) Abel Santamaría Cuadrado, comenta que antes esa zona era un mar de aroma que le llegaba por la mitad a la mata de mago que nos sirve de cobija para hacer un alto en el recorrido por las dispersas piezas que conforman el rompecabezas productivo de Niñote.

― Para usted tumbar marabú no ha de ser tan difícil con la destreza que adquirió en las zafras, le digo a la vez que saco un pañuelo para secarme el sudor que me surca el rostro, sin ser aún mediodía.

― Así y todo, fue de anjá, responde. Yo quisiera más, pero tengo que conformarme con pedacitos. No obstante, en 2009 y 2010 entregué cada año 2 mil quintales entre viandas, hortalizas y granos, y este ya voy por 1500.

De frijoles nada más, un alimento que sustituye importaciones y agradece tanto la mesa del cubano, recogió el año pasado 80 quintales. Ya en este va por 49, más 8 de caupí, un tipo de ese grano que se puede sembrar cada 3 meses, de manera ininterrumpida.

Además, tiene sorgo, garbazo, trigo y «solo unos surcos de malanga porque el terreno no da para más», en uno de los espacios que le robó al marabuzal.

Cuenta con 3 mil matas de plátano criollo, 800 del burro y un poquito del llamado fruta. También cosecha ajo, calabaza, aguacate, mango y coco. Y a pesar de la carencia de tierra, dedica una porción a la vega, de donde el año pasado acopió 75 quintales de tabaco.

Encima de su casa construyó un cuarto para guardar semillas. «Ahí está el futuro», me advierte, mientras coge en sus manos un pomo de simientes de frijoles y otro de garbanzo.

«Hay quien coge la producción y la vende toda. Yo no, dejo la semilla de los años venideros. No solo la mía, de aquí se abastecen unos cuantos campesinos de la zona, y de un poquito más allá también.» Y cerca de la vivienda, cría cerdos y aves.

De las excretas de los animales hace abonos que riega en sus predios, además del humus de lombriz producido por él mismo para garantizar alimentos saludables y de primera. «Porque a mí me gusta que lo que entregue a Acopio sea de la máxima calidad posible, para eso trabajo», sentencia.

Niñote suelta los ojos a correr por las llanuras que circundan su morada y reitera: «sueño con una cosecha gigante de frijoles, si me dan la caballería, la voy a dedicar a ese grano, y vamos a ver cuánto produzco.»

«Hace falta que las reuniones de los campesinos sean más en el campo y no en los ciudades. Si los jefes bajaran más al surco, le aseguro que la gente que de verdad dobla el lomo se sentiría más comprometida y muchos problemas se resolverían», reflexiona en voz baja, a la vez que se aprieta el sombrero, apenado de que Raúl esté hablando tanto de producir comida y él no pueda aportar una cantidad mayor.

-Usted ya tiene 60 años, los jóvenes....

-Mire, periodista, a mí no me dicen Niñote por lindo. Cuando era chiquito, mi hermano mayor le decía a los viejos: «yo no puedo cargar al niñote este, pesa mucho». Y ahora, cuando más falta le hace al país, no quiero que nadie cargue conmigo si puedo seguir haciendo parir la tierra.

BAMBÚ, EL ORO VERDE DEL SIGLO XXI

BAMBÚ, EL ORO VERDE DEL SIGLO XXI

Por Norland Rosendo González

«¿Y qué me dice de las construcciones hechas en América hace más de 50 años con bambú y siguen en pie? Eso no es cuento mío. Ahí están las imágenes y gente que las han visto, por dentro y por fuera.»

Mmmm…, yo no pude disimular el escepticismo, pero Julio León Cabrera, un cienfueguero que le sabe un mundo al bambú sin ser agrónomo de academia, no me dejó hacer un segundo gesto de duda. «Vaya a Holguín, allá hace 11 años hicieron una casa de prueba y el ciclón Ike no la tumbó, ¿qué le parece?, y eso que como era la primera está bastante rústica en comparación con las maravillas que hay en Colombia, la India y China.

«La segunda (un año después) es una joyita, hasta las canaletas que cubren los cables eléctricos son de cañabrava, y por allí pasan unos cuantos turistas todos los días para verla porque no lo creen igual que usted.»

—Es que al bambú le entra el bicho muy rápido…, le repliqué.

—Eso pasa porque no lo saben cortar ni curar bien. Lo primero es seleccionar la caña que va a coger, debe estar madura, de tres años, por lo menos, y cortarla durante el período seco, en cuarto menguante. Después viene el secado, a la sombra, puesta de forma vertical, separada de la tierra, o sea, sobre algún soporte, y unos 28 días (un ciclo lunar).

«Si hace eso así, verá cómo dura y resiste. Lo otro son las sustancias químicas que la gente le echa y que la ciencia ha creado, claro; pero, si no cumple lo primero, no hay producto que pare a los hongos e insectos.»

Aún muchos consideran al bambú una plaga tan perjudicial como el marabú, una mata inútil que debiera extinguirse y cuando la ven crecer lejos de las márgenes de los ríos, le entran con la mocha o el hacha y no paran hasta derribar los plantones.

Afortunadamente, crece el grupo de defensores de esta gramínea. El Jardín Botánico de Cienfuegos cuenta con una colección de las 28 mejores especies del mundo y está en condiciones de contribuir a su propagación en el resto del país, asevera Julio León Cabrera, quien labora allí de especialista de conservación.

Ante la carencia de madera y energía, como consecuencia de la deforestación masiva e ilegal ha que han sido sometidos los bosques del planeta, algunos expertos ya han llegado a decir que el bambú es el Oro Verde del siglo XXI.

Entre sus beneficios ambientales está la capacidad de absorber hasta 30 toneladas de dióxido de carbono por hectárea al año —uno de los gases que contribuyen al efecto invernadero—, controla la erosión de los suelos, sobre todo, en las cuencas de agua y alberga una gran biodiversidad en los sitios donde crece.

 

EL «LOCO» DEL BAMBÚ

 

Sin muchos conocimientos sobre esta planta, pero estimulado por la defensa que hacía de ella el doctor José Fernando Martirena, del Centro de Investigación y Desarrollo de Estructuras y Materiales (CIDEM), de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Leonel Sarduy Cabanes hizo hace 6 años en Manicaragua el primer vivero de bambú en Villa Clara, y uno de los precursores en el país.

«Ese es el mejor que yo he visto en Cuba», nos había advertido León Cabrera unos días antes de visitarlo.

«Al principio, íbamos a talleres a la Universidad o ellos venían a capacitarnos, hicimos relaciones con el Jardín Botánico de Cienfuegos, y poco a poco nos fuimos metiendo en este mundo. También recibimos visitas de extranjeros interesados en el fomento de esta gramínea y de la Agencia de Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE), que lidera un proyecto para la expansión del cultivo y su aprovechamiento», recuerda Sarduy Cabanes.

«Cuando la gente descubra que no es una mata más, y que puede ser la mejor alternativa para garantizar construcciones imprescindibles en la agricultura, a lo mejor hasta habrá que regular su corte, porque nos vamos a quedar sin plantones», advierte.

De este vivero, perteneciente a la CCS (fortalecida) Efraín Hurtado, salen todos los años unas 20 mil posturas para la Empresa Forestal Integral de Villa Clara. Según las necesidades de los clientes, les garantizan las especies, y ya cuentan con algunos plantones de Guadua, una de las más reconocidas en el planeta por sus utilidades económicas.

«Aquí trabajamos dos personas. De domingo a domingo, y de siete a siete. El pasado 2 de mayo, mientras la gente descansaba en su casa el día feriado, nosotros estábamos buscando posturas y trajimos 5 mil a cuestas, porque ni un carretón había en la calle. Algunos que nos cruzaron en el camino, dijeron: “ahí van los dos locos”.

«Pero en el campo, cualquier cultivo exige sacrificios y mucho trabajo. Si por eso me van a decir loco, pues bienvenido el calificativo. Y se ríe. El obrero que me ayuda, sale todos los meses a mil pesos. ¿La locura tiene su encanto, verdad?

«Y nada de abonos químicos, todo es con estiércol de vaca, agua del río Arimao y sudor, porque los goterones le corren a uno por la cara y caen a veces en las bolsitas cuando el sol lanza alfilerazos a media mañana».

Con 1.4 hectáreas, otorgadas por el Decreto Ley 259, Leonel ha logrado abastecer a Villa Clara de posturas de bambú, y si le contratan más, más produce.

 

DE TAL PALO, TAL VIVIENDA

 

En China hace 5 mil años que emplean el bambú, una de las plantas símbolos de su cultura, a tal extremo que, incluso, lo consumen en sopas, dulces, ensaladas, dado su alto contenido de proteínas y minerales. Han desarrollado tecnologías para aprovechar toda la planta, por lo que en América muchos empresarios creen que resulta difícil competir con ellos en este rubro.

No obstante, en Ecuador, Colombia, México y otras naciones latinoamericanas impulsan programas para potenciar el cultivo y uso del bambú, tanto en proyectos de gran envergadura como de desarrollo local.

En esas experiencias se apoya Cuba, que recientemente celebró en el hotel Hanabanilla, de Manicaragua, la Conferencia Regional de Bambú, con la asistencia de expertos foráneos de 8 naciones. Allí fueron presentadas imágenes e historias de las casas holguineras edificadas con un alto componente de dicha gramínea.

Juan Carlos Romero, ingeniero agrónomo, defiende la tesis de que esta puede ser una alternativa sostenible para paliar la difícil situación de la vivienda en Cuba.

«La primera la hicimos inspirados en un modelo de Costa Rica. Tenía paneles de latillas de bambú, soportado por una marquetería de madera, cubierto de un mortero de cemento, arena y recebo. Los soportes de la cubierta fueron realizados con una estructura de bambú simple con uniones de fácil ejecución, materiales al alcance de la población y del personal no experimentado», explica.

«Ya hemos aplicado nuevas soluciones constructivas, válidas también para la conservación y rehabilitación de estas y otras edificaciones», refiere Juan Carlos, un hombre que aspira a que en un futuro no muy lejano haya viviendas de bambú en toda el archipiélago.

 

LA CASA DE LOS ANIMALES

 

La cifra de campesinos crece en Cuba acogidos al Decreto Ley 259, y muchos de ellos han solicitado tierras para dedicarse a la cría intensiva de ganado, cerdos, aves, conejos, caballos. Sin embargo, no todos disponen de los recursos financieros y materiales para construir las naves y otros aposentos imprescindibles.

En el bambú tienen una alternativa asequible, sustentable y al alcance. La Universidad de Oriente ha desarrollado varios proyectos con buenos dividendos. A la par, continúan perfeccionando los diseños, con el propósito de extenderlos, ahora que la producción de alimentos es un asunto de Seguridad Nacional.

El arquitecto Juan Manuel Pascual Menéndez está muy entusiasmado con el éxito de una nave para la cría porcina en la finca integral El Progreso, en Santiago de Cuba. La experiencia se enriquece en Holguín con un proyecto en fase de ejecución para ganado, que tiene entre sus ventajas la disminución de los costos (requiere una menor cantidad de cemento, ladrillos o bloques, acero, etc.) y garantiza resistencia y durabilidad.

Sin que vaya a sustituir a la palma real como árbol nacional, el bambú deja de ser una cenicienta de la flora, y con esa esbeltez que adquiere en apenas 3 o 4 años comienza a discutir «de tú a tú» un lugar de privilegio en la rica biodiversidad cubana.

Alta demanda en Santa Clara del tabloide con información sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución

Alta demanda en Santa Clara del tabloide con información sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución

Mucho antes de que comenzara la venta del tabloide con la información básica de los cambios introducidos a los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, ya había una larga cola de personas en el correo central de Santa Clara, en el centro de Cuba.

«Apenas divisaron el carro que traía los paquetes, la gente quería que se los vendieran inmediatamente», afirmó Iliana Hernández Pérez, gestora de esa unidad, quien en menos de dos horas en la mañana de este lunes ya había expendido más de 400 ejemplares.

«Al principio hubo que habilitar tres puntos de venta dentro de la instalación, pues era mucha la demanda», aseguró Hernández Pérez. «Hay suficientes textos, pero la gente tiene mucho interés en conocer los Lineamientos definitivos».

Carlos López León fue uno de los primeros santaclareños en acceder al tabloide con la información sobre el resultado del debate de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Justo cuando me le acerqué estaba leyendo el capítulo de la Política Social, específicamente, el tema de Empleo y Salario. «Es uno de los más interesantes, al menos para mí. Pero todos son importantes, llevo rato sentado aquí (en un banco del parque Vidal) y mientras más leo, más quiero leer.

«En este librito están nuestros deseos de que la economía cubana se enrumbe, que haya eficiencia, productividad, mejoren los servicios. Del proyecto inicial a los Lineamientos definitivos hay muchos cambios, eso demuestra que hubo debates profundos. Todos los cubanos tuvimos la oportunidad de aportar, enriquecer, discrepar», enfatizó este jubilado del sector del comercio.

Según la presentación del tabloide de los 291 lineamientos originales, apenas se mantuvieron 94. Fueron modificados o integrados con otros: 197 y se incorporaron 36; por lo que la cifra final ahora es de 311.

El tabloide (a un valor de dos pesos, moneda nacional) contiene el número y redacción original del lineamiento, según el proyecto publicado el 9 de noviembre de 2010 y discutido por la población. Además, la redacción aprobada por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y el número actual del lineamiento, y la fundamentación básica del cambio en el caso de aquellos que fueron modificados.

Junto con el tabloide de la información se vende a un peso un texto con los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido, el 18 de abril de 2011.

En todos los estanquillos y unidades de Correo de Villa Clara se expenden desde hoy lunes estos documentos.

A trabajar con orden, disciplina y exigencia

A trabajar con orden, disciplina y exigencia

El Congreso del PCC no ha concluido aún. Si bien empezó mucho antes de las históricas sesiones acontecidas entre el 16 y 19 de este mes, con los debates del pueblo sobre el entonces Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que aportó cambios importantes en el cuerpo de ese texto; ahora toca otro momento trascendental, lograr que se cumplan los acuerdos «bajo un denominador común en nuestra conducta: el ORDEN, la DISCIPLINA y la EXIGENCIA.»
Y esas tres cualidades destacadas por Raúl han de ser regla y no excepción. Atrás debe quedar también el «campañismo», nociva práctica que implica un gasto de recursos y energías sin que los resultados se noten más allá de un breve período de tiempo.
A los cuadros y funcionarios les corresponde exigir por lo establecido, pensar, estudiar cada situación y adelantarse a los acontecimientos para que no los sorprendan sin alternativas o esperando que otros decidan «desde arriba» por ellos.
El éxito de las transformaciones dependerá de nuestra capacidad para enfrentar las deficiencias, sin improvisar ni apresurarnos. Todo a su tiempo, como resultado del examen riguroso y colectivo del entorno, las condiciones, las oportunidades y los riesgos.
A tono con el marxista peruano José Carlos Mariátegui, para quien el socialismo en América Latina no puede ser calco y copia, sino invención heroica de nuestros pueblos, Raúl nos ha convocado a edificar una nueva sociedad que en el orden económico es una suerte de «trayecto hacia lo ignoto, lo desconocido».
Entre todos, busquémosle solución a los problemas. Emitamos sin cortapisas ni temores los criterios que consideremos oportunos, en tiempo, forma y lugar, aunque sean divergentes; del debate colectivo emergen las mejores propuestas. El consenso es preferible a la falsa unanimidad.
Por complejas que sean las decisiones, Raúl nos pidió «mantener los pies y los oídos bien atentos y pegados a la tierra, para superar los obstáculos que encontremos y rectificar rápidamente los fallos que cometamos en su aplicación.»
Y eso quiere decir tener los pies y oídos en el pueblo, dentro de él, sin mirarlo por encima del hombro ni desdeñar sus opiniones. Todas pueden enriquecer esta obra infinita e imperfecta que se llama Revolución.
La clave la dio el propio Raúl: «Debemos cultivar y preservar la interrelación incesante con las masas, despojada de todo formalismo, para retroalimentarnos eficazmente de sus preocupaciones e insatisfacciones y que sean precisamente ellas quienes indiquen el ritmo de los cambios que deban introducirse.»
En la economía, incrementar las exportaciones y disminuir las importaciones no pueden constituir una consigna ni una meta para conmemorar una fecha histórica, sino una prioridad que implica actuar con racionalidad y eficiencia para ser competitivos, sobre todo en la producción agroalimentaria, sector en el que tenemos muchas reservas aún.
En un contexto internacional complejo, matizado por el alza exponencial de los precios de los alimentos, Cuba este año deberá hacer reajustes presupuestarios, pues por ese concepto en los primeros meses del 2011 el monto adicional de dinero que debe desembolsar para adquirir las mismas cantidades de comida ya sobrepasa los 800 millones de dólares.
Similar tendencia tienen las cotizaciones del petróleo y otros productos básicos, determinada, en gran medida, por la política de guerra del imperio y sus aliados y la vocación especulativa de los mercados.
Cada superficie que se cultive, cada cosecha lograda, cada alimento que llegue fresco y rápido a la mesa de la población, cada tonelada de carne aportada por encima del plan, cada decisión que sea tomada para elevar la productividad del trabajo y los resultados, resultará una respuesta inteligente para salvar nuestro Socialismo.
El ahorro de los recursos continúa siendo una de las fuentes principales de ingresos del país, lo que no quiere decir que dejemos de brindar los servicios con calidad, cultura del detalle, ni que se incumplan los planes productivos.
Tan perjudicial será además que, en nombre del ahorro, se dejen de invertir recursos necesarios o que sean asignados tarde por morosidad, burocratismo o negligencias de quienes deben velar porque lleguen en el momento oportuno a su destino final.
Cuando se trabaja en sistema, con contratos, y ambas partes exigen por el cumplimiento de los compromisos, sobra el «reunionismo» que tanto afecta la productividad, la disciplina y el buen estado político ideológico de los verdaderos revolucionarios.
«En Cuba, bajo el socialismo, jamás habrá espacio para las “terapias de choque” en contra de los más necesitados y que son, tradicionalmente, los que apoyan a la Revolución con mayor firmeza». Esas palabras contenidas en el Informe Central al VI Congreso del PCC son una garantía de la voluntad política de que la actualización del modelo económico no significa un retroceso al régimen existente antes de 1959.
Los agoreros de una Cuba capitalista, incapaces de comprender la profundidad y radicalización de los Lineamientos, los asocian con las políticas neoliberales que han conducido a varias naciones latinoamericanas a perder el control de sus recursos, a quedar a merced de las trasnacionales que vorazmente los saquean y les dejan como saldo el incremento de la pobreza, el deterioro del medio ambiente, marginalidad y deudas eternas con draconianos organismos internacionales.
En tiempos políticos más complejos, Cuba sobrevivió a los huracanes neoliberales. Ahora, consciente de que debe cambiar todo lo que debe ser cambiado, apuesta por transformaciones que preservarán el Socialismo, tanto en el orden estructural de su economía como en la mentalidad de los cuadros y el pueblo.
Sin consignas ni fanfarrias. Con pensamiento, racionalidad, sentido común y mucho trabajo, guiados por los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución que fueron aprobados tras un colosal y exitoso proceso democrático, rara vez visto en la historia de la humanidad.

Fotos de mi pueblo

Fotos de mi pueblo A pesar de la situación económica, Cuba continúa con su proyecto de mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales. Aquí les dejo la foto de la última inversión para hacer más transitables los viales que comunican a Manicaragua (la capital del municipio) con mi pueblo, Güinía de Miranda, el primero que liberó el Comandante Che Guevara, en la región central de Cuba, en 1958.